Uno de cada dos argentinos vive bajo la línea de pobreza

A junio, el 52,8% de la población vivía con menos de $194 mensuales, según datos del INDEC. La situación es peor que durante la hiperinflación

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Si algún dato faltaba para comprender las consecuencias devastadoras de la peor crisis económica de la Argentina, el INDEC informó ayer que en junio el 52,8% de la población de la Capital Federal y los partidos del conurbano bonaerense vivía bajo la línea de pobreza.

Esto es, hogares donde por cada adulto ingresan menos de $194 mensuales según la canasta básica del INDEC medida a precios de abril. Por otra parte, el 22,7% de la población vivía bajo el umbral de la indigencia, es decir, con menos de $82 (canasta mínima de alimentos).

Si estos datos se proyectan al total de la población urbana del país que proyecta Economía, habría un mínimo de 18,5 millones de argentinos sumergidos en la pobreza, de los que, a su vez, algo más de 8 millones se encuentran en la indigencia.

Los valores son un piso debido a que muchos aglomerados del interior presentan un mayor deterioro respecto de la situación laboral y de ingresos del Gran Buenos Aires.

Peor que en la híper
Los números oficiales muestran que el descalabro social es aun más grave que durante la hiperinflación, cuando el 47,3% de los habitantes del GBA eran pobres y el 16,5% era indigente.

Si la comparación se realiza contra mayo del 2001, resulta un aumento de la pobreza del 52%, dado que un año atrás el 32,7% del GBA era pobre.

Respecto de la indigencia, la debacle resulta incalificable ya que en sólo un año más que se duplicaron: en mayo del 2001 eran el 10,3 por ciento.

Fue el propio director del INDEC, Juan Carlos del Bello, quien reveló que por efecto del aumento de precios y la consecuente pulverización del ingreso, en junio la proporción de pobres había trepado al 52,8% respecto del 49,7% que figuraba en el formulario oficial con datos a mayo y que la depreciación del peso convirtió en papel mojado en apenas 30 días.

De manera que de los 17,4 millones de pobres que había ya en mayo la masa aumentó en 1.155.000 personas.

Así, las estadísticas oficiales reflejan el escasísimo impacto de los planes de empleo, pero por sobre todo los efectos nocivos de la política devaluatoria y de pesificación, que estuvieron muy lejos de ser atenuados por el titular del Palacio de Hacienda, Roberto Lavagna.

Una mirada al interior del conurbano bonaerense permite inferir la situación de pobreza extrema que se estaría viviendo en las provincias. En el segundo cordón (a unos 20 kilómetros del Congreso Nacional), son 7 de cada 10 las personas que viven en la pobreza, y de ellas 3 no pueden adquirir una canasta con los requerimientos energéticos mínimos para su subsistencia.