(Enviado especial) Mar del Plata, uno de los puntos turísticos más elegidos durante la temporada, ofrece un entorno en el que los perros también forman parte del descanso estival. La presencia de canes junto a sus familias en la playa se volvió una escena frecuente. Los animales están integrados a las propuestas y rutinas de quienes los acompañan en sus días de vacaciones.
Entre sombrillas y carpas, los perros juegan en el agua, recorren la orilla y se resguardan del sol, lo que refleja una postal cada vez más común, donde su presencia gana espacio temporada tras temporada.
Este fenómeno se refleja en las experiencias personales de los visitantes.
Carla, quien llegó desde Lomas de Zamora con su perra Tita, relató a Infobae: “Está contenta, lista para entrar al agua. El mar argentino representa siempre un reto. Para mí, ya es habitual compartir estas experiencias”.
Su testimonio se suma al de Luciana, quien disfruta de la playa junto a su perro Simón y detalló: “Disfrutamos todos de la playa y ellos están felices. No paran de jugar con otros perros que encuentran cerca”.
Las rutinas de cuidado se han vuelto parte del ambiente. Javier, proveniente de Buenos Aires, describió la experiencia de Max, su perro: “En la sombrilla donde nos alojamos hay recipientes con agua para que no se lastime las patas. Max está muy entusiasmado, nunca había visto el mar y le encantó”.
Para otras familias, la ocasión de llevar a su perro a la playa marca un cambio de mentalidad. Sofía, vecina de Mar del Plata, relató acerca de Lila, su perra adoptada: “Este es el primer verano que compartimos con ella. Antes, no se nos ocurría venir con un perro a la playa”.
Entre juegos en la arena y chapuzones, los perros enfrentan el desafío del ambiente marino con evidente alegría o, en algunos casos, con cautela ante las primeras olas. El clima animado y la presencia de profesionales respaldan la experiencia, facilitando una adaptación gradual para animales de temperamento diverso.
En los principales sectores de la costa, como Punta Mogotes y la zona sur, el crecimiento de playas habilitadas para mascotas es palpable.
El balneario Ibiza, situado en el sector 13 de Punta Mogotes, tiene pasillos exclusivos de carpas a familias con perros. Allí, el ambiente de cordialidad se complementa con la infraestructura adaptada: fuentes de agua, espacios de ocio y normas visibles para garantizar la convivencia.
Otro enclave señalado es la playa Yes, en Nyra Beach, con sombrillas diseñadas para compartir con animales, una plaza especial para juegos, zonas higiénicas, una pileta adaptada al baño de perros y actividades lúdicas. Todo esto, bajo la supervisión de personal experimentado y especialmente formado en comportamiento canino.
El equipo de especialistas acompaña diariamente a los visitantes, instruyendo tanto a quienes llevan años veraneando con perros como a quienes debutan en la experiencia. El trabajo de asesoramiento abarca desde la adaptación progresiva de perros tímidos al bullicio y el mar, hasta la guía para la socialización. La gestión de la limpieza y la seguridad adquiere un papel central, asegurando la salud de los animales y de la playa.
Consejos de especialistas para ir con perros a la playa
Especialistas consultados por Infobae subrayaron la importancia de ciertas pautas para garantizar el bienestar de las mascotas y la convivencia pacífica. El doctor Juan Enrique Romero, veterinario, sintetizó los cuidados esenciales: “Lo primero es estar seguros de que en la playa a la que lo llevamos esté permitida la presencia de animales de compañía”. Recomendó horarios de baja radiación solar, como primeras horas de la mañana o al atardecer, e insistió en la disciplina básica para que el animal permanezca resguardado y con buena oferta de agua.
Romero señaló la incidencia de las temperaturas en la seguridad de las mascotas: “Es importante que el animal sea lo suficientemente disciplinado para poder quedarse a resguardo en la sombra y tener en cuenta que tenga buena disponibilidad de agua, al mismo tiempo que tenga la posibilidad de caminar por los mismos lugares protegidos para evitar escaldaduras o lesiones en las almohadillas palmares o plantares”. El experto destacó además la conveniencia de emplear pretal o collar y cadenas extensibles de más de 20 metros para controlar siempre al perro dentro del agua.
La médica veterinaria Luciana Mor (MP: 3158) ofreció precisiones adicionales en diálogo con Infobae. Resaltó la necesidad de llevar agua potable para la hidratación y evitar que los animales beban agua de mar, “ya que puede generar problemas gastrointestinales”. Aconsejó garantizar siempre el acceso a sombra, evitar superficies demasiado calientes, y extremar la precaución en horas de calor intenso, sobre todo en razas braquicéfalas.
Mor recomendó la protección solar para mascotas con pelaje blanco o hocico despigmentado: “Si le gusta mucho estar en el sol y tiene pelaje blanco, se puede colocar una remera con protección UV. Si tiene su hocico despigmentado (de color rocita) colocar pantalla solar”. Al final del día, aconsejó un baño para retirar la sal y la arena, que pueden resultar irritantes.
Consultada sobre los mejores horarios, afirmó que se deben evitar los momentos de mayor intensidad solar: “Los horarios aceptables son las primeras horas de la mañana hasta las 11, aproximadamente, y luego a partir de las 16.30 hasta las 17”. Aclaró que la decisión debe adaptarse a la temperatura ambiental, la presencia de viento y las particularidades de cada animal, con especial atención a cachorros y perros ancianos, más propensos a golpes de calor.
Sobre las normas de convivencia en la playa: “Primero asegurarse que la playa es pet friendly. Luego, respetar el espacio de otras personas, recoger sus desechos, si no es amigable con otros perros tenerlo bajo control. Cuidar el medio ambiente evitando que corra fauna del lugar o dañe la vegetación”.
Mor también abordó las reacciones negativas de algunos perros frente al entorno marino. Según su análisis, ante una respuesta adversa lo fundamental es “no forzar ninguna situación. Puede generar estrés, desencadenar una reacción agresiva, huir, aumentar su ritmo respiratorio y cardiaco que sumado a las altas temperaturas puede desencadenar un golpe de calor”. Sostuvo la importancia de identificar los factores desencadenantes e intentar adaptar la experiencia, como buscar zonas más tranquilas si la multitud representa un problema, o permitir que el perro permanezca en la orilla sin ingresar al agua.
María Sol González, adiestradora canina en los balnearios 3 y 4 de Punta Mogotes, explicó a Infobae que la filosofía dominante en estos espacios es la de familia multiespecie: “No usamos el término dueño ni mascota, los perros son un integrante más de la familia. Ya no son ese perro que venía como regalo o como diversión o posesión de una familia, tenemos un concepto más amoroso y empático”.
La responsable del balneario 3 y 4, Nora Aguirrebengoa, resumió el espíritu de quienes impulsan el cambio: “Amamos los perros. Entendemos que hay gente como nosotros que quiere compartir con sus animales en la playa. Ellos tienen derecho a vivir y a ser felices, nosotros como humanos somos responsables”.
Las voces de especialistas y responsables de balnearios dan uniformidad a la tendencia, confirmando que Mar del Plata se ha configurado como un destino adaptado, donde la experiencia vacacional se abre a nuevos lazos afectivos y a una convivencia armónica entre especies. La transformación en los usos y costumbres playeros avanza, respaldada por la demanda de un público comprometido en dar a los perros un lugar legítimo en la vida social y recreativa.