Transformar el propio hogar en un refugio de bienestar es una aspiración cada vez más común. Diversas recomendaciones de especialistas en diseño de interiores muestran que no es necesario realizar grandes inversiones ni reformas complejas para lograrlo. Con unos pocos ajustes cotidianos, es posible renovar la experiencia de estar en casa y disfrutarla como si se tratara de una escapada.
Sentir la casa como vacaciones no exige salir de ella: cinco cambios sencillos pueden ayudar a crear un ambiente sereno y más llevadero en la rutina diaria.
La propuesta, publicada por Homes and Gardens, reúne recomendaciones de diseñadores para trasladar al hogar parte de esa sensación de calma asociada al descanso.
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1. Evocar calma a través del orden
El primer paso consiste en despejar la casa. Un entorno limpio y organizado ayuda a construir esa atmósfera tranquila que suele asociarse con hoteles o alojamientos de vacaciones. Brooke Sabia, de Phase 4 Design Group, dijo al medio que una vivienda bien organizada y limpia es la base de esa sensación. A su juicio, el desorden y un ambiente revuelto generan estrés y dificultan el descanso.
La especialista añadió que, antes de relajarse y disfrutar de verdad la casa, conviene asegurarse de que todo esté en su sitio. A partir de ahí, planteó incorporar pequeños toques de confort que activen los sentidos.
La terapeuta de diseño de interiores Suzanne Roynon coincidió en que una de las claves del descanso vacacional está en la ausencia de acumulación visual. Si la casa se siente saturada de recuerdos u objetos no deseados o sin uso, recomendó donarlos para recuperar una sensación de amplitud y ligereza.
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2. Repartir aromas
Otro cambio pasa por el olor de la casa. Perfumes frescos y estacionales pueden remitir a experiencias de viaje y, al mismo tiempo, aportar una sensación rápida de renovación.
Jennifer Baxter, de Baxter Hill Interiors, aconsejó cambiar el aroma de la entrada por uno distinto al habitual. Mencionó referencias como pino de montaña o aire salino para que volver a casa se perciba como llegar a otro lugar. Baxter sugirió evitar fragancias sintéticas y velas de parafina. La intención, explicó al medio, es que el aire se sienta más limpio y ligero.
Entre las opciones citadas figuran un difusor de aceites esenciales con eucalipto junto a la cama o un difusor de varillas con notas cítricas en el baño o el pasillo. Son recursos pequeños que ayudan a trasladar al interior una sensación más cercana a un spa o a una estancia de descanso.
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3. Crear ambiente con puntos de luz
La iluminación también cambia por completo la percepción de una vivienda. La recomendación es reducir la dependencia de la luz cenital y apostar por focos cálidos repartidos por distintas zonas.
Baxter planteó incorporar lámparas de mesa o de pie con bombillas de 2.700 K. Según explicó, la luz asociada a las vacaciones suele ser baja, cálida y lateral, y rara vez procede del techo.
La idea es reproducir la atmósfera de una cena al aire libre o el resplandor tenue de una lámpara en una habitación de hotel. Para ello, se mencionan luces portátiles en la mesa exterior, faroles de vidrio cerca de la puerta trasera, pantallas plisadas, apliques de pared o luces de lectura integradas sobre el cabecero.
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4. Diseñar una zona exterior de descanso
El espacio exterior, aunque sea pequeño, puede reforzar esa sensación de evasión. La diseñadora Lisa Erdmann, de Lisa Erdmann Interiors, explicó que este enfoque depende de activar los sentidos vinculados al tipo de vacaciones que más se disfruta.
Erdmann recomendó retirar de la vista los elementos de trabajo, como el portátil o los papeles, y crear una zona sin trabajo. También propuso silenciar el teléfono y adaptar el patio, el jardín o la parte trasera de la casa al ambiente deseado, con sombrilla y tumbonas si la referencia es la playa.
Roynon amplió esa idea a balcones pequeños, alféizares o porches de entrada. Su consejo fue realzar esos espacios con plantas aromáticas y mantener cierta simetría visual, por ejemplo, con macetas iguales a ambos lados de la puerta. Entre las especies mencionadas figuran la lavanda, que ayuda a ahuyentar mosquitos y otros insectos, así como albahaca, orégano, melisa y menta. Según la experta, estas plantas refrescan el aire y contribuyen a una atmósfera más amable.
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5. Añadir un pequeño lujo a la rutina
El quinto consejo se centra en incorporar un detalle que se sienta especial, aunque no sea estrictamente necesario. La idea es llevar ese gesto a lugares cotidianos, como el dormitorio o el baño.
Baxter propuso ejemplos como flores en el baño, una jarra con un vaso en la mesita de noche o un tablero de ajedrez tallado listo para usar. Ese tipo de objetos introduce novedad y hace que el día a día se perciba de otra manera.
Sabia, citada por el medio, sugirió regalarse flores frescas de forma regular como una manera accesible de elevar el ambiente y estimular los sentidos. Otra opción es reservar tiempo para una jornada de autocuidado en casa, con tratamientos de belleza o un baño largo, en función de lo que cada persona entienda como una indulgencia.
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