Un curso audiovisual innovador abre las puertas del asombro y el descubrimiento a los más pequeños, invitando a sumergirse desde la infancia en el vasto universo del ambiente. Como quien entrega una lupa a un explorador, esta propuesta permite a los chicos observar lo que muchas veces pasa inadvertido ante los ojos adultos. Diseñada especialmente para niños de entre 4 y 7 años, busca que exploren el mundo natural, conozcan la diversidad de especies y comprendan el valor de los recursos que sostienen la vida en el planeta.
Bajo el nombre “Naturaleza: el gran rompecabezas”, las fundaciones Ambiente y Medio y Vida Silvestre Argentina lanzaron una iniciativa pensada para acercar los contenidos ambientales a infancias, docentes y familias a través de la plataforma Ecoaula Digital. El proyecto se presenta como una herramienta para que el cuidado del ambiente deje de ser una abstracción y se convierta en una experiencia cotidiana y significativa. El objetivo es sencillo y ambicioso: que el cuidado ambiental sea parte de la rutina, como un juego que se aprende desde el primer día.
El curso se compone de cinco capítulos breves y animados, que funcionan como piezas de un gran rompecabezas audiovisual. Cada segmento fue ideado para estimular el interés y la curiosidad de los más chicos. El lenguaje es sencillo, las imágenes dinámicas y el tono accesible, para garantizar que el mensaje llegue de manera clara y cercana. Así, cada video es una invitación a mirar el mundo con ojos nuevos y a descubrir que, en la naturaleza, hasta lo más pequeño importa.
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Qué contenidos aborda el curso sobre biodiversidad
El recorrido que propone el curso atraviesa escenarios tan diversos como la biodiversidad que puebla las ciudades, los distintos estratos de la Selva Misionera y las profundidades del Mar Argentino. Además, pone el foco en el impacto que tienen las acciones humanas sobre el equilibrio natural.
En cuanto a los criterios de selección de las ecorregiones y ambientes representados en el curso, desde Fundación Vida Silvestre Argentina le explicaron a Infobae que tomaron dos decisiones clave para intentar abarcar las 18 ecorregiones que posee Argentina pensando en los chicos.
“La primera fue hablar de la naturaleza que hay en las ciudades, porque nos importa que los chicos puedan sentirse identificados: que entiendan que aunque vivamos en la ciudad, la naturaleza también nos rodea y no queda lejos ni en un lugar al que hay que viajar. También la podemos encontrar en plaza de la vuelta, en el balcón de casa, en la vereda”, cuenta Martín Font, director de comunicación y Educación Ambiental.
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“La segunda fue elegir ambientes muy distintos entre sí y muy atractivos —la Selva Misionera y el Mar Argentino— para mostrar algo de la enorme diversidad de paisajes que tiene nuestro país. Además imaginamos que las especies de estas dos ecorregiones podían resultar muy atractivas para los chicos", agrega.
El objetivo central es claro: despertar la capacidad de observación en la infancia y transmitir la idea de que hasta los gestos más pequeños pueden influir de manera decisiva en el cuidado de la naturaleza. El mensaje subyacente parece sencillo, pero es profundo: cada acción cuenta y cada niño, desde donde está, puede ser guardián de la biodiversidad.
En relación a ese proceso pedagógico, creativo y de producción, desde Fundación Ambiente y Medio precisaron a Infobae que este proyecto en particular les presentó un desafío nuevo. “Hasta ahora habíamos desarrollado contenidos principalmente para estudiantes de primaria y secundaria, y era la primera vez que creábamos una propuesta pensada específicamente para niñas y niños de entre 4 y 7 años”, revela Luciana Dorigo, directora ejecutiva y coordinadora de Ecoaula Digital.
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El desafío —dijo— fue encontrar la forma y el tono más cercano, simple y comprensible posible, sin perder rigurosidad. El gran aliado en este sentido fue el formato audiovisual. “Es la herramienta que nos permitió apoyarnos en las imágenes para complementar aquello que a veces es difícil explicar solo con palabras”, remarcó.
