La colección del diseñador es un reflejo de la evolución constante de la industria automotriz
La colección del diseñador es un reflejo de la evolución constante de la industria automotriz

Para Ralph Lauren los autos son "arte en movimiento". "Siempre consideré que los autos son una expresión artística", agregó. El prestigioso diseñador de moda evidentemente los pondera como algo más que un mero instrumento de movilidad: les atribuye un inapelable componente cultural. Invirtió parte de su fortuna en la adquisición de un símil museo del automóvil, 70 modelos de culto, medulares en la historia y transversales a los tiempos.

"Otros recogen arte, pero para mí, ser dueño de un coche raro y magníficamente diseñado ofrece un tipo diferente de experiencia", recordó. Cuando habla de autos, le añade cierta épica al discurso. Ralph Lauren es dueño de un garage único, de un auténtico tesoro rodante, valuado en 300 millones de dólares según la revista Forbes, apenas un extracto de sus múltiples activos que ascienden a 6.200 millones de dólares. Su colección podría conformar una columna vertebral que ilustre la evolución tecnológica y estética de la industria automotriz, con piezas exclusivas, emblemáticas, exquisitas.

“Siempre consideré que los autos son una expresión artística”, sentenció el encumbrado modisto
“Siempre consideré que los autos son una expresión artística”, sentenció el encumbrado modisto

"Siempre he admirado la atemporalidad. Algunos de los autos que he coleccionado transmiten el mensaje de la belleza a través del tiempo", sostuvo. En 2011, cedió parte de su flota a la exposición "El Arte del Automóvil" en el museo parisino Les Arts Decoratifs: 17 autos que ordenados cronológicamente denunciaron la proyección más bella y sensible del mundo del motor en el siglo XX. El Museum of fine Arts de Boston bajo la denominación "Speed, Style and Beauty" también le dedicó un espacio para presumir de la imponente colección de autos del afamado modista y exitoso empresario. Un documental de Discovery Channel reforzaba la estrecha vinculación entre el mundo de los autos y su fantasía, devoción y extravagancia. La razón era la misma: develar el recorrido y el derrotero del sector automotriz en el surco de los años.

En su colección habitan dos Bugatti: un 57SC Atlantic de 1938 y un 59 Grand Priz de 1933
En su colección habitan dos Bugatti: un 57SC Atlantic de 1938 y un 59 Grand Priz de 1933

Modelos de Alfa Romeo, Ferrari, McLaren, Porsche, Bugatti, Bentley, Jaguar, Mercedes-Benz, paralelos al rumbo de la historia, al compás del crecimiento de una industria de época. De la década del 20 hasta finales del 90, Ralph Lauren los tiene todos. Sus autos de exposición pueden sintetizar el devenir de una era: fabricación en serie, versiones limitadas y unidades peculiares. Los más longevos son verdaderas reliquias: presume del Bentley 4.5 "Blower" de 1929 que participó en Le Mans en 1930, 1932 y 1933, de un Mercedes SSK "Count Trossi" de 1930, de un Alfa Romeo 8C 2900 Mille Miglia de 1938 considerado uno de los mejores vehículos de carreras previos a la Segunda Guerra Mundial y de otro Alfa Romeo 8C 2300 Monza de 1931.

Ralph Lauren tiene un Bentley 4.5 “Blower” de 1929 que compitió en Le Mans en 1930, 1932 y 1933
Ralph Lauren tiene un Bentley 4.5 “Blower” de 1929 que compitió en Le Mans en 1930, 1932 y 1933

Sació su veneración por los autos por primera vez cuando decidió comprar tres modelos con valor histórico. El clásico Mercedes 280E 4.5 de 1971, el futurista Porsche 930 de 1979 y el refinado Mercedes-Benz 300SL coupé del 83 con alas de gaviota fueron sus primeras adquisiciones, las piezas que dieron origen a su exclusiva colección.

La fina estampa italiana está impregnada en una de las colecciones más caras de la historia. Ferrari es su marca fetiche: el 375 Plus de 1954, un 250 Testa Rossa del 58, un 250 LM de 1964, un 250 GT Berlinetta SWB de 1960 o el 250 GTO del 62. En su flota made in Maranello, no sólo prevalecen deportivos vintage. La Ferrari LaFerrari, el primer híbrido de la compañía y el progenitor de una nueva era de motorización, es otra de las más icónicas adquisiciones del empresario.

El Alfa Romeo 8C 2900 Mille Miglia de 1938 fue uno de los deportivos más salvajes antes de la Segunda Guerra Mundial
El Alfa Romeo 8C 2900 Mille Miglia de 1938 fue uno de los deportivos más salvajes antes de la Segunda Guerra Mundial

El peculiar Jaguar XKD Long-Nose de 1955, del que sólo se fabricaron diez prototipos y que a falta de información precisa pudo haber sido coronado el vehículo más rápido de su era, le cede un lugar de privilegio al Bugatti 57SC Atlantic de 1938, de 3.3 litros y ocho cilindros en línea, o al "auto más bonito del mundo" según el lente de su dueño. Su preferencia por el delicado modelo responde también a su limitada producción: apenas cuatro unidades fabricadas de las cuales sólo se conservan dos ejemplares en todo el mundo. La que no tiene Ralph Lauren fue vendida al Museo de California en más de 42 millones de dólares. Un precio que indirectamente tasa su colección de autos en cifras estratosféricas. El lujo, el oro, la exquisitez y la significación de sus vehículos no puede calcularse en metales.

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