En un silencio que me sabrá a ternura
durante nueve lunas crecerá tu cintura
y en el mes de la siega tendrás color a espiga
te moverás lentamente y andarás con fatiga
El hueco de tu almohada tendrá un olor a nido
y a vino derramado nuestro mantel tendido,
si mi mano te toca tu voz, con la vergüenza,
se romperá en mi boca lo mismo que una copla
El cielo de tus ojos será un cielo estrellado
tu cuerpo todo entero, como un vaso rajado
que pierde un agua tibia, tu mirada, el rocío
tu sonrisa la vida de un pájaro en el nido
Y un día un dulce día, con manso sufrimiento
te romperás cargada, lo mismo que una hoja
Y será el regocijo de besarte las manos
de hallar en el hijo tu misma frente, simple
tu boca, tu mirada y un poco de mis ojos
un poco, casi nada
José Pedroni