Ricupero: ?Nadie quiere dar el primer paso en las negociaciones?

El secretario general de la Conferencia de la ONU para el Comercio y el Desarrollo señaló ayer en Berlín que "la mayor parte" de los miembros de la OMC en Ginebra "calla" tras el fracaso de la ronda de Cancún

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El secretario general de la Conferencia de la ONU para el Comercio y el Desarrollo (UNCTAD), el brasileño Rubens Ricupero, señaló ayer en Berlín que ninguno de los miembros de la Organización Mundial de Comercio (OMC) se atreve a dar el primer paso para reanudar las negociaciones.

Ricupero participó en un coloquio sobre el fracaso de la cumbre del pasado mes de septiembre en Cancún, organizado por la Organización Federal del Comercio Alemán Exterior (BGA), en el que, además de su presidente, Anton F. Boerner, intervino también la ministra alemana de Cooperación Técnica, Heidemarie Wieczorek-Zeul.

En un encuentro con varios periodistas tras el coloquio, el brasileño manifestó que, en el momento presente, "la mayor parte" de los miembros de la OMC en Ginebra "calla", y que "nadie quiere ser visto como el que da el primer paso" para reanudar las negociaciones.

Respecto al desenlace de la cumbre de Cancún, dijo que "nadie sabe realmente cuál es la explicación exacta de la decisión que llevó a suspender la ronda", y añadió que "es demasiado pronto para intentar predecir cómo se van a reanudar las negociaciones".

Defendió que "las expectativas de los países en vías de desarrollo eran muy altas" en Cancún, y recomendó a esos países la diversificación de su producción "para atraer inversiones, tecnología e innovación".

Wieczorek-Zeul dijo que "las esperanzas de Cancún consistían también en que el éxito de la cumbre fuera una señal de combate contra la pobreza", y reiteró que lamenta el fracaso de la ronda.

Los países del G-21, que representan al 63% de los agricultores del planeta y al 51% de la población mundial, "se unieron para defender sus intereses, y hay que entenderlo como un impulso a unas relaciones comerciales más justas", agregó.

Tras reconocer que "las cuestiones agrarias tuvieron su influencia" en el fracaso de la cumbre, la ministra añadió que en el coloquio se puso de manifiesto que "una de las reglamentaciones más perversas es la que existe en las subvenciones al algodón, que amenazan de hambre a diez millones de africanos".

Recordó que "el comercio también es un instrumento para asegurar la paz, como hemos aprendido en la Unión Europea", opinión a la que se sumó Ricupero.