La nueva política cambiaria de Delcy Rodríguez no logra frenar la devaluación del bolívar en Venezuela

A pesar de los ajustes, expertos advierten que continúan las mismas fallas que ensanchan la brecha entre la tasa oficial y la paralela

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Imagen de archivo de la presidenta interina de Venezuela, Delcy Rodríguez, durante una comparecencia ante los medios en Caracas, Venezuela. 13 abril 2026. REUTERS/Leonardo Fernández Viloria

La tasa de cambio oficial en Venezuela amaneció este martes 12 de mayo en 504,91 bolívares por dólar. Hace exactamente un año, era 93,04 bolívares. Una devaluación de 442,6%, sin olvidar el hecho de que en estos 27 años el régimen chavista le ha quitado 14 ceros a la moneda venezolana.

La revolución bolivariana pasó de imponer un férreo control de cambio a alentar una especie de dolarización de facto, que luego ha tratado de revertir con la imposición de tributos como el Impuesto a las Grandes Transacciones Financieras (IGTF), que pese a su nombre en realidad pecha con el 3% a cualquier operación que se haga en divisas.

En esta última etapa, el gobierno de Delcy Rodríguez ensaya una nueva fórmula para nutrir al mercado de dólares. Sin embargo, el mecanismo sigue arrastrando las fallas que han provocado los desequilibrios en las cuentas del país, advierten dos economistas que prefieren resguardar sus identidades.

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Quién da más

Los expertos detallan que antes se aplicaba un modelo de subastas. ¿En qué consistía este proceso? “Los bancos recibían una determinada cantidad de divisas a ser vendidas en subastas a sus clientes. El Banco Central de Venezuela (BCV) aprobaba el destino (empresa) y precio al que serían vendidas las divisas”, responden.

FOTO DE ARCHIVO- Mujeres miran los nuevos billetes de Bolívar Soberano, después de retirarlos de un cajero automático en una sucursal del Banco de Venezuela en Caracas, Venezuela 21 de agosto de 2018. REUTERS/Marco Bello

“Había que esperar al final del día que el BCV aprobara cada orden y nunca se construyó un esquema de señalización que explicara los motivos por los cuales no se validaba una asignación”, resaltan, tras enfatizar que el modelo de subastas fue “inoperante, desordenado, opaco y discrecional”.

Los economistas sostienen que “para las empresas significaba tener congelado los bolívares hasta el incierto momento de una aprobación. La incertidumbre y la premura hacían que las empresas salieran a buscar divisas al mercado y con ello, aumentaba la presión al alza en el precio del dólar y la perniciosa brecha cambiaria”.

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La sequía

Las subastas quedaron atrás y desde el 31 de marzo se emplea el sistema de “intervención”, donde se asigna una cantidad de divisas a los bancos que deben vender en el transcurso de la semana. Pero para dosificar la venta, el BCV debe autorizar el monto a ser vendido, cuando anuncia la intervención a primera hora de la mañana.

El Banco Central de Venezuela confirmó que una firma estadounidense auditará el uso de sus recursos en el exterior (BCV)

Hemos interpretado esto como un mecanismo que busca alargar la duración de las divisas recibidas desde el fideicomiso en los Estados Unidos. Es decir, estirar hasta la llegada del siguiente lote de divisas. Dichos lotes han sido de unos $500 millones y el BCV ha confiado a los bancos que estarán llegando cada dos semanas aproximadamente”, describen las fuentes.

Los economistas apuntan que el gobierno raciona y extiende la duración de las divisas porque no sabe con precisión la frecuencia con la que llegarán desde el fideicomiso. “Temen una sequía mientras esperan otro lote y el mercado es sumamente sensible”.

Lo mismo

Pese a las modificaciones, se incurren en las mismas prácticas. “El BCV puede no anunciar la intervención aunque ya el banco tenga las divisas disponibles y, por lo tanto, los clientes de los bancos se quedan en espera hasta otro día. De nuevo, los clientes se van al mercado para no detener la actividad de sus empresas”.

Los analistas indican que las autoridades “cometen un grave error al decirle al banco: Aquí tienes 50 millones y el primer día vende 10. Así no logras el efecto estabilizador. Si la empresa no sabe cuándo podrá comprar, se va al mercado paralelo”.

FOTO DE ARCHIVO- La gente pasa por delante de una tienda de comestibles con carteles que anuncian los precios de los alimentos, en Caracas, Venezuela 25 de agosto 2022. REUTERS/Leonardo Fernández Viloria

A la falta de transparencia y reglas claras, se suma la insistencia en vender divisas por debajo del precio del mercado, incentivando el arbitraje. “Se vienen incrementando las asignaciones a personas naturales, entonces, el cliente compra divisas subsidiadas, le entregan una tarjeta de crédito digital que convierte en dólares que deposita en una cuenta o lleva a criptos para obtener bolívares, y después repite la misma transacción”.

Al final, funcionan tres tasas: La del BCV (504 bolívares a día de hoy), la del modelo de intervención (611 bolívares) y el mercado negro, donde el cielo es el límite. Como resultado, la inflación en los últimos 12 meses alcanzó 611,19%.

“Este nuevo sistema de intervención dosificador sale con una tasa fija de 611 bolívares. Esa tasa no se refleja en la tasa del BCV, porque todo el mundo está obligado a facturar con esa tasa (504 bolívares para este martes) y eso tendría un impacto en la inflación, así como en los bonos del sistema patria (que otorga el gobierno), que están indexados a la variación de la tasa BCV”.

Bancarrota

El profesor José Manuel Puente, doctor en Economía Política de la Universidad de Oxford, resalta que “Venezuela está viviendo serios desequilibrios macroeconómicos, donde sin lugar a dudas el más complejo es el desajuste cambiario con una moneda que se devalúa fuertemente todos los días”.

FOTO DE ARCHIVO- Un hombre paga con dólares unas compras en un mercado en Caracas después de las elecciones presidenciales de Venezuela. REUTERS/Maxwell Briceño

Puente opina que en en esta materia, el gobierno de Delcy Rodríguez “cambió para no cambiar”. El consultor identifica los motivos que impiden alcanzar la estabilidad. “Hay una gran incompetencia en el manejo macroeconómico, no contamos con un programa de estabilización con el Fondo Monetario Internacional, registramos las reservas internacionales más bajas de los últimos 30 años y tampoco tenemos reservas de oro monetario porque se han vendido”.

Puente asevera que Venezuela enfrenta una especie de tormenta perfecta, donde a todos los problemas económicos se añade “una crisis política muy aguda”. “Los mercados te leen y toda esa inestabilidad afecta el tipo de cambio”, subraya.