La terapia de luz verde se presenta como un tratamiento no invasivo para la piel frente a manchas oscuras, hiperpigmentación e inflamación superficial, pero la evidencia científica sobre su eficacia todavía es limitada, según Women’s Health.
Se trata de una terapia que usa longitudes de onda de entre 500 y 570 nanómetros para actuar sobre la epidermis y la dermis superior, donde se encuentran células vinculadas con la pigmentación y capilares asociados con el enrojecimiento.
De acuerdo con el medio citado, su beneficio potencial se concentra en disminuir el pigmento visible, ayudar con el enrojecimiento superficial y aportar un tono más uniforme, aunque aún hay pocos estudios bien diseñados que lo confirmen.
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Ellen Marmur, dermatóloga certificada en Nueva York, explicó al medio que es un procedimiento no invasivo que usa una longitud de onda específica para tratar problemas cosméticos, sobre todo relacionados con pigmento e inflamación.
La publicación detalla que esa luz penetra menos que otras terapias lumínicas y suele actuar en la epidermis, la capa más externa de la piel, y en la dermis superior. Ese alcance la acerca a los melanocitos, las células que producen pigmento, y a los capilares de la parte alta de la dermis.
Kiran Mian, dermatóloga certificada de Hudson Dermatology & Laser Surgery, señaló en Women’s Health que por eso la luz verde puede disminuir el pigmento visible y ayudar con el enrojecimiento superficial.
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Qué beneficios potenciales se le atribuyen a la luz verde
La fuente indica que la terapia podría resultar útil para personas que buscan un tono de piel más uniforme y luminoso, en especial si quieren tratar hiperpigmentación. Su acción sobre las manchas oscuras es uno de los usos más difundidos en redes sociales y en los dispositivos LED de uso doméstico.
Hadley King, dermatóloga certificada con sede en Nueva York, dijo al medio citado que la luz verde también podría tener efectos antiinflamatorios que favorezcan la cicatrización. Añadió que además podría mejorar la circulación sanguínea y dar a la piel un aspecto más luminoso.
El artículo sitúa esta longitud de onda dentro de una oferta más amplia de terapias de luz para la piel. Según el medio, la luz roja se ha usado para afecciones como eccema y psoriasis, además de arrugas y crecimiento del cabello; la azul para el acné; y la amarilla para la inflamación y la hinchazón.
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Qué límites y precauciones plantea la evidencia disponible
La principal advertencia es que hay muy pocos estudios bien diseñados que prueben de forma sólida la eficacia de este tratamiento. La propia Women’s Health recoge que muchas de las investigaciones disponibles han recibido financiación de empresas que venden dispositivos de belleza.
La fuente también menciona trabajos que apuntan en sentido contrario a la promesa despigmentante. Algunas investigaciones sugieren que la luz verde podría aumentar la producción de melanina en lugar de prevenirla.
Marmur indicó que, aunque la terapia de luz suele considerarse segura de forma general, las personas sensibles a la exposición solar o con problemas oculares como degeneración macular o retinopatía quizá deban evitarla. También aconsejó no usarla durante el embarazo por la falta de investigación suficiente sobre su seguridad en ese grupo.
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Cómo se usa en casa y qué opciones tienen más respaldo
La luz verde no suele emplearse por sí sola en consultorio dermatológico, pero los aparatos domésticos con esta longitud de onda ganan presencia.
La fuente añade que conviene buscar aparatos evaluados y autorizados por la Food and Drug Administration (FDA) o con datos clínicos que respalden su eficacia.
La FDA también aparece como referencia para identificar dispositivos de fabricantes reputados, mientras que King recomendó seguir de cerca las instrucciones del aparato y usar protección ocular en cada sesión.
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Si el objetivo principal es tratar la hiperpigmentación, Women’s Health menciona opciones con mayor respaldo en el cuidado tópico. Entre ellas figuran la hidroquinona, la vitamina C, la niacinamida, los retinoides y el ácido tranexámico.
La publicación añade que la terapia LED doméstica no sustituye la rutina habitual de cuidado de la piel. Los cambios, cuando aparecen, requieren uso constante y suelen avanzar de forma gradual.