Investigadores de la Universidad de Bonn identificaron que la araña saltarina australiana Portia fimbriata atraviesa dos etapas de sueño, una de ellas con movimientos oculares y contracciones musculares comparables, en términos de conducta, con rasgos observados durante el sueño REM de los vertebrados. El resultado aporta pruebas experimentales de que el descanso de esta especie es un proceso regulado y no una simple inmovilidad.
La observación vuelve a poner en primer plano una pregunta habitual sobre el comportamiento animal, aunque con un límite preciso. Los registros no permiten concluir que las arañas sueñen. La investigación describe señales externas asociadas a un estado similar al REM, pero no midió la actividad cerebral de los ejemplares ni estableció qué procesos internos ocurren durante esas fases.
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Según publicó ScienceDaily, el equipo del Instituto de Biología Organísmica de la Universidad de Bonn registró el comportamiento nocturno de esta especie durante varios días y noches. El trabajo identificó períodos de descanso con rasgos diferenciados y evaluó la respuesta de los animales ante estímulos externos.
El estudio publicado el 26 de octubre en Proceedings of the National Academy of Sciences fue realizado por un equipo del Instituto de Biología Organísmica de la Universidad de Bonn, en Alemania. El grupo combinó registros en video y pruebas de conducta para determinar si la falta de movimiento correspondía a un estado de sueño.
Las pruebas distinguen el sueño de una pausa en la actividad
La investigación se concentró en Portia fimbriata, una especie de araña saltarina australiana conocida por cazar otras arañas. De acuerdo con la Universidad de Bonn, esa conducta y la claridad de su postura de reposo nocturno permitieron examinar si el descanso de estos animales reunía criterios conductuales de sueño.
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Los investigadores mantuvieron ejemplares individuales en recipientes de 12 centímetros de diámetro, bajo distintas condiciones de iluminación, para registrar sus ritmos de actividad y reposo. Las cámaras infrarrojas permitieron filmar durante la noche sin introducir luz visible y documentar posturas de descanso, períodos de quietud y secuencias de actividad muscular.
El criterio central no fue solo que los animales permanecieran quietos. El equipo aplicó estímulos acústicos y midió el tiempo de respuesta de las arañas para determinar si se encontraban en un estado de sueño. Según la información difundida por la Universidad de Bonn, los ejemplares respondieron con mayor lentitud, o no respondieron, durante las fases de reposo que cuando estaban despiertos.
También se realizaron pruebas de interrupción del descanso. Tras esas alteraciones, las arañas recuperaron tiempo de sueño, un fenómeno conocido como rebote de sueño. Ese comportamiento, junto con la menor respuesta a estímulos externos, permitió a los autores sostener que se trataba de un proceso regulado.
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El diseño tuvo una limitación relevante. Los investigadores no midieron actividad cerebral y basaron sus conclusiones en la conducta visible de los animales. Por esa razón, la clasificación de las dos etapas se apoya en posturas, tiempos de respuesta, movimientos de los ojos y contracciones musculares, no en un registro directo del funcionamiento neuronal. La Universidad de Bonn señaló que esa cautela resulta central para interpretar el alcance del hallazgo.
Los movimientos oculares y musculares aparecen en una fase similar al REM
El seguimiento permitió diferenciar dos fases. Una fue descrita como un estado de quietud y la otra como un período similar al sueño REM, marcado por movimientos oculares y sacudidas musculares. ABC News informó que los registros también mostraron una postura de descanso característica y que las reacciones a los sonidos fueron más lentas durante esos períodos.
En los vertebrados, REM es la sigla en inglés para movimientos oculares rápidos y designa una etapa del sueño asociada con una alta actividad cerebral. La comparación con las arañas debe mantenerse en el plano conductual, ya que el equipo no registró señales neuronales de Portia fimbriata.
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La ecóloga conductual Daniela Rößler, coautora del estudio e integrante de la Universidad de Bonn, señaló a ABC News que los patrones de descanso de la especie se organizan en al menos dos partes. Esa observación no equivale a afirmar que la araña tenga experiencias oníricas, memoria de imágenes o contenidos mentales durante el reposo.
La principal novedad reside en que el trabajo ofrece una confirmación experimental de sueño con etapas diferenciadas en una araña. Los autores indicaron que la comparación entre animales con sistemas nerviosos distintos puede aportar datos sobre la evolución y la extensión de los estados similares al REM.
La presencia de una fase conductualmente comparable con el REM en una araña no demuestra que comparta el mismo origen evolutivo ni el mismo funcionamiento interno que esa etapa en los vertebrados. Sin mediciones directas de actividad cerebral, tampoco es posible definir qué función cumplen los movimientos de ojos y las contracciones musculares registrados durante el reposo.
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