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A los 101 años sigue la bolsa de Milán sin anteojos y atrae turistas como la barista más longeva

La historia de Anna Possi llevó visitantes a Nebbiuno, Italia, donde trabaja con su hija y una nieta en el Bar Centrale. “Mi secreto es comer poco y trabajar”, dice

Anna Possi abre el Bar Centrale de Nebbiuno cada mañana a las siete y sigue al frente del local desde 1958 (Reuters)

A los 101 años, Anna Possi abre el Bar Centrale de Nebbiuno cada mañana a las siete en punto. Limpia las mesas, prepara las provisiones y se coloca detrás de la barra para atender a sus clientes, igual que lo ha hecho desde 1958.

Su historia no es solo la de una mujer que desafía el paso del tiempo: es también la de alguien que, sin saberlo, practica lo que la ciencia del envejecimiento hoy denomina longevidad integral.

Tras la muerte de su esposo en 1974, Anna Possi mantuvo sin interrupciones el negocio familiar del Bar Centrale Anna Rene

Nebbiuno es un pueblo del norte de Italia con apenas 1.850 habitantes, frente al lago Maggiore.

Allí, Possi —conocida por los vecinos como René, el nombre de su fallecido esposo— lleva 68 años al frente del mismo local.

Nació el 16 de septiembre de 1924 y la Confederación General Italiana de Empresas, Actividades Profesionales y Trabajo por Cuenta Propia (Confcommercio) la reconoce como la barista más longeva de Italia. Tras la muerte de su marido en 1974, mantuvo el negocio familiar sin interrupciones.

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Anna Possi sostiene que el trabajo físico en el bar reemplaza al gimnasio y forma parte de su rutina diaria de longevidad (Reuters)

La rutina que reemplaza al gimnasio

La jornada de Possi comienza a las seis de la mañana. Desayuna torta de manzana, abre el bar y trabaja con la ayuda de su hija Cristina y una de sus nietas. En invierno, el local cierra a las 21.30; en verano, a las 19.30.

El trabajo físico del bar funciona como su actividad física diaria, según ella misma admite: limpiar, moverse detrás de la barra y gestionar el espacio le permite mantenerse ágil. Su dieta es austera por convicción. Al mediodía come diez gramos de espaguetis con manteca o ajo, aceite y guindilla; por la noche, puré de arvejas o garbanzos.

Evita la carne y los excesos. "Mi secreto es comer poco y trabajar. Tengo siempre la mente ocupada con hacer cosas, no me rindo ante la realidad que tengo“, declaró en 2024 al programa italiano Tg2000.

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Además de atender el bar, Possi usa su computadora de escritorio para seguir el movimiento de la bolsa de Milán, todo sin anteojos. Su historia trascendió las fronteras del pueblo tras la difusión de su caso en medios italianos en 2023, lo que atrajo turistas de distintos puntos del país.

Propósito, vínculos y alegría: los pilares del envejecimiento saludable

Además de atender el Bar Centrale, Anna Possi sigue la bolsa de Milán en su computadora y su caso atrajo turistas en Italia desde 2023 (Reuters)

La ciencia del envejecimiento ofrece un marco para entender lo que Possi practica de manera intuitiva.

La gerontóloga y coach de liderazgo Barbara Waxman propone tres dimensiones de la longevidad: el lifespan —la cantidad total de años vividos—, el healthspan —el tiempo transcurrido con buena salud física y cognitiva— y el thirdspan, el concepto más reciente, que pone el foco en la calidad emocional y relacional del envejecimiento.

"El mayor predictor de salud en la vida adulta no es el colesterol ni la exposición al frío, sino la calidad de las relaciones personales“, afirmó Waxman en una charla TEDx. El thirdspan abarca la mentalidad, el propósito vital, los vínculos afectivos y la alegría, factores que inciden tanto en la salud mental como en la física.

Graciela Zarebski, directora del Instituto Iberoamericano de Ciencias del Envejecimiento, señaló en una nota reciente con Infobae que el factor actitudinal es el que menos se toma en cuenta dentro de las condiciones que determinan el curso de la vida.

“De nuestra actitud frente al proceso de envejecimiento dependerá gran parte de las decisiones que tomemos: la motivación para el autocuidado, el modo en que vayamos construyendo nuestros vínculos y lo previsores que seamos en el armado de lo que denomino la ‘reserva humana’”, advirtió.

Anna Rene

La historia de Anna Possi encarna, sin necesidad de terminología académica, los tres pilares que describe Waxman. Tiene propósito —el bar que heredó y sostiene—, vínculos —su hija, su nieta, los clientes de toda la vida— y una mentalidad orientada a la acción. “Si Dios quiere que esté acá, estaré acá. Espero a que me llame”, dijo en Tg2000 con una serenidad que no excluye el humor. El Bar Centrale no es solo su lugar de trabajo: es el eje de su identidad.

Possi tomó las riendas del local tras la muerte de su esposo en 1974 y nunca lo soltó. El nombre René, con el que la conocen los vecinos de Nebbiuno, preserva el recuerdo de la pareja que fundó el establecimiento, una continuidad simbólica que ella eligió mantener durante más de cinco décadas. Su celebridad creció de forma inesperada cuando los medios italianos difundieron su historia y decenas de turistas comenzaron a llegar al pequeño pueblo del norte de Italia para conocerla en persona. La atención llegó incluso a los Juegos Olímpicos de Invierno en Milán: su figura recibió un saludo proyectado en el estadio de San Siro, un reconocimiento que la barista recibió desde detrás de su barra habitual. Possi tiene también sus propias cuentas pendientes.

“No puedo jubilarme ahora porque estoy pagando cotizaciones a la seguridad social que solo podré cobrar cuando cumpla 105 años”, explicó con pragmatismo. Así que planea seguir abriendo el Bar Centrale cada mañana a las siete, al menos por cuatro años más.