Explorar los factores que impulsan la motivación personal permite descubrir caminos para fortalecer la carrera y asumir retos profesionales. Sentir inquietud profesional al comenzar el año es habitual y, según expertos y estudios citados por The Conversation, este malestar puede marcar un momento decisivo para el crecimiento laboral.
Lejos de ser solo una señal de insatisfacción, puede convertirse en motor de cambio y abrir nuevas oportunidades. En ese sentido, expertos citados por The Conversation resaltan cuatro estrategias que transforman la percepción de estancamiento en impulso positivo.
Reconocer el estancamiento como parte del desarrollo
Identificar la sensación de estancamiento como una etapa natural es el primer paso hacia el avance. Expertos y los estudios citados por The Conversation sostienen que este malestar no implica falta de compromiso, sino que indica que el crecimiento personal superó las condiciones externas.
La profesora Leda Stawnychko explicó: “Interpretar este momento como una fase de aprendizaje ayuda a replantear metas y afrontar los nuevos retos del inicio de año”. Este enfoque permite resignificar la inquietud y verla como señal de progreso.
Aceptar el estancamiento como parte del ciclo profesional también ayuda a reducir la autoexigencia desmedida. Las transiciones y los momentos de pausa pueden ser necesarios para asimilar logros anteriores y preparar el terreno para nuevas etapas. Reconocer estos periodos como oportunidades de reflexión favorece una actitud más abierta y receptiva al cambio.
Revisar prioridades y aclarar motivos
Aclarar los motivos de la inquietud y revisar prioridades actuales resulta esencial. Stawnychko, quien se desempeña como profesora asociada de Estrategia y Teoría Organizacional, Universidad Mount Royal, señaló a The Conversation: “Clarificar las prioridades actuales ayuda a reducir la parálisis ante grandes decisiones”.
Aspectos como la búsqueda de mentoría, la flexibilidad, el equilibrio entre lo laboral y lo personal o la estabilidad pueden variar con el tiempo. Identificar qué motiva en el presente facilita decisiones alineadas y concretas sobre el futuro.
Revisar prioridades implica preguntarse qué se valora realmente en esta etapa de la vida profesional. Es posible que lo que antes representaba éxito, como un cargo jerárquico o un salario elevado, hoy haya cedido espacio a otros factores, como el desarrollo de competencias, la autonomía o la contribución social. Esta revisión permite ajustar objetivos y evitar decisiones impulsivas.
Visualizar el rol ideal y las tareas motivadoras
Otra clave consiste en imaginar el rol ideal a partir de las tareas que generan mayor motivación. Más allá de los cargos, la experta recomienda analizar el día a día laboral y aquellas actividades que resultan satisfactorias incluso en ausencia de salario. Este enfoque revela fortalezas personales y motivación intrínseca, facilitando la búsqueda de oportunidades acordes a necesidades y valores propios.
Reflexionar sobre las tareas que despiertan mayor interés posibilita identificar posibles vías de desarrollo que antes no se habían considerado. Participar en nuevos proyectos, asumir responsabilidades distintas o explorar actividades paralelas puede aportar una perspectiva renovada y enriquecer el perfil profesional.
Desarrollar competencias y ampliar la red de contactos
El desarrollo de nuevas competencias y la ampliación de redes de contacto constituyen herramientas clave, según The Conversation. Detectar la brecha de competencias respecto al puesto deseado y aprovechar oportunidades de aprendizaje en el empleo actual, en proyectos voluntarios o actividades paralelas, permite prepararse ante desafíos futuros.
Avanzar con pasos pequeños y constantes contribuye a cerrar esa brecha y afrontar cambios con mayor confianza. Utilizar activamente la red de contactos y abrirse a nuevas conversaciones expande el horizonte profesional.
Invertir en formación continua, cursos de actualización, talleres o mentorías puede marcar una diferencia significativa en la carrera. Además, la colaboración con colegas de distintas áreas y la participación en redes profesionales abren puertas a oportunidades inesperadas y potencian el aprendizaje colaborativo.
Este proceso de autoevaluación profesional evoluciona a lo largo del año. El inicio de enero es una invitación para tomar impulso y diseñar etapas de carrera que reflejen crecimiento y renovación.
Mantener una actitud flexible y abierta al cambio será clave para aprovechar cada ciclo profesional y avanzar hacia metas más satisfactorias y alineadas con los valores personales.