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¿Conviene poner sal en el lavarropas para cuidar la ropa? Qué dicen los expertos

Los trucos caseros para conservar los tonos de las prendas circulan con frecuencia en redes sociales, aunque su eficacia y sus posibles consecuencias requieren una revisión

La sal no fija los colores de las prendas durante el lavado doméstico. (Imagen Ilustrativa Infobae)

Más allá de ser una práctica recomendada en cientos de hogares, lo cierto es que agregar sal al lavado no fija los colores ni devuelve brillo a las prendas, pese a que esa práctica circula como un consejo doméstico para evitar que la ropa se destiña. La medida puede dejar residuos y sumar un elemento sin beneficio comprobado al ciclo de lavado.

La explicación de este mito está ligada a un uso industrial real. La sal puede intervenir en algunas etapas del teñido para favorecer la absorción del colorante por la fibra. Sin embargo, ese proceso ocurre antes de que una prenda llegue al hogar y no se replica al añadir sal en el tambor de un lavarropas.

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El uso de sal en el lavarropas puede dejar residuos sobre las telas. (Imagen Ilustrativa Infobae)

La sal interviene en el teñido industrial, no en el cuidado posterior

La Asociación Estadounidense de Químicos y Coloristas Textiles (AATCC) publica métodos para evaluar la solidez de los colores frente al agua y procesos de teñido. La entidad señala que la sal se emplea con frecuencia durante esos procesos para ayudar a fijar tintes. Aunque advierte que la exposición al agua salada también puede provocar decoloración o transferencia de color con el tiempo.

Kim Romine, científica especializada en cuidado de telas, explicó a Better Homes & Gardens, sitio especializado en estilo de vida, que una vez que los tintes ya se fijaron, la sal no contribuye a conservarlos durante el lavado. Por ese motivo, incorporarla al agua no evita que el color se transfiera de una prenda a otra ni recupera la intensidad de una remera o un pantalón que ya se percibe opaco.

El desgaste del color no depende de una sola causa. El agua caliente, el roce entre prendas, los lavados repetidos, ciertos productos de limpieza y la exposición a la luz pueden afectar el aspecto de los tejidos. Añadir sal no corrige ninguno de esos factores.

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El teñido industrial utiliza sal en una etapa distinta al cuidado posterior de la ropa. (Imagen Ilustrativa Infobae)

El residuo puede afectar la ropa y piezas metálicas

El uso repetido de sal tampoco es una alternativa inocua. Romine advirtió al medio que su exceso puede acumularse tanto en las telas como dentro del lavarropas. En la ropa, esos depósitos pueden dar un aspecto apagado; en el electrodoméstico, implican una carga adicional de residuos que no forma parte de su funcionamiento habitual.

La Asociación de Fabricantes de Electrodomésticos para el Hogar (AHAM) recomienda limitar el uso de lavadoras cuando el agua de suministro presenta niveles elevados de sal.

La fricción entre prendas acelera el desgaste visible de los colores. (Imagen Ilustrativa Infobae)

La organización indica que esa condición puede acelerar la corrosión de componentes metálicos y dejar residuos en las prendas. Aunque ese escenario se refiere al agua salobre, respalda la necesidad de evitar incorporar sal de manera sistemática al lavado.

Mezclar sal con suavizantes, aromatizantes u otros agregados tampoco aporta una ventaja conocida para proteger el color. Romine fue categórica al respecto: “No es aconsejable usar sal en el proceso de lavado”. Conviene utilizar cada producto solo de acuerdo con sus instrucciones y evitar combinaciones que no respondan a una necesidad de limpieza concreta.

Separar la ropa por tonalidades reduce el riesgo de transferencia de tintes. (Imagen Ilustrativa Infobae)

Agua fría y menos fricción ayudan a conservar los tonos

Para reducir la pérdida de color, la orientación más consistente es seguir la etiqueta de cuidado de cada prenda y separar las cargas por colores similares.

La Extensión y Divulgación de la Universidad Estatal de Iowa explica que el sangrado ocurre cuando el tinte se libera en el agua o en solventes de limpieza. Lavar prendas de colores semejantes es la forma más segura de limitar que ese color pase a otras piezas.

La misma institución identifica al calor y la fricción como factores que favorecen el deterioro visible de los tonos. El agua fría o fresca, cuando la etiqueta lo permite, reduce el riesgo de que las fibras se hinchen y liberen color.

Dar vuelta las prendas protege la superficie exterior durante el ciclo de lavado. (Imagen Ilustrativa Infobae)

Dar vuelta a las prendas antes de lavarlas y cerrar cierres o herrajes también disminuye el roce sobre la cara exterior de la tela. Entre las prácticas recomendadas figuran:

  • Revisar y respetar las indicaciones de la etiqueta
  • Separar blancos, claros, oscuros y colores intensos
  • Lavar por separado una prenda nueva si la etiqueta lo pide
  • Elegir agua fría o fresca cuando sea compatible con el tejido
  • Reducir el secado prolongado, el roce y exposición innecesaria a la luz

La AATCC mantiene métodos específicos para medir la resistencia de los colores al agua, transferencia y otros agentes. La durabilidad del tinte depende de características del material y condiciones de cuidado evaluables, no de un agregado casero.

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