Brochas de maquillaje: cada cuánto hay que limpiarlas para proteger la piel de infecciones?

Dermatólogos de la Cleveland Clinic advierten que los aplicadores sin higienizar acumulan bacterias capaces de ingresar al organismo a través de microlesiones, con mayor riesgo en personas con cutis sensible o propenso al acné

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Las brochas de maquillaje sucias acumulan residuos, grasa y bacterias con el uso diario. (Imagen Ilustrativa Infobae)

Las brochas de maquillaje sucias acumulan residuos, grasa y bacterias, y pueden relacionarse con brotes de acné, sarpullidos e incluso algunas infecciones. La American Academy of Dermatology (AAD) y Glamour UK coinciden en que lavarlas con regularidad reduce ese riesgo y ayuda a conservarlas en mejor estado.

Según la Clínica Mayo, el uso de brochas de maquillaje sucias puede facilitar la transmisión de bacterias responsables de infecciones cutáneas, como las causadas por estafilococos.

Especialistas de la Cleveland Clinic señalan que estos microorganismos pueden ingresar a la piel a través de microlesiones, elevando el riesgo de celulitis y foliculitis, especialmente en personas con piel sensible o propensa al acné.

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La limpieza regular de aplicadores reduce el riesgo de brotes de acné y sarpullidos. (Imagen Ilustrativa Infobae)

Para limpiarlas, la American Academy of Dermatology recomienda enjuagar solo las puntas con agua tibia, usar un shampoo suave o clarificante, repetir el enjuague hasta que el agua salga clara y dejarlas secar en horizontal.

La entidad aconseja hacerlo cada 7 a 10 días, mientras que el medio citado recoge que las brochas para productos líquidos conviene lavarlas dos o tres veces por semana y las de polvos, una vez por semana.

La AAD advierte que los pinceles de maquillaje sucios recogen restos de producto, suciedad y grasa, y se convierten en un entorno propicio para bacterias. Según esa entidad, eso puede traducirse en brotes de acné, sarpullidos e infecciones por hongos, E. coli o estafilococos.

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Microorganismos como estafilococos pueden ingresar por microlesiones y causar infecciones cutáneas. (Imagen Ilustrativa Infobae)

En el medio, la maquilladora Caroline Barnes explicó que las capas de grasa de la piel, mezcladas con pigmentos de maquillaje y células muertas, convierten las brochas en un foco de bacterias.

La científica cosmética Lynne Sanders, fundadora de Cosmetics à La Carte, añadió al medio que quienes no entienden por qué siguen con manchas o sarpullidos deberían revisar también las herramientas con las que aplican sus productos.

Según Glamour UK, compartir aplicadores sucios también puede favorecer problemas como herpes labial o conjuntivitis. La publicación citó además una encuesta de Cosmetify según la cual 37% de los consultados limpia sus brochas solo una vez cada seis meses y 26% admite no limpiarlas nunca.

Las brochas usadas con productos líquidos requieren una higiene más frecuente que las de polvos. (Imagen Ilustrativa Infobae)

La dermatóloga Stefanie Williams dijo que no hay estudios clínicos que confirmen que las brochas sucias aceleren el envejecimiento cutáneo. Aun así, planteó esa posibilidad como una hipótesis teórica, no como un hecho probado.

Cada cuánto conviene lavar las brochas de maquillaje

La AAD recomienda lavar los pinceles cada 7 a 10 días para proteger la piel y eliminar bacterias dañinas. Esa es la pauta general que recoge su guía pública de cuidado cutáneo.

Glamour UK matizó que la frecuencia puede variar según el tipo de producto. Un artículo publicado en el Journal of Hospital Infection alertó que las brochas y esponjas de maquillaje pueden albergar bacterias resistentes como Staphylococcus aureus y Pseudomonas aeruginosa si no se higienizan con frecuencia.

Secar las brochas en horizontal evita que el agua baje al mango y afloje el adhesivo. (Imagen Ilustrativa Infobae)

Los autores del estudio recomiendan una limpieza sistemática para prevenir contagios, subrayando que los aplicadores húmedos resultan especialmente favorables para el desarrollo de estos patógenos.

Sanders señaló a ese medio que las brochas usadas con texturas líquidas deberían limpiarse al menos dos o tres veces por semana, frente a una vez por semana en el caso de las brochas para polvos.

Williams explicó en la revista que bacterias y hongos prefieren condiciones húmedas antes que secas. Por eso, según la dermatóloga, las brochas de base pueden acumular microorganismos más rápido que las destinadas a productos en polvo.

Guardarlas en un lugar fresco y seco disminuye las condiciones favorables para patógenos. (Imagen Ilustrativa Infobae)

Cómo limpiar las brochas sin dañarlas

La institución indica que conviene enjuagar las puntas bajo agua corriente tibia para retirar el maquillaje acumulado. La entidad precisa que solo debe mojarse la punta, porque sumergir todo el cabezal acaba por dañar el pegamento que lo une al mango.

Después, aconseja llenar un recipiente con agua tibia y una cucharada de shampoo suave o clarificante. También recomienda mover cada punta dentro del recipiente y masajearla en la palma de la mano hasta formar espuma.

No prestar aplicadores y renovar la esponja con regularidad reduce riesgos de contagio e irritación. (Imagen Ilustrativa Infobae)

En Glamour UK, Barnes recomendó lavar las brochas a mano con jabón antibacteriano o shampoo para bebé sin silicona en agua tibia. La maquilladora Christabel Draffin dijo al medio que cada brocha debe pasarse bajo el agua y luego por un cuenco con jabón o shampoo suave, con un frotado suave con los dedos durante unos minutos.

La AAD y Draffin coinciden en que el enjuague debe repetirse hasta que el agua salga limpia. Después, la academia aconseja retirar el exceso de humedad con una toalla de papel limpia y seca, y Draffin dijo al medio citado que exprime el agua y deja la brocha extendida sobre una toalla.

Errores que conviene evitar al guardar y usar las brochas

Un shampoo suave o clarificante facilita remover pigmentos, sebo y células muertas adheridas. (Imagen Ilustrativa Infobae)

La institución desaconseja secar las brochas en vertical dentro de un recipiente. Según la entidad, esa posición hace que el agua baje hacia el mango y afloje el pegamento del cabezal.

Glamour UK sumó otra advertencia sobre el lugar donde se guardan. Sanders recomendó conservar las brochas en un lugar fresco y seco, de preferencia en su propia bolsa, y evitar baños cálidos y húmedos, donde bacterias y hongos encuentran mejores condiciones.

La publicación también recordó que la esponja de maquillaje acumula suciedad y debe limpiarse con regularidad. Según la revista, además conviene cambiarla cada tres meses, y Barnes dijo al medio que prefiere evitar su uso porque pigmentos y grasa quedan incrustados en su interior.

Barnes también advirtió que la lavadora no sirve como atajo para esta tarea, ya que el calor deteriora el pegamento que une la brocha al mango. La recomendación que comparten las fuentes es no prestar estos aplicadores y lavarlos con frecuencia.