Cuando en Chiavari el día ya avanza hacia la tarde, Gianna Pratesi recién empieza su jornada. A sus 106 años, la exdueña de una heladería en Escocia combina un descanso que se extiende hasta las 13, dos helados de leche diarios, bombones de chocolate negro y una vida marcada por la música, la pintura y recuerdos que incluyen a Isabel II y Alain Delon.
Nacida el 16 de marzo de 1920, mantiene aficiones como tocar el piano, pintar paisajes marinos y naturalezas muertas, leer y seguir la actualidad deportiva. Algunos de sus cuadros llegaron a exponerse públicamente.
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La mujer se acuesta alrededor de las 22:30 y se levanta a las 13:00. “Soy muy dormilona”, explicó durante una conversación con Corriere della Sera, realizada en la vivienda que comparte con su cuidadora, Zina.
Caldo diario, pasta ligur y dos helados de leche
Su alimentación no responde a un régimen restrictivo. Zina prepara caldo todos los días, pasta roja o verde al estilo de Liguria, carne a la parrilla, pollo, ensaladilla rusa y patatas de distintas maneras.
Pratesi sostiene que no come dulces, aunque hace dos excepciones diarias: consume dos helados de sabor a leche servidos en tarrina y bombones de chocolate negro. “Solo tomo dos helados al día, de sabor a leche, de esos que vienen en tarrina, y después bombones de chocolate negro”, relató.
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El fiordilatte, el helado que menciona Pratesi, se caracteriza por su sabor a leche y crema de leche, además de una textura suave. La costumbre está vinculada a una etapa decisiva de su vida: durante años fue propietaria de una heladería en Escocia.
La heladería escocesa y los visitantes célebres
Pratesi llegó a Escocia cuando tenía 28 años. Tras la muerte de sus padres, el padre de Luigi —amigo de la familia— visitó a sus hermanos y a ella para ofrecer ayuda; entonces le pidió que la llevara al país británico.
El plan inicial era permanecer un año, pero terminó casándose con Luigi. La pareja abrió Luigi’s Famous Icecream en Kingussie, una localidad de las Highlands escocesas, donde funcionaba como la única heladería-cafetería del pueblo.
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La zona recibía rodajes cinematográficos y, en una oportunidad, el actor francés Alain Delon entró al local. Pratesi recordó que él quería llevarla a Francia y la invitó a bailar, pero ella no asistió y envió en su lugar a Maria, una trabajadora del negocio. Su marido nunca supo de aquel episodio. “¡Pero si ni siquiera se lo conté!”, respondió cuando le preguntaron si Luigi había sentido celos.
Entre los clientes de la heladería también estuvo Isabel II antes de ser coronada reina. Acudió acompañada por su séquito durante unas maniobras militares que se realizaban cerca de Kingussie, y los propietarios decidieron no cobrarle.
La aparición de Pratesi en Sanremo devolvió al centro de la conversación su primera experiencia electoral. En el referéndum italiano de 1946, votó por la República en la consulta que decidió el fin de la monarquía.
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Recordó que llevaba pantalones, una chaqueta blanca y una blusa porque ya hacía calor. Sobre aquella jornada, fue categórica: “Era la primera vez que podíamos votar las mujeres y no podía faltar”.
En su casa conserva tres pianos. El de cola pertenece a una nieta que tiene otro instrumento en su propio hogar, mientras que uno de los restantes fue de Piera, su hermana, pianista y profesora, fallecida a los 100 años.
Cuando le preguntaron si pensaba en la muerte, Pratesi respondió: “También tendré que hacerlo. Cuando me muera, me moriré”.
Dormir unas 7,23 horas se asoció con menor deterioro cognitivo
Según una nota reciente de Infobae un estudio publicado en la revista científica Scientific Reports, vinculó dormir alrededor de 7,23 horas por noche después de los 60 años con un menor riesgo de deterioro cognitivo a largo plazo. La investigación identificó una relación en forma de U entre la duración del descanso y la evolución de las capacidades mentales: los resultados fueron menos favorables tanto entre quienes dormían pocas horas como entre quienes superaban las ocho.
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El trabajo cuestiona la idea de que las personas mayores requieren menos sueño. Aunque con la edad el descanso suele ser más liviano y fragmentado, los datos situaron el rango de menor riesgo cognitivo cerca de las recomendaciones habituales de las guías clínicas para adultos mayores.
Los beneficios del chocolate amargo
La elección de Gianna Pratesi de comer bombones de chocolate negro cada día coincide con una línea de investigación sobre la teobromina, un compuesto presente en el cacao. Un estudio publicado en la revista Aging y difundido por el King’s College de Londres asoció niveles más altos de esa sustancia con marcadores de envejecimiento biológico más lento.
La investigación examinó datos de las cohortes TwinsUK y KORA, con más de 1.600 participantes europeos.
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