La familia Montaner activó una campaña de ayuda humanitaria a través de su fundación The House Project, destinada a asistir a las comunidades más golpeadas por los terremotos recientes en Venezuela.
Tras los devastadores movimientos sísmicos que azotaron el país el 24 de junio, el cantante Ricardo Montaner y sus hijos comunicaron el relanzamiento de esta iniciativa, que busca atender las necesidades urgentes de quienes perdieron sus hogares o viven en condiciones de extrema precariedad.
La organización, dirigida por los Montaner desde hace cerca de dos décadas y rebautizada como The House Project en octubre de 2022, puso a disposición un canal para recibir donaciones y coordinar la entrega de insumos esenciales.
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“Queremos llegar a las poblaciones invisibles y responder a sus necesidades más apremiantes”, señala la fundación en su página web. La misión consiste en brindar asistencia mediante la distribución de alimentos, agua potable, kits de higiene, refugio temporal y atención médica a quienes resultaron más afectados.
Ricardo Montaner compartió en redes sociales un mensaje de aliento y una invitación a la solidaridad.
“Dios mío Venezuela… Padre protege a tu pueblo”, publicó el artista, mientras sus hijos Mau y Ricky sumaron: “Orando por nuestro país y nuestra gente”.
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“Venezuela nos necesita hoy. Cuando todo parece derrumbarse, el amor permanece”, señaló la fundación.
En apenas cuatro días, The House Project ya había canalizado ayuda a unas cinco mil personas en las zonas más perjudicadas. Universidades, hospitales, organizaciones sociales, voluntarios y empresas se articularon con la fundación para cubrir tres frentes prioritarios: remoción de escombros, provisión de alimentos y agua, y apoyo sanitario. El despliegue incluyó la entrega de herramientas para despejar áreas colapsadas, suministro de insumos médicos y reparto de alimentos en hospitales y refugios.
El alcance de la asistencia abarcó distintas localidades como La Guaira, Catia La Mar, Los Teques, Guarenas, San Bernardino, La Pastora, La Trinidad, Montalbán, Bello Monte, El Junquito, Chacao y Mamera. Los hospitales Vargas, Militar, Universitario, Domingo Luciani, Pérez Carreño, Ana Francisca Pérez de León, Pariata, la Clínica La Floresta y el Hospital de Campaña del Aeropuerto también recibieron insumos.
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Junto a estos, hogares infantiles, ancianatos y parroquias fueron considerados en la distribución.
“Nuestro norte no apunta a lograr números infinitos de beneficiarios, queremos ayudar a la mayor cantidad de gente posible pero enfocándonos en la calidad de la transformación que podemos llevar a la vida de cada uno de ellos”, asegura la organización.
“Con tu donación podremos entregar alimentos, agua potable y kits de higiene, llevando alivio, esperanza y recordándoles que no están solos”, señaló la fundación.
The House Project, registrada como organización sin fines de lucro en Estados Unidos, otorga certificados para quienes colaboren económicamente con el operativo de asistencia.
Miles de venezolanos siguen sin hogar en zonas devastadas
Los terremotos de magnitudes 7,2 y 7,5 dejaron un saldo oficial de 2.954 víctimas fatales y provocaron la destrucción de 856 edificios, de los cuales 190 colapsaron por completo. El número de damnificados sin vivienda asciende a más de 16.300 personas, mientras que los equipos de rescate internacionales que participaron en los primeros días han reducido su presencia, dando paso a maquinaria pesada para la remoción de escombros.
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En La Guaira, epicentro de la destrucción, familiares de desaparecidos continúan buscando a sus seres queridos entre los restos de los edificios.
“Estamos agradecidos con todas las personas que están ayudando porque de verdad es fuerte. Hemos pasado situaciones difíciles porque en el 99 pasamos la tragedia de Vargas y ahora con este golpe durísimo, que fue prácticamente 10 veces más fuerte que lo de la tragedia, es doloroso”, relató Romeidy Ortiz, una vecina que busca ropa para su familia tras quedarse sin acceso a servicios básicos.
Numerosas familias permanecen en la calle, acampando en lugares públicos, playas y parques, a la espera de evaluaciones en sus viviendas o por temor a nuevos derrumbes.
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“Ya tenemos más de 10 días con niños, personas adultas, ahí en la calle”, manifestó José Guillén, uno de los damnificados. En Caracas, se han levantado campamentos temporales en parques como el del Este, donde se reúnen familias desplazadas por el desastre.
A la entrada de uno de estos campamentos se instaló un “muro de la esperanza” con fotografías y datos de desaparecidos. Reportes ciudadanos estiman más de 31.000 personas sin localizar, una cifra que las autoridades aún no han actualizado. La presión de los familiares por recuperar los cuerpos y la escasez de ayuda alimentaria en algunos sectores reflejan la magnitud del desafío humanitario.