“El mar te arrastraba enseguida”: cómo se vivió el impacto de la ola gigante en la Costa Atlántica

El fenómeno dejó un fallecido y más de 30 heridos. Además, un hombre sufrió un infarto. Los relatos de testigos del hecho

Una ola gigante en la Costa Atlántica argentina dejó un muerto y más de treinta heridos debido a la magnitud del fenómeno (Jose Tetty)

(Enviado especial a Mar del Plata) Gritos, angustia y confusión, ese es el panorama que dejó una ola gigante tras impactar en las playas de la Costa Atlántica argentina el 12 de enero. El fenómeno, que habría sido un meteotsunami, causó la muerte de una persona, más de treinta heridos y la evacuación de balnearios en zonas como Santa Clara del Mar y Mar del Plata.

La magnitud de lo ocurrido forzó la intervención de los servicios de emergencia y generó un estado de desesperación y desconcierto entre bañistas y residentes. Así lo relataron testigos del episodio a Infobae.

Mercedes, residente de Mar Chiquita, contó la confusión que reinó en los primeros instantes en Santa Clara: “Solo escuchamos el griterío y, al acercarnos, vimos cómo sacaban a muchas personas del agua. Nadie entendía con claridad qué estaba pasando”. La mujer indicó que entre 10 y 15 personas fueron rescatadas en apenas media hora. La secuencia fue angustiante, en particular para los más jóvenes: “Yo estaba con mis dos sobrinitos, que se asustaron mucho al ver la situación. Preguntaron a un guardavidas si debíamos irnos y les respondió que sí, que debían volver a sus casas. En esa media hora se vivió mucha tensión”.

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“Llegaron varias ambulancias; los rescatados estaban muy descompuestos y debieron ser llevados a la enfermería. Luego colocaron la bandera roja, nadie podía entrar al agua. Los guardavidas tocaban el silbato ante cualquier intento y no permitían que nadie se acercara al mar”, dijo Mercedes a este medio.

Los servicios de emergencia intervinieron en balnearios como Mar del Plata y Santa Clara del Mar ante la evacuación de los bañistas (José Tetty)

Durante su relato, la residente explicó la suerte que tuvo al salir del agua minutos antes del hecho: “Habíamos estado en el agua hasta las cinco menos cuarto. Nos metimos varias veces por el calor, pero era peligroso porque el mar te arrastraba enseguida".

En las inmediaciones de Mar Chiquita, la ola alcanzó la entrada de la bajada de la playa y arrastró numerosas pertenencias, lo que extendió el impacto.

La imprevisibilidad de la ola agravó la emergencia. Mercedes explicó: “Nunca había vivido algo así en Santa Clara. A veces rescatan a una o dos personas en toda la tarde, pero nunca había visto que en diez minutos sacaran a tantas personas, y de todas las edades. Después, al enterarme de lo ocurrido, comprendí por qué los rescates fueron tantos: la ola sorprendió a todos y muchos no pudieron reaccionar”.

Las primeras alertas se activaron mediante los radios de los guardavidas, cuando la invasión del agua sobre la zona de bañistas ocurrió con el mar en bajante, según confirmó Nahuel Nardone, del Sindicato de Guardavidas, a Infobae. “Mediante los llamados de radio que tenemos nosotros, hoy en Mar del Plata se empezaron a activar los protocolos en algunos sectores, ya que una ola invadió la zona donde estaban los bañistas con el mar retirado en bajante. No se esperaba este tipo de evento porque la bajante ya era bastante retirada”, indicó Nardone.

La oleada afectó a las localidades de Mar Chiquita, Santa Clara del Mar, Camet y Mar del Plata. Los guardavidas tuvieron que realizar varios rescates

El mismo contexto fue relatado por Nardone al describir el impacto material: “La ola golpeó con la gente y arrastró todos los materiales que teníamos en la playa: heladeras, reposeras, sombrillas y todo tipo de elementos que generan que uno se pueda llegar a lastimar. El mar estuvo muy complicado y más en bajante, lo que hizo que algunas de las personas fueran arrastradas, casi llegando a que se la pudiera llevar algún tipo de corriente o chupón. Gracias a Dios fue solamente una ola. Esto pasa en las playas de Brasil, en Río de Janeiro, pero este tipo de situación no es común en la ciudad de Mar del Plata, siempre y cuando no venga con la marea o no venga con una sudestada”.

Alejandra, quien estaba junto a sus amigas en la playa, ofreció otro relato pormenorizado a Infobae sobre las señales que anticiparon la anomalía: “Hacía muchísimo calor y nos metimos al agua con unas amigas. Mientras estábamos en el mar una de ellas observó: ‘Ay, cómo se está retirando el mar’. Miramos hacia la escollera y notamos que el agua retrocedía; bajó varias veces hasta acercarse a la escollera, y nosotros avanzábamos para buscar mayor profundidad. Era bastante, llamó la atención; serían unos seis o cinco metros, aunque no puedo asegurarlo con exactitud”.

