Equipada como cualquier hogar, la Dodge Power Wagon es la favorita del jeque
Equipada como cualquier hogar, la Dodge Power Wagon es la favorita del jeque

Desde hace tiempo, la península arábiga se convirtió en un punto de innovación opulenta que sirve de vidriera para el resto del planeta. El espacio donde los acaudalados jeques descansan, frecuentemente cautiva el asombro general con la presentación de construcciones que rozan el límite con la realidad. Enormes rascacielos, lujosos palacios o islas paradisíacas, decoran la vista para el deleite de los turistas. En las arenas del desierto del mundo árabe, la automoción también tiene su espacio para sorprender.

La pasión por los autos no conoce de estratos sociales. Desde los lugares de mayor carencias hasta los más exclusivos, millones de fanáticos sueñan, viven, sienten con el constante rugido del motor en la cabeza. Es así que muchos aficionados a los "fierros" le dedican horas para el tuneado de su vehículo para darle un toque que lo diferencie del resto. Uno de ellos es el príncipe de Abu Dhabi, Sheikh Hamad Bin Hamdan Al Nahyan, un multimillonario capaz de resumir su excéntrica vida sobre cuatro ruedas.

Parte de los siete Mercedes clase S (W 126) 500, uno de cada color representa a un arcoíris
Parte de los siete Mercedes clase S (W 126) 500, uno de cada color representa a un arcoíris

El jeque, la segunda fortuna de Arabia Saudí -estimada en 21.000 millones de dólares-, no tiene reparos en sacar la billetera e invertir una pila de millones para cumplir con cada idea se le aparezca. Por mencionar algunas, ostenta de 21 palacios repartidos en tres continentes, además de una considerable suma de campos de golf, establos, una cadena de 140 cafeterías y demás valores. Su mayor locura fue grabar su nombre en una isla propia para que pueda ser visto desde el espacio.

Pero al margen de estos voluptuosos derroches de dinero, entre ellos incluida una isla propia de de 50 kilómetros cuadrados llamada Al Futaisi, la debilidad para este ex militar diplomático de 62 años son los autos. Los 400 vehículos que comenzó a acumular en 1986 así lo reflejan. Desde voluminosos Mounster Trucks hasta modelos populares pintados coloridamente cada uno de estos peculiares ejemplares sobresalen por poseer una mezcla de extravagancia y osadía.

El príncipe posa en el desierto con el jeep Willys,el más grande del mundo
El príncipe posa en el desierto con el jeep Willys,el más grande del mundo

Cada pieza representa la exclusividad en estado puro. Con el primer paso de la fabricación se comienza a patentar la distinción de la unidad. Los modelos de elevado lujo o ediciones limitadas quedan a un costado. Prototipos como LaFerrari o un Lamborghini Egoista tienen muy poco espacio en esta colección. Las verdaderas estrellas son los equipos mecánicos que transforman en real los deseos del jeque.

La joya de la corona, el titán de sus creaciones, es un imponente Dodge Power Wagon, veinte veces más grande que uno normal. Pesa 50 toneladas y mide cinco metros de altura. Tan grande como una casa, el todoterreno cuenta con cuatro habitaciones, cocina, salón y hasta una terraza. A pesar de sus tentadoras bondades carece de motor, por lo que si lo quieren utilizar para alguna excursión, debe remolcarlo un camión.

Este un Mercedes SEL 500 de tracción 4×4 con ruedas de big foot reposa en la entrada al museo
Este un Mercedes SEL 500 de tracción 4×4 con ruedas de big foot reposa en la entrada al museo

Entre un Trabant, un Mercedes W 140 (Clase S) y un taxi de Nueva York, el príncipe atesora siete Mercedes clase S (W 126) 500 -uno para cada día de la semana-, pintados con los colores del arcoíris, un fenómeno que adora tanto que le valió el apodo con el que se lo conoce. Esta colorida flota la adquirió para entregarla como regalo de bodas para su actual esposa, hija de un ex presidente de los Emiratos Árabes, hace ya 29 años.

Los vehículos de tipo militar también están presentes en la flota
Los vehículos de tipo militar también están presentes en la flota

En el palacio de Abu Dhabi, uno de los más de la veintena que tiene alrededor del planeta, el 63° miembro de la familia real disfruta de un patio de arena en el que "juega" con su jeep Willys, inscrito en el Guinness como el más grande del mundo de su tipo. Esta pieza es una réplica cinco veces mayor de los que estuvieron presentes en la Segunda Guerra Mundial.

Otra de las atractivos autos es el Black Spider, cuya fabricación combina partes del modelo Wrangler de Jeep –como es la cabina y habitáculo– y el frontal y la parrilla del LoneStar de la firma de camiones International Trucks, todo ello empujado por un motor Ford de 400 Cv. El modelo tuvo su estreno en 2010.

El Black Spider sorprendió hace tres años en las calles de Valencia
El Black Spider sorprendió hace tres años en las calles de Valencia

La mayoría de los ejemplares descansan en una colosal pirámide de acero sin ventanas que levantó especialmente en 2002 en las afueras de la ciudad, para convertirlo en el actual Museo del Automóvil de Abu Dhabi. Bajo la refrigeración del aire acondicionado para sobrellevar el agobiante calor del desierto árabe, en este complejo duermen más de 200 vehículos históricos, funcionando como una suerte de garage gigante.

Casi todos los ejemplares tienen al menos vigos que hacen referencia al arcoíris. Algunos están completamente pintados
Casi todos los ejemplares tienen al menos vigos que hacen referencia al arcoíris. Algunos están completamente pintados

Hace unos años, Hamad Bin Hamdan se trajo a decenas de trabajadores de Pakistán y Bangladesh para trazar unos canales en la arena -con la H y la A navegables por uno de sus yates- y así firmar su isla con su nombre. El letrero con el "Hamad" imprimido es visible desde el espacio. Busca trascender más allá, ya que con su peculiar estilo automotor su nombre ya atrajo la mirada del planeta entero.

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