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Estados Unidos: más de la mitad de los universitarios afirmó sentirse impotente ante el cambio climático, revela un estudio

Una encuesta a 547 estudiantes de la Universidad de Utah encontró que apenas el 4% mantiene esperanza frente a la crisis ambiental, mientras los expertos advierten sobre la falta de apoyo institucional para esa carga emocional

Un estudio de la Universidad de Utah reveló que el 55% de los universitarios encuestados siente frustración ante el cambio climático y solo el 4% conserva esperanza - (Imagen Ilustrativa Infobae)

Más de la mitad de los 547 estudiantes universitarios encuestados por investigadores de la Universidad de Utah reportaron sentirse con frecuencia impotentes o frustrados ante la crisis climática, según un nuevo estudio publicado en la revista Sustainability que advierte sobre la escasez de recursos institucionales para ayudar a los jóvenes a gestionar esa carga emocional.

La investigación, liderada por Jennifer Follstad Shah, profesora asociada de la Facultad de Medio Ambiente, Sociedad y Sostenibilidad de Utah, relevó las respuestas emocionales de estudiantes de grado ante el cambio climático y los factores que las condicionan. Los resultados muestran que el 54% de los encuestados afirmó sentirse impotente con frecuencia o mucho, y el 55% dijo lo mismo sobre la frustración, mientras que solo el 4% manifestó sentirse muy esperanzado.

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“No están solos”, señaló Follstad Shah en declaraciones recogidas por la universidad. “Hay muchos estudiantes que se sienten así, y probablemente muchos adultos también.”

La muestra analizada incluyó a 547 estudiantes de grado, con un 66% de participación femenina y un predominio de posturas políticas de izquierda - (Imagen Ilustrativa Infobae)

Solo el 4% de los estudiantes se sintió muy esperanzado frente al cambio climático

Los encuestados provenían de tres cursos de Estudios Ambientales y de Sostenibilidad (ENVST) y uno de Comunicación. Del universo inicial de 1.120 estudiantes consultados, se analizaron 547 respuestas válidas. Aproximadamente el 66% de los participantes eran mujeres, el 69% eran blancos y el 63% tenían inclinaciones políticas de izquierda.

El estudio integra datos de un índice de ansiedad climática construido a partir de diez preguntas, ocho de ellas tomadas de una encuesta global sobre adolescentes y jóvenes adultos. Los investigadores advirtieron que sus hallazgos no establecen una relación causal: “Es posible que la ansiedad climática contribuya a la ansiedad general, y viceversa”, precisó Follstad Shah.

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Los estudiantes de carreras ambientales tienen más ansiedad climática, pero la especialidad no es el factor determinante

Quienes cursaban carreras vinculadas al medio ambiente reportaron niveles más altos de ansiedad climática que el resto, incluso al controlar los niveles de ansiedad general. Sin embargo, una vez que el equipo incorporó otras variables al modelo, la carrera dejó de ser un predictor significativo.

Los factores que sí resultaron predictores consistentes fueron: considerar el cambio climático como una preocupación personal prioritaria, tener orientación política más liberal y la frecuencia de exposición a información climática en clases y en línea. En cambio, la información recibida de amigos, familiares o compañeros de trabajo no se asoció con mayores niveles de ansiedad. Un hallazgo adicional indica que consumir más contenido climático en internet elevó la ansiedad entre estudiantes que no cursaban carreras ambientales, pero no entre quienes sí lo hacían.

La orientación política y la exposición frecuente a la información ambiental inciden más en la ansiedad climática que la carrera que cursa el estudiante - (Imagen Ilustrativa Infobae)

Pasar tiempo en la naturaleza y aprender más sobre el tema ayudan a reducir el malestar

Un estudio complementario, liderado por Monika Lohani, profesora asociada de Psicología e investigadora asociada del Museo de Historia Natural de Utah (NHMU), analizó las estrategias que los estudiantes emplean para afrontar esa ansiedad. Publicado en el International Journal of Sustainability in Higher Education, el trabajo —basado en los mismos datos de encuesta— identificó respuestas tanto adaptativas como desadaptativas.

Entre las estrategias que brindaron alivio, los estudiantes mencionaron pasar tiempo en la naturaleza, reunirse con amigos y mascotas, practicar el autocuidado, reducir su propia huella de carbono y profundizar sus conocimientos sobre el cambio climático. “El conocimiento les permite comprender las complejidades. Eso les ayuda a no sentirse desesperanzados”, afirmó Lohani en declaraciones a la universidad.

En el extremo opuesto, algunos estudiantes describieron respuestas paralizantes. Uno escribió: “A veces simplemente no tengo ganas de hacer nada porque me genera mucha ansiedad.” Lohani advirtió que quienes se sienten abrumados pueden caer en el catastrofismo o en la evasión, lo que a largo plazo afecta tanto su bienestar como su capacidad de actuar frente a la crisis.

El contacto con la naturaleza, las mascotas y el aprendizaje profundo sobre el fenómeno climático funcionan como estrategias eficaces para reducir el malestar - (Imagen Ilustrativa Infobae)

Las universidades deberían ampliar sus servicios de salud mental para abordar la ansiedad climática

Ambos estudios concluyen que las universidades deben ampliar y adaptar sus recursos de salud mental para atender específicamente la ansiedad climática. Los estudiantes consultados expresaron el deseo de tener más espacios para dialogar sobre el cambio climático con sus pares y mentores.

Los investigadores destacaron la Good Grief Network, organización sin fines de lucro cofundada por Laura Schmidt, egresada en 2014 del programa de Humanidades Ambientales de Utah, que promueve el apoyo entre pares para personas y comunidades afectadas por injusticias sociales y ecológicas.

También alentaron a los estudiantes a involucrarse en actividades como el voluntariado ambiental y las jornadas de limpieza comunitaria, que, según los propios encuestados, contribuyen a desarrollar un sentido de autonomía.

“No tengan miedo de hablar de ello y de hacerles saber a los demás cómo se sienten”, dijo Follstad Shah. “Hay poder en esos vínculos.”

Los autores reconocen que sus hallazgos representan una instantánea acotada a un momento y contexto específicos: una gran universidad de un estado árido del oeste de Estados Unidos, donde los efectos del cambio climático son particularmente visibles. Por eso recomiendan estudios de seguimiento que incluyan estudiantes de distintas carreras, orígenes y casas de estudio, con el objetivo de comprender con mayor profundidad los factores que impulsan la ansiedad climática y las formas de ayudar a gestionarla.

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