Así es la vida en los mares más helados del planeta: sus paisajes extremos

Las bajas temperaturas imponen condiciones desafiantes tanto para la fauna como para quienes se atreven a explorarlas

Una poderosa ola de gran tamaño se forma y rompe cerca de la orilla bajo la luz del sol, capturando la fuerza y belleza del océano en un día de intenso oleaje. El fenómeno muestra la capacidad del mar para transformar el paisaje marítimo y es un recordatorio de los riesgos y oportunidades que estas condiciones representan para surfistas y embarcaciones. La vida animal en estos mares depende de una adaptación extrema frente al hielo y las bajas temperaturas (Imagen Ilustrativa Infobae)

A lo largo del planeta existen lugares donde el frío se impone con tal fuerza que transforma no solo el paisaje, sino también la manera en que la vida se desarrolla. Los mares más fríos del mundo representan el límite mismo de la resistencia animal y humana, con aguas cubiertas de hielo, temperaturas bajo cero.

Atravesar estos escenarios, ya sea en una expedición científica, una travesía marítima o una experiencia de natación invernal, significa adentrarse en uno de los ambientes extremos de la Tierra. Inspirados en rankings de Time Out, un repaso por las regiones marítimas más heladas.

1. Océano Ártico

El Océano Ártico es considerado el más frío del planeta y mantiene una capa de hielo durante la mayor parte del año (Imagen Ilustrativa Infobae)

El Océano Ártico encabeza la lista, al ser el más septentrional y frío del planeta. Rodeado por Canadá, Estados Unidos (Alaska), Groenlandia, Noruega, Rusia e Islandia, sus aguas permanecen cubiertas de hielo durante la mayor parte del año. En invierno, las temperaturas del aire alcanzan entre -30 ℃ y -50 ℃, mientras que el agua, gracias a su salinidad, se mantiene apenas por encima de los -2 ℃.

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Esta combinación de frío extremo y hielo permanente limita la vida a especies altamente adaptadas, como osos polares, focas y narvales. Las expediciones científicas y deportes extremos exigen equipamiento especial y una planificación estricta, ya que la hipotermia puede surgir en minutos.

2. Océano Antártico

El Océano Antártico rodea el Polo Sur y presenta temperaturas extremas bajo cero, ideales solo para especies muy adaptadas (Freepik)

El Océano Antártico circunda el continente más austral y rivaliza con el Ártico en cuanto a temperaturas mínimas. Bajo los glaciares, el agua puede alcanzar los -2,6 ℃ y en la superficie ronda los -2 ℃. Su entorno está dominado por hielo continental y marino, condiciones extremas que solo permiten la supervivencia de especies especialmente adaptadas, como pingüinos emperador, focas de Weddell y grandes poblaciones de kril.

La navegación es peligrosa debido a las tormentas frecuentes y la presencia de bloques de hielo a la deriva. Científicos y nadadores que han experimentado estas aguas describen un entumecimiento inmediato y una reacción física extrema, donde el frío invade cada fibra del cuerpo.

3. Mares de Siberia: Barents, Kara, Láptev y Siberia Oriental

Los mares de Barents, Kara, Láptev y Siberia Oriental figuran entre los entornos marinos más inhóspitos de la Tierra (Imagen Ilustrativa Infobae)

En la costa norte de Rusia se encuentran los mares de Barents, Kara, Láptev y Siberia Oriental, una cadena de aguas que figuran entre las más frías del mundo. Sus temperaturas mínimas oscilan entre 0,3 ℃ y -0,4 ℃, con una cubierta de hielo que persiste la mayor parte del año.

El Mar de Barents destaca por su actividad pesquera y rutas estratégicas, mientras que los mares de Kara y Láptev permanecen prácticamente inexplorados, con condiciones de vida extremadamente duras. El Mar de Siberia Oriental es uno de los entornos más inhóspitos del planeta, con presencia humana mínima y una fauna que depende del frágil equilibrio entre el hielo y la temperatura.

4. Mar Blanco

El Mar Blanco destaca en Europa por sus aguas heladas y sus largos periodos de congelación superficial (Imagen Ilustrativa Infobae)

El Mar Blanco, situado al noroeste de Rusia, es uno de los mares más fríos de Europa, con temperaturas mínimas de -1,2 ℃ y una media anual de apenas 0,3 ℃. La mayor parte del año, su superficie permanece congelada, lo que limita la navegación y cualquier actividad recreativa.

La baja salinidad favorece la formación de hielo y, durante los breves deshielos de verano, las comunidades costeras aprovechan para pescar y transportar mercancías. En invierno, el Mar Blanco se convierte en un desierto helado que pone a prueba la resistencia de la flora y la fauna locales.

5. Mar Báltico

El Mar Báltico es conocido por sus tradiciones de natación invernal y deportes extremos sobre hielo (REUTERS)

El Mar Báltico baña las costas de Finlandia, Suecia, Estonia, Letonia, Lituania, Rusia, Polonia, Alemania y Dinamarca. Sus temperaturas mínimas rondan los 0,3 ℃, con máximas de 5 ℃ en verano y una media anual de 3,1 ℃. Durante el invierno, muchas zonas costeras se congelan y la navegación solo es posible en áreas abiertas.

El Báltico es famoso por sus festivales de natación invernal y deportes extremos, donde la sensación de hielo sobre la piel y el impacto inmediato en la respiración obligan a salir del agua tras pocos segundos. Estas prácticas, populares en los países nórdicos, combinan tradición, desafío físico y un efecto revitalizante.

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