Los menemistas rompieron con el oficialismo de la Cámara de Diputados en los tiempos de la interna por las candidatura presidencial y formaron un grupo aparte, bajo el nombre de bloque "Azul y Blanco", que agrupa a unos 20 legisladores.
Sin embargo, tras el triunfo de Néstor Kirchner comenzaron las negociaciones para volver al viejo hogar. Existen dos líneas de comunicación fundamentales: una vincula al jefe de los "Azul y Blanco", el cordobés Oscar González, con el presidente de la cámara, el duhaldista Eduardo Camaño; y otra al riojano Ricardo Quintela con el nuevo jefe del bloque justicialista, José María Díaz Bancalari.
En sus primeras negociaciones, los menemistas advirtieron que la condición para la vuelta es quedarse con una de las dos vicepresidencias de la bancada. Indirectamente, el pedido es una mala noticia para el pampeano Manuel Baladrón.
El operador del gobernador Rubén Marín comparte hoy la vicepresidencia de la bancada con el santafesino Jorge Obeid. Aunque Baladrón se encolumnó con el menemismo en la interna, el pampeano evitó saltar hacia el grupo "Azul y Blanco" cuando estalló el cisma justicialista.
Ahora, los menemistas aseguran que Baladrón "sólo representa a Marín" y, por lo tanto, no cuenta en el reparto de espacios. Lo mismo dicen del salteño Juan Manuel Urtubey, que a pesar de jugar para Carlos Menem se mantuvo en el bloque.
"Tenemos la voluntad de regresar y de no entorpecer al gobierno", aseguró el menemista Quintela. Si una vicepresidencia queda para el grupo "Azul y Blanco", Baladrón se quedaría sin su silla. De todas formas, el acuerdo todavía debe superar obstáculos.
El primer problema es que el "Grupo Talcahuano", que reúne a una decena de diputados identificados con el kirchnerismo, reclamó tras la victoria de Kirchner reducir la influencia que gozó el menemismo durante la presidencia de Humberto Roggero.
Subidos al tren del nuevo oficialismo, los integrantes del "Grupo Talcahuano" también presentaron su lista de las compras a Díaz Bancalari: pidieron un cargo para los diputados de Santa Cruz y otro para el grupo. En definitiva, dos planteos opuestos que deberá resolver la nueva conducción.