Unos 2.000 efectivos de Estados Unidos operan en Venezuela para apoyar las tareas de búsqueda, rescate, recuperación y entrega de suministros tras los terremotos de magnitud 7,2 y 7,5 que dejaron al menos 2.300 muertos, informó el miércoles el jefe del Comando Sur estadounidense, el general Francis Donovan.
El Departamento de Defensa “tiene aproximadamente 2.000 miembros en la zona, en tierra, aire y mar”, dijo Donovan a periodistas. “Trabajan arduamente cada día para ayudar en las labores de búsqueda y rescate, en las tareas de recuperación, y en la entrega de suministros necesarios”, añadió.
Los sismos, que sacudieron la costa caribeña de Venezuela el miércoles de la semana pasada, derrumbaron edificios, dañaron el principal aeropuerto del país y dejaron además decenas de miles de desaparecidos, de acuerdo con el reporte incluido en los cables. En el último conteo oficial citado tras una semana del desastre, las autoridades reportaron 2.295 muertes y 11.267 heridos, mientras persistían críticas de opositores venezolanos y asociaciones civiles a la gestión de la presidenta interina Delcy Rodríguez.
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Washington envió asistencia a Venezuela en un contexto político marcado por el estrechamiento de los lazos entre ambos países, después de que fuerzas estadounidenses capturaran al ex dictador Nicolás Maduro en una redada realizada en enero. El gobierno de Donald Trump trabaja “estrechamente” con el de Rodríguez, añadieron.
Consultado sobre si la tragedia podía aplazar una transición política en Venezuela, el encargado de negocios estadounidense en Caracas, John Barrett, sostuvo que la primera fase del proceso consistía en garantizar estabilidad.
“La reconstrucción se ve un poco diferente, por supuesto, desde el devastador terremoto, pero la recuperación económica ya había comenzado, y volveremos a centrarnos en este clima de inversión y en la recuperación de la economía, también para los venezolanos de a pie”, dijo a los periodistas.
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En una conferencia virtual, Barrett afirmó que Estados Unidos no detectó “ningún problema grande” con el reparto de ayuda humanitaria tras los terremotos y señaló que el plan político de Washington hacia Caracas “permanece intacto”. La asistencia humanitaria “está llegando a la comunidad necesitada” y la fuerza logística desplegada “permite llegar a casi todo, prácticamente”, dijo.
“En el área de destrucción, esta columna vertebral no ha tenido problemas en cuanto a estar, seguir y que el Gobierno cumpla con nuestra petición de acelerar la respuesta. Las organizaciones no gubernamentales, yo he hablado con muchas de ellas, y tampoco han reportado o informado de ningún problema grande”, sostuvo.
Ante denuncias de organizaciones civiles sobre presuntos obstáculos y politización de la respuesta, Barrett consideró que las autoridades interinas “han cumplido”. “Yo puedo decir con confianza que las autoridades locales han cumplido plenamente con nuestras solicitudes y peticiones, y han cumplido al acelerar el proceso masivo humanitario”, aseveró.
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Barrett explicó que el plan de Trump y del secretario de Estado, Marco Rubio, mantenía tres fases tras la captura de Maduro: estabilización, recuperación y transición democrática. Dijo que estaban “muy seguros” sobre la estabilidad del país, aunque reconoció que “la reconstrucción parece un poco distinta” tras el desastre.
Además, destacó que, según evaluaciones preliminares, el terremoto no afectó áreas clave de la infraestructura energética. “Afortunadamente, esta destrucción causada por el terremoto no afectó al sector petrolero y gasífero del país”, dijo.
(Con información de EFE)