En septiembre, Sara Fritz perdió a su golden retriever de seis años, Emma, a causa de un cáncer especialmente agresivo llamado hemangiosarcoma. Como madre de una mascota, se le rompió el corazón. Como veterinaria oncóloga, se sentía frustrada.
Más del 60% de los golden retriever desarrollarán cáncer a lo largo de su vida, frente al 25% de otras razas. “Todos los perros pueden desarrollar cáncer, pero los golden tienen la probabilidad más alta”, afirma Fritz. “Creemos que tienen muchas variantes genéticas relacionadas con esta enfermedad. Solo que no las hemos delimitado, de ahí que no hayamos podido dirigirnos a ellas”, agregó.
Sin embargo, esto puede estar cambiando. Los científicos están estudiando esta popular raza, tanto para ayudar a los perros como para aprender más sobre los cánceres humanos. Perros y humanos comparten la mayoría de los genes.
Pistas de oro contra el cáncer
La Morris Animal Foundation lleva más de una década realizando un estudio en perros de esta raza, tratando de identificar factores genéticos, ambientales, nutricionales y de otro tipo que influyen en el cáncer. Y los científicos de la Universidad de California, en Davis, que intentan averiguar por qué algunos golden retriever viven más que otros han descubierto una variante genética asociada a una mayor longevidad.
Descubrieron que los canes con la variante disfrutaban de una vida casi dos años más larga que los que no la tenían, una diferencia de tiempo significativa para un perro. Curiosamente, la mutación que identificaron procedía de una familia de genes relacionados con el cáncer, incluido el humano.
Los investigadores adoptaron un enfoque poco habitual, ya que “no buscamos genes asociados al cáncer”, afirma Robert Rebhun, profesor de servicios quirúrgicos y radiológicos de la Facultad de Veterinaria de la UC Davis y coautor del estudio.
“Nos fijamos en cuánto vivían”, dijo Rebhun. “Lo sorprendente es que al observar cuánto vivían, la variante genética que apareció es un gen que se sabe que está asociado con el cáncer”, agregó.
Perros buenos y variantes malas
Más de 300 golden retrievers participaron en el estudio, incluida la propia perra de Rebhun, Jessica. Los científicos compararon el ADN de muestras de sangre de canes que estaban vivos a los 14 años con los que murieron antes de cumplir los 12. Descubrieron que los perros con la variante genética sobrevivían más tiempo, de media hasta los 13,5 años, frente a los 11,6 años.
Rebhun dijo que el gen parece tener una “variante buena” y una “variante mala”, es decir, una que favorece la supervivencia y otra vinculada a vidas más cortas. “Jessie” desarrolló un sarcoma de tejidos blandos de crecimiento lento a los 14 años, pero vivió hasta los 16 y medio.
“Tenía una de las variantes buenas y otra de las malas”, explica. “Nuestra teoría es que la mala podría contribuir al desarrollo del cáncer, mientras que la buena lo evitó hasta los 14 años”.
El estudio también halló diferencias intrigantes entre perros machos y hembras, lo que plantea la posibilidad de que las hormonas femeninas, como el estrógeno, puedan estar implicadas, dijo.
Las perras con una copia de la variante mala vivían mucho menos que las que no la tenían. En cambio, no hubo diferencias entre los perros machos con una copia de la variante mala y los que no la tenían.
Tanto en el caso de los machos como en el de las hembras, tener dos copias de la variante mala se tradujo en una vida significativamente más corta.
La investigación “presenta pruebas convincentes de que esta variante está relacionada con la longevidad de los golden retrievers”, afirma Noah Snyder-Mackler, profesor asociado de la Facultad de Ciencias de la Vida de la Universidad Estatal de Arizona, que no participó en el estudio.
“Los resultados son tentadores y, como casi todo en ciencia, plantean más preguntas de las que responden”, añadió.
