Nueva Zelanda salvaje: 10 rincones mágicos para conocer a fondo

El país oceánico posee cientos de atracciones para no perderse, pero hay algunas que destacan por su belleza y magnetismo. Fiordos, pistas de esquí, parques nacionales y rutas eclécticas, entre los imperdibles
Nueva Zelanda, visitar parques nacionales, descubrir nuevas culturas, esquiar, ver cascadas, andar en bicicleta y muchas actividades más para disfrutar de uno de los países que hoy es un boom turístico (Getty)

Nueva Zelanda es sin dudas un país increíble, bendecido por la naturaleza y la calidez de su gente y su cultura maorí. La aventura se respira en cada rincón, desde sus fiordos inmensos hasta sus parques nacionales que albergan aventuras para todos los gustos.

A continuación, la segunda parte de los imperdibles de Nueva Zelanda:

1.- Abel Tasman National Park

El Parque nacional Abel Tasman es el más pequeño de Nueva Zelanda, pero está perfectamente preparado para la relajación y la aventura (Getty)

En este lugar paradisíaco se mezclan densos bosques verdes, con doradas cuevas arenosas y piletones de agua transparente y cristalina, casi tibia, hasta desembocar en un también prístino mar turquesa.

Este parque nacional es como la quintaesencia de la postal del paraíso, en donde uno puede incorporarse a la foto de la manera más variada: haciendo kayaking, nadando, tomando sol o incluso haciendo tirolesas en el bosque.

2.- Cultura maorí

La cultura maorí es una parte integral de la vida de sus habitantes y ofrece una experiencia única y dinámica para los visitantes (Getty)

La cultura indígena originaria maorí esta muy presente en la vida neocelandeza. Y uno puede incoporarla de diversas formas. Aprendiendo una danza "haka", que es un baile de guerra tal como lo hacen los All Blacks antes de cada partido, o compartiendo un "hangi" que es una fiesta maorí en donde se cocina en el piso o llevar un recuerdo de un pendiente esculpido en hueso o en "pounamo" (piedra de jade).

No es preciso internarse para encontrarse con esta cultura. Las ciudades cuentan con muchos museos donde pueden verse objetos de arte, pinturas, artesanías en barro e instrumentos de todo tipo usados en la cotidianeidad maorí. Pero ésta, como decimos, no es solo una herencia del pasado sino algo muy presente en la vida del país.

3.- Península de Otago

Esta península es una prueba de que en la Isla Sur hay algo más que simplemente lagos y paisajes alpinos. Además de las increíbles vistas costeras, el lugar es ideal para el avistaje de una parte sustancial de la fauna local. Se pueden ver docenas de pequeños pingüinos en las playas y también a sus primos lejanos, los hoihos (de ojos amarilllos), mientras vigilan sus territorios rodeados de pequeñas grutas.

También pueden verse focas, leones marinos y albatros que surcan los cielos desde la única colonia en el mundo que se halla en tierra firme.

4.- Heaphy Track

Un lugar apasionante para hacer trekking o biking, el Heaphy Track es la joya del Kahurangi National Park. Los puntos salientes incluyen el místico Gouland Downs y la surrealista Nikau Palm Coast. En los extremos las poblaciones de Golden Bay y Karamea lo harán volver a la civilización pero con una sensación de relax total.

5.- Central Otago

Aquí es para subirse a la bici y experimentar uno de los paisajes más espectaculares del país, al tiempo que puede alternar, en verano, probando las frutas silvestres por las que la región es famosa o adentrarse en las callejuelas de antiguos pueblos mineros, alternar con una bien merecida cerveza o delitarse con algún vino de una de las zonas vitivinicolas más famosas del país.

6.- Esquí y Snowboard

Para esquiar y hacer snowboard en Nueva Zelanda no es necesario ser un experto. En los diferentes cerros y centros de ski hay precios que oscilan entre los 25 a 900 dólares neozelandés (Getty)

Nueva Zelanda esta rodeada de montañas impresionantes y durante el invierno aquí hay nieve segura para practicar esquí y snowboard. Las mejores pistas están en la Isla Sur en Queenstown y Wanaka. Las más famosas son la Coronet Peak, The Remarkables y el Trebble Cone, todas muy cerca. En la Isla Norte el Monte Ruapehu ofrece la posibilidad única de hacer esquí o snowboard en un volcán.

7.- Milford Sound

Cuando llueve en el estrecho de Milford Sound – muy frecuentemente- las cascadas se multiplican (Will Patino)

Si tiene suerte y puede estar aquí en un día de sol, podrá apreciar lo mejor de este paisaje que ofrece una combinación de aguas turquesas, cascadas, bosques densos y picos elevados: todo se ve en su esplendor.

Pero la verdad es que la regla son los días grises, típicos de los fiordos, con esa llovizna y niebla pertinaces. Pero aun así el lugar es increíble, pudiendo descubrir las elevaciones que se abren paso por encima de las nubes bajas. Además el tiempo nunca será obstáculo para ver a los simpáticos delfines, especialmente si se animó a explorar estos fiordos en kayak.

8.- Queenstown

Queenstown pudo haber cobrado fama mundial por ser el lugar de nacimiento del Bungy Jumping, pero aquí hay mucho mas para disfrutar que simplemente atarse a una soga de goma y dejarse caer desde un puente.

Bordeada por la cordillera de los Remarkables, la ciudad se presta para que quienes lleguen aquí pasen días enteros esquiando, haciendo hiking o trekking o simplemente recorriendo el pueblo en bici.

Las noches se pueden disfrutas cenando en buenísimos restaurantes con una cocina excelente o visitar los pueblos vecinos de Arrowtown y Glenorchy.

9.- TranzAlpine Railway

Uno de los trenes más escénicos del mundo, el TranzAlpine cruza el país desde el Océano Pacífico hasta el Mar de Tasmania en menos de cinco horas. El tren cruza una imponente cordillera nevada y todas sus vistas son espectaculares.

Dejando atrás Canterbury Plains, una seguidilla de túneles y viaductos nos lleva desde los Alpes del Sur al Arthur's Pass donde comienza un túnel de 8.5 km –el Otira- que atraviesa la corteza montañosa del país. Al salir el tren va todo barranca abajo hasta el apacible pueblo de Greymouth.

10.- Akaroa & Banks Peninsula

Influida por la herencia galaica y mezclada con un ambiente francés, Akaroa es uno de los más lindos puertos de la península de Banks. En estas aguas, perfectas para el kayaking y el velerismo, habita uno de los delfines más raros del mundo.

Más allá, el Summit Rd serpentea alrededor de la boca de un antiguo volcán, mientras que por caminos secundarios se puede acceder a cavernas y bahías ocultas.

El área está repleta de pequeños buenos establecimientos para pasar la noche y desayunar bien, listo para una nueva jornada plena de actividades outdoor.

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