Sentir envidia entre amigos es una experiencia que la mayoría reconoce, aunque no siempre lo admita. Esta emocionalidad universal puede afectar vínculos cercanos e impedir disfrutar logros compartidos.
Desde la filosofía hasta la psicología contemporánea, la envidia ha sido objeto de análisis. En The Harvard Gazette, se menciona la conocida frase de Gore Vidal: “Siempre que un amigo triunfa, una parte de mí se apaga”, reflejando cómo esta sensación parece inherente a la naturaleza humana.
En la actualidad, la psicóloga Jennifer Lerner, profesora en la Kennedy School de la Universidad de Harvard, ha profundizado en las causas de esta emoción y plantea alternativas para transformarla en motor de superación y gratitud.
Origen y características de la envidia entre amigos
La envidia ha sido discutida a lo largo de los siglos. Según The Harvard Gazette, ya Aristóteles advertía que surge cuando los éxitos ajenos se perciben como un reproche a nuestras propias limitaciones.
Lerner precisa que la literatura científica la define como un “estado desagradable de inferioridad, hostilidad y resentimiento”.
Una particularidad de la envidia es su capacidad para persistir en el tiempo. No solo puede manifestarse como deseo de obtener lo que otro tiene, sino a veces como alegría ante el fracaso ajeno.
Este fenómeno, denominado por los científicos como “schadenfreude”, se ilustra en el caso de los aficionados al fútbol que celebran las derrotas del equipo rival, como ocurre fuera de Nueva Inglaterra con los New England Patriots.
Si bien estos momentos pueden parecer inofensivos, la envidia rara vez desaparece con rapidez. De acuerdo con The Harvard Gazette, puede convertirse en un sentimiento recurrente que erosiona tanto la relación de amistad como el bienestar personal.
Comparación social y efecto de las redes en la envidia
Las comparaciones sociales son una parte habitual de la experiencia humana. Estudios muestran que las personas, a menudo sin darse cuenta, se evalúan en relación con quienes las rodean.
En la comunidad de Harvard por ejemplo, donde los reconocimientos y premios académicos son frecuentes, esta tendencia se acentúa. Ver cómo colegas reciben galardones internacionales genera la tentación de medir el propio valor exclusivamente por lo que otros logran.
Las redes sociales potencian este efecto al exponer de forma constante los logros y acontecimientos de los demás. Según The Harvard Gazette, en la comunidad de Harvard, donde alguien gana un premio internacional casi cada día, “es fácil volverse envidioso si constantemente te comparas con la estrella del pasillo”.
Lerner señala que este contexto favorece una “mentalidad de suma cero”, en la que el éxito ajeno parece restar valor al propio y dificulta percibir los beneficios colectivos.
Estrategias para superar la envidia y fomentar la gratitud
Para Lerner, la envidia no representa un destino inevitable; recomienda modificar el modo de medir el progreso y los logros.
En lugar de ver el éxito de los amigos como una amenaza, propone concebirlo como un avance beneficioso para todo el grupo. Por ejemplo, que un escritor cercano reciba un premio literario permite a toda la comunidad disfrutar de una nueva obra. “Cualquier avance en la literatura es, en última instancia, un avance para todos”, resalta en The Harvard Gazette.
Otra estrategia es cambiar el referente de comparación. Lerner sugiere mirar el propio presente frente al pasado personal, lo que ayuda a valorar el camino recorrido y las dificultades superadas.
En su caso, vivir con lupus eritematoso sistémico desde la adolescencia la llevó a enfocarse en las mejoras personales antes que en los logros ajenos. “Cuando recuerdo lo difícil que era salir de la cama o del hospital, el hecho de poder trabajar ya me llena de agradecimiento”, resume para The Harvard Gazette.
Esta práctica, que los psicólogos denominan “comparación descendente”, orienta la atención hacia la resiliencia individual y fomenta tanto la satisfacción como la productividad. Según Lerner, cualquier persona puede elegir evaluar su crecimiento a partir de los retos superados.
Reflexionar sobre la capacidad de sobreponerse a circunstancias complejas, como una enfermedad o periodos de crisis, se convierte en una opción saludable ante la tendencia a compararse con los demás.
Reconocer el esfuerzo y las adversidades vencidas que hay detrás del éxito de un amigo permite compartir su satisfacción auténticamente. Saber que la superación es posible para todos transforma la envidia en motivo de celebración común.