Elon Musk, nuevamente padre: por qué cree que la inteligencia humana evoluciona al tener hijos

El creador de SpaceX y CEO de Tesla sorprendió, en las últimas horas, con la noticia del nacimiento de su descendiente número 12. Cuál es su visión de futuro, qué piensa para la que la humanidad no se destruya y por qué es importante la descendencia

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Elon Musk y la subpoblación mundial: fue padre de su 12° hijo (EFE/ Caroline Brehman)
Elon Musk y la subpoblación mundial: fue padre de su 12° hijo (EFE/ Caroline Brehman)

“Haciendo todo lo posible para ayudar a la crisis de la subpoblación”, escribió Elon Musk. Así empezaba la publicación en la red social X en julio de 2022, y siguió: “El colapso de la natalidad es, con diferencia, el mayor peligro al que se enfrenta la civilización”.

Ahora, con la sorpresiva noticia del nacimiento de su hijo número doce ―aunque dijo que “no era ningún secreto”―, el magnate tecnológico volvió a la carga con una tarea que emprendió hace mucho: la evangelización sobre la importancia de que la gente tuviera muchos hijos. Y con la llegada de un nuevo heredero, Musk da el ejemplo.

La paternidad es una de las facetas menos conocidas del creador de SpaceX, un rol que ejerce con contradicciones, desafíos, presencia y participación en la vida de sus hijos. Musk no es un padre convencional, se sabe. Pero al genio tecnológico lo desvela el futuro y cómo el avance de la inteligencia artificial dejaría atrás a la inteligencia humana.

¿La solución para el avance irrefrenable de la AI, según Musk? Tener hijos. “Recuerda mis palabras, son tristemente ciertas”, concluyó en la publicación de X.

Una de las mayores preocupaciones de Elon Musk es la baja tasa de natalidad y llama a revertirlo para salvar a la humanidad (ERS/Christian Mang/File Photo)
Una de las mayores preocupaciones de Elon Musk es la baja tasa de natalidad y llama a revertirlo para salvar a la humanidad (ERS/Christian Mang/File Photo)

Una visión de futuro

Musk lleva más de una década con el pensamiento ―y la preocupación― de que la inteligencia artificial se descontrole, desarrolle una mente propia y sea el fin de la humanidad. El creador de Neuralink teme, desde su separación de Sam Altman, el director ejecutivo de OpenAI, que los chatbots y los modelos de inteligencia sean “políticamente adoctrinados” e, incluso, volverse hostiles con la especie humana.

“¿Qué acciones podemos tomar para minimizar los peligros de la AI y asegurar la supervivencia de conciencia humana?”, se preguntaba Musk. Y Walter Isaacson, el autor de la biografía Elon Musk, recuerda perfectamente ese momento. La cita con el escritor fue en la casa de Austin de Shivon Zilis, la madre de los mellizos Strider y Azure, y del nuevo bebé del magnate tecnológico, del que no se conoce ningún dato más que su nacimiento y que se lleva 20 años con sus hermanos mayores.

Allí, al costado de la piscina, con las piernas cruzadas, Musk les hacía upa a los mellizos. Entre unos donuts y el café preparado por Shivon, Elon estaba preocupado. ¿Por qué? El futuro no lo dejaba dormir. Entre los tonos bajos y monótonos, que se alternaban con risas estridentes y maníacas, según recuerda Isaacson, el magnate señaló que la cantidad existente de inteligencia humana se estaba estancando porque no tenían hijos.

Elon Musk junto a Shivon Zilis, la madre de los mellizos y del reciente bebé (Shivon Zilis)
Elon Musk junto a Shivon Zilis, la madre de los mellizos y del reciente bebé (Shivon Zilis)

A esa premisa, el genio tecnológico antepuso otra: la inteligencia computacional crece exponencialmente, siguiendo una suerte de “ley de Moore con esteroides”.

La ley de Moore es una observación realizada por el cofundador de Intel, Gordon Moore, en 1965, clave para el avance tecnológico, que implica la idea del desarrollo de dispositivos electrónicos cada vez más potentes y eficientes.

