Jorge Rodríguez, presidente del Parlamento de Venezuela, confirmó este sábado que la cifra de muertos por el doble terremoto del 24 de junio aumentó a 5.119, tras sumar 50 nuevos fallecimientos en el último balance oficial. El impacto de los dos sismos, de magnitud 7,2 y 7,5, provocó una emergencia que mantiene a miles de familias desplazadas y al país bajo alerta, con operaciones de asistencia y rescate desplegadas en las zonas más afectadas.
La tragedia dejó además 16.740 personas heridas y 6.462 rescatadas, según el parte difundido por las autoridades. El desastre obligó a atender a 128.324 familias y a habilitar 107 campamentos transitorios, donde permanecieron 21.470 personas. Cerca de 17.907 personas perdieron su vivienda por completo tras los movimientos telúricos que devastaron la región norte del país.
Las cifras oficiales detallaron que 2.278 rescatistas internacionales trabajaron en territorio venezolano junto a brigadistas locales, mientras la coordinación de emergencias enfrentó el desafío de 1.350 réplicas registradas desde el 24 de junio. La situación en los campamentos fue crítica: familias enteras vivieron bajo carpas y sobrevivieron con ayuda humanitaria, mientras esperaron la reconstrucción de sus hogares y el restablecimiento de los servicios básicos.
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En medio del operativo de respuesta, un avión con 15 toneladas de ayuda humanitaria partió este sábado desde Uruguay, con insumos sanitarios, medicamentos y kits de higiene destinados a los damnificados. Esta operación, organizada de manera interinstitucional, buscó responder de inmediato a las necesidades prioritarias identificadas por el Gobierno venezolano en la etapa de emergencia.
A la asistencia estatal se sumó la labor de organizaciones internacionales. Global Empowerment Mission, con respaldo de la Administración de Donald Trump y la Iglesia católica, desplegó un operativo que previó sostenerse durante cinco años en Venezuela.
Su primera fase incluyó la entrega de alimentos y productos de higiene para las familias más afectadas, especialmente en La Guaira, donde el terremoto causó los mayores daños. En menos de un mes, la organización entregó donaciones en once comunidades de la región costera, con cajas de comida y agua, carpas, generadores eléctricos y fórmulas para bebés.
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El director para América Latina de la organización, Luis Velásquez, precisó que la meta diaria consistió en asistir a 5.000 familias, lo que equivale a unas 20.000 personas cada día. Las cajas distribuidas contuvieron alimentos básicos como frijoles, arroz, mermelada, atún, salchichas, agua y sopas instantáneas. El programa de ayuda contempló una segunda etapa, a partir de agosto, con proyectos de reconstrucción de viviendas, rehabilitación de ventanas y apoyo al desarrollo agrícola, industrial y comercial en las zonas afectadas.
Entre los testimonios recogidos, Yelitza Serrano relató que durmió en la calle porque su casa estuvo en riesgo de derrumbe, mientras otros damnificados como Andreína Albarrán solicitaron el apoyo de más países, al quedar sin trabajo tras la catástrofe. El comercio en las playas de La Guaira, donde trabajaban muchas familias, quedó paralizado y dejó a cientos de personas sin ingresos ni alternativas de subsistencia.
(Con información de EFE)