Sobre la decisión de combinar animación con imágenes reales de los animales y los ambientes, consideró que los dibujos animados captan rápidamente la atención de los más pequeños, pero también querían que los niños pudieran conocer cómo son esos animales en la realidad. “Esa combinación entre animación, imágenes reales y un lenguaje cotidiano fue la clave para acercar la biodiversidad a niños de nivel inicial. Además, partimos de la curiosidad propia de las infancias y construimos los contenidos a partir de preguntas más que de definiciones. De esta manera, buscamos transformar el aprendizaje en una experiencia de descubrimiento”, resaltó.
Cómo surgió la iniciativa a partir de una experiencia escolar
El germen de este proyecto brotó en un aula de cuatro años del Colegio Jesús María de Bella Vista. Allí, la docente Ana impulsó un trabajo sobre biodiversidad junto a sus alumnos y propuso a la Fundación Vida Silvestre una charla sobre animales autóctonos y especies en peligro de extinción.
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Aquella experiencia, nacida del entusiasmo infantil y la vocación docente, fue la chispa que encendió la idea de ampliar los materiales disponibles en la plataforma. A veces basta con una pregunta en el aula para desencadenar una cadena de cambios.
Con el tiempo, esa semilla se transformó en “Naturaleza: el gran rompecabezas”. Las fundaciones definieron como público principal a las infancias de entre 4 y 7 años, y para ese desafío convocaron a docentes, especialistas y profesionales de la educación infantil.
Según explicó Dorigo, a través de un recorrido por distintos ambientes de Argentina y de la metáfora del rompecabezas, buscaron que los chicos comprendan que todas las especies están conectadas y que las personas también forman parte de esa red de vida.
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Contó que la experiencia en la sala de jardín fue una inspiración muy importante para el proyecto y les permitió observar algo muy valioso: el enorme interés y entusiasmo que despierta la naturaleza: “Ver de cerca cómo un grupo de niñas y niños que estaba acostumbrado a hablar de leones, jirafas o elefantes pasaba a fascinarse con yaguaretés, yacarés y osos hormigueros fue hermoso. Esa respuesta genuina nos mostró que existía una oportunidad enorme para acercarles la biodiversidad argentina”.
Por otro lado —añadió— surgió la necesidad de poner en valor el trabajo de los docentes: “Observar el proceso de búsqueda, selección y adaptación de materiales que realizan para abordar estos temas en el aula nos permitió reconocer una tarea que muchas veces permanece invisible. Detrás de cada propuesta educativa hay horas de curaduría, análisis y planificación para encontrar recursos adecuados para cada edad”.
Educación ambiental y cambio cultural
“Los mejores contenidos no surgen en una oficina, sino en el pulso diario de las aulas”. Así de contundente evalúa Dorigo el proceso, en el cual desde su lugar ofrecen contenidos desarrollados por equipos especializados en educación, comunicación ambiental y producción audiovisual, para que los docentes cuenten con materiales confiables, atractivos y pedagógicamente adecuados que funcionen como disparador para abordar estas temáticas en el aula.
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“La educación ambiental debe estar al alcance de cualquier docente, familia o institución educativa. Incluso evitamos exigir registros o formularios para acceder a los materiales: queremos que el contenido esté disponible con un solo clic”, apunta sobre el material, disponible también en el canal de YouTube de la fundación.
En ese sentido, ahora esperan que sean los docentes y las familias quienes se apropien de la propuesta y ayuden a seguir fortaleciéndola: “La experiencia nos muestra que cada escuela encuentra formas diferentes de utilizar los materiales y muchas veces esas experiencias nos sorprenden y enriquecen los desarrollos futuros”.
Ecoaula Digital, la plataforma que alberga este material, había enfocado previamente sus contenidos en temáticas como el manejo de residuos, el reciclaje, el compostaje y la economía circular. Con esta nueva propuesta, suma una herramienta educativa centrada en la biodiversidad y orientada a la construcción de una conciencia ambiental desde los primeros años.
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“Desarrollamos nuevos contenidos cada año a partir de las necesidades e intereses que surgen en las comunidades educativas. Este curso representa una introducción a la biodiversidad, pero también la apertura de una nueva línea de contenidos”, profundizó Dorigo.
Y en cuanto a los próximos desafíos, concluyó: “Nos interesa especialmente avanzar en contenidos vinculados a los animales autóctonos argentinos, que generan un enorme interés en las infancias. Poder conocer dónde viven, qué comen, cómo se relacionan con otros seres vivos y cuáles son sus características particulares son algunas de las líneas que imaginamos para futuros desarrollos”.