Una familia de genes del cáncer en perros y personas
Las variantes específicas identificadas en el estudio se encontraron en un gen llamado ErbB4, también conocido como HER4. Es el equivalente canino de un gen de una familia de genes humanos cuyas variantes están relacionadas con el cáncer.
En el estudio canino, la variante del gen ErbB4 se relacionó con un aumento de la vida que equivale a entre 12 y 14 años adicionales en humanos, señaló la genetista Danika Bannasch, catedrática de Salud de la Población y Reproducción de la UC Davis y coautora del estudio.
Este estudio apunta “a uno de los mayores misterios de la vida, no solo en la ciencia canina, sino en la salud humana”, dijo Elinor Karlsson, directora de genómica de vertebrados del Instituto Broad del MIT y Harvard, que tampoco participó en la investigación.
“¿Por qué unas personas viven más que otras? ¿Por qué algunos perros viven más que otros? “No sabemos por qué, pero este estudio empieza a acercarse a esa pregunta”, comentó.
Las variantes del ErbB4 parecen actuar de dos maneras. Puede actuar como un oncogén -que impulsa el cáncer- o puede comportarse como un gen supresor de tumores, que pone freno a la enfermedad. Rebhun dijo que no está claro qué desencadena cada comportamiento. “No tenemos el mecanismo exacto para decir si esta variante estimula el crecimiento del cáncer en los golden retriever o lo prohíbe, ni cómo lo hace en cada caso”, afirmó.
El potencial de los hallazgos podría ser significativo. Investigaciones anteriores sobre una variante del gen HER2, que pertenece a la misma familia que el ErbB4, dieron lugar a un importante avance en el tratamiento del cáncer de mama humano, que dio lugar a una terapia dirigida denominada Herceptin para pacientes con cáncer de mama HER2 positivo.
Esperanza para los golden retrievers y sus dueños
Aunque los expertos afirman que las aplicaciones prácticas del estudio están probablemente a años vista, confían en que los hallazgos conduzcan a un test u otra herramienta de diagnóstico para identificar o tratar a los perros vulnerables - y posiblemente incluso a los humanos.
“Perros y humanos comparten muchos de los factores ambientales y genes, y funcionan de forma similar en ambas especies”, afirma Rebhun.
Él y sus colegas esperan realizar un estudio más amplio en perros golden retriever y examinar también otras razas.
“Quizá encontremos algo más que aumente la longevidad en otras razas”, afirma. “También queremos examinar esta variante en otras razas que no mueren tanto de cáncer como los golden”.
El riesgo de cáncer de los perros no ha hecho mucho por disminuir su atractivo. “Simplemente son perros maravillosos, lo que hace que su alta tasa de cáncer sea particularmente trágica”, dijo Kelly Diehl, directora senior de comunicaciones científicas de la Morris Animal Foundation. “Casi todos los propietarios de golden retriever entienden esta estadística y les apasiona encontrar una forma de reducir la tasa de cáncer en la raza que aman”.
Fritz, que ejerce en Veterinary Referral Associates en Gaithersburg, Maryland, creció con golden retrievers, todos ellos perdidos a causa del cáncer. Dice que su experiencia con los perros de su infancia la inspiró para convertirse en oncóloga veterinaria.
“Son perros encantadores”, afirma. “Honestos, leales y siempre están ahí para ti. Emma era un amor. Dormía con mi hijo todas las noches y siempre estaba pendiente de él y de su hermanita”.
Antes de que Emma muriera, la familia añadió otro golden retriever, Jax, que ahora tiene 11 meses. “Aun sabiendo lo que sé, profesional y personalmente, no tendría ninguna otra raza”, dijo Fritz.
(*) The Washington Post
(*) Marlene Cimons es una escritora independiente afincada en Washington especializada en salud, ciencia y medio ambiente. Fue reportera en Washington para Los Angeles Times, donde cubrió temas de salud pública, política de investigación biomédica y regulación de alimentos y medicamentos.