Testigos señalaron confusión y griteríos luego del impacto de la ola, que sorprendió a bañistas y residentes por su inesperada intensidad (Jose Tetty)

Alejandra notó cómo el mar retrocedió tanto que debieron caminar varios metros para acceder al agua, hasta que la situación cambió abruptamente: “Después, en cuestión de minutos, el mar volvió a avanzar y mi amiga comentó: ‘Qué distinto que está’. Le dije: ‘Sí, es como si las piernas sintieran una marea’. Pregunté cómo se sentía y respondió: ‘Ay, Ale, me está dando miedo’. En ese lugar, el agua comenzó a subir rápidamente, sin llegar a taparnos, pero sí notamos que subía de nivel. Me llegó al pecho, cuando antes estaba a la altura de la cadera”.

La escena en tierra fue de desconcierto y cooperación inmediata. Según relataron, el mar avanzó tanto que la distancia hasta la orilla se amplió y los bañistas debían recorrer un mayor trayecto para salir del agua. Alejandra observó: “Al llegar a la orilla, había una multitud corriendo. Vi sandalias, palitas y baldes de niños que el mar arrastraba, así que los tirábamos hacia arriba para que nadie los perdiera. Cuando llegamos a nuestro lugar, estábamos junto a la escollera, vi a mi esposo sujetando la sombrilla. Le pregunté qué había pasado y me dijo: ‘Se subió un montón’. La sombrilla estaba diez metros más arriba de donde la habíamos colocado”. La pérdida de objetos fue generalizada: “Muchos se preguntaban si podía tratarse de un tsunami o si era una ola grande, o quizá dos olas que hicieron subir el agua mucho más de lo habitual”.

Hubo rescates en playas aledañas, indicados por los aplausos que se oyeron desde Bahía Bonita. Las condiciones meteorológicas siguieron siendo adversas: “Más tarde, el viento cambió de dirección y se volvió fuerte, el cielo se nubló y a las 18:00 nos fuimos, pero el calor continuaba”.

Guardavidas implementaron protocolos de emergencia y colocaron la bandera roja, impidiendo el ingreso al mar tras la irrupción de la ola (Jose Tetty)

Claudio, quien se hallaba en la zona sur de Mar del Plata, describió en diálogo con Infobae el movimiento extraordinario del mar, aún en un sector sin escolleras y de mar abierto: “Me llamó la atención porque iba a entrar al agua y el mar se había retirado mucho. Más allá de que estaba baja la marea, se había retirado demasiado, era necesario caminar bastante para llegar al agua. Había unas ondas, como canales en la arena, que iban quedando por el agua retirada. Me metí al agua y noté que, de golpe, comenzó a estar más revuelto y a tirar con fuerza hacia adentro. Decidí salir porque podía complicarse, ya que ahí es pleno mar abierto y en el sur no hay escollera, nada. Cuando me di vuelta para salir, vi que toda la gente en la costa recogía sus cosas y el agua había traspasado la línea de sombrillas”.

El avance súbito del mar provocó que muchas personas recogieran sus pertenencias ante el temor de nuevas crecidas. Aunque en la zona sur el impacto material fue menor, la particularidad del fenómeno quedó grabada en el relato de Claudio: “No recuerdo haber vivido algo así antes. Esto no es tan común. La costa atlántica en general no tiene mucha amplitud de mareas, no como en Puerto Madryn o en Las Grutas, donde la marea sube y baja mucho. Acá las mareas son muy lentas: puede haber bajamar a la mañana y pleamar a la tarde, pero no ocurre esto. Es muy raro. Además, ese día hizo treinta y ocho grados, algo absolutamente inusual en Mar del Plata”.

El mar, al avanzar metros sobre la playa, cubrió sombrillas y perfilaron escenas de personas corriendo para recoger los objetos esparcidos por la corriente. El testimonio de los presentes en diferentes puntos de la costa muestra la intensidad y extensión del fenómeno. Claudio destacó la diferencia con otras regiones con mayor amplitud de mareas y remarcó que los 38 ℃ (100,4 ℉) registrados estuvieron muy por encima de lo habitual para la ciudad.

El número total de heridos superó los treinta. El desalojo preventivo de balnearios completos, como Santa Clara del Mar, permitió evitar daños mayores.

Infobae reconstruyó el evento con los distintos relatos que coinciden en señalar la rareza de la situación: en pocos minutos, el mar retrocedió más de cinco metros, luego regresó con fuerza y se internó incluso por encima de la línea de las sombrillas.

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