Esta disparidad, según Musk, plantea un escenario donde la capacidad de la inteligencia biológica podría ser eclipsada por la inteligencia digital en un futuro no tan lejano.

Mientras los mellizos intentaban aprender a caminar entre risas, Musk volvía sobre una idea que había tomado de su afición a los libros y la lectura de ciencia ficción: la conquista de otros planetas. ¿El más cercano? Marte. El CEO de Tesla sueña con crear una colonia humana sostenible “antes de que un apocalipsis destruya la civilización terrestre”, según cuenta Isaacson.

“Llegar a Marte es ahora mucho más apremiante”, dijo Musk en su biografía
“Llegar a Marte es ahora mucho más apremiante”, dijo Musk en su biografía

Una vez más, Musk hizo hincapié en la urgencia de crear nuevas generaciones para contrarrestar la baja tasa de natalidad, que afecta a muchas naciones industrializadas. Según el empresario, la insuficiente fecundidad puede poner en riesgo la continuidad de culturas y economías en países como Francia, Japón e Italia.

Su vida personal es un fiel testimonio de cómo se hace cargo de la problemática que lo mantiene en vilo. El multimillonario hizo públicas sus relaciones sentimentales, a la vez de su creencia en la importancia de una familia numerosa, tanto que ahora es padre de 12 hijos.

Su primer matrimonio con Justine Wilson resultó en cinco hijos vivos tras la trágica pérdida de su primogénito. Con la artista Grimes, Musk tuvo tres descendientes, todos con nombres inusuales. Además, de los más chicos, cuya madre es Zilis, ejecutiva de su empresa Neuralink.

Musk es un padre fuera de convencionalismos y comparte distintos intereses y actividades con sus hijos
Musk es un padre fuera de convencionalismos y comparte distintos intereses y actividades con sus hijos

El magnate cayó en un largo silencio. Había entrado en el “modo procesamiento por lotes”, como define Zilis esas instancias de reflexión del empresario innovador. “No puedo quedarme sentado sin hacer nada”, le dijo Musk, taciturno.

Y agregó: “Llegar a Marte es ahora mucho más apremiante”. La exploración aeroespacial, incluso, generó una de las mayores rivalidades de Musk en el mundo tecnológico: con Jeff Bezos. Aun así, logró un hito a principios de este mes: el éxito del cuarto vuelo del Starship, donde la empresa espacial SpaceX consiguió un despegue y amerizaje controlado de las dos etapas del cohete más grande del mundo.

El día de la pileta, sin embargo, decidió crear una compañía de inteligencia artificial segura para la humanidad, para garantizar la supervivencia de la conciencia humana.

“Un motor de cohete mejorado”

Musk tiene como objetivo llegar a Marte y crear colonias humanas para preservar la civilización (crédito Manuel Mazzanti)
Musk tiene como objetivo llegar a Marte y crear colonias humanas para preservar la civilización (crédito Manuel Mazzanti)

Para Musk, la inteligencia artificial es una herramienta para automatizar tareas y mejorar la eficiencia, que también representa un potencial transformador que podría redefinir por completo la forma en que interactuamos con el mundo.

Musk plantea la idea de una IA buscadora de la verdad, capaz de comprender el universo y preservar la humanidad como parte integral. Esta visión trasciende los límites de la tecnología convencional y apunta hacia un futuro donde la inteligencia artificial desempeñe un papel fundamental en la evolución y el progreso de la civilización.

Musk sueña con “una AI buscadora de la máxima verdad. Se interesaría por comprender el universo, y eso la llevaría probablemente a querer preservar a la humanidad, porque somos una parte interesante del universo”, dice la biografía del multimillonario. Y, también, anhela una tecnología a la cual darle grandes indicaciones como: “Construye un motor de cohete mejorado”.

¿Cuál es su inspiración? El magnate encontró, en otro libro de ciencia ficción, la forma de pensar la humanidad y su salvación. El libro es Guía del autoestopista galáctico, de Douglas Adams, una “biblia formativa” que leyó durante su infancia y juventud, y que lo sacó de terribles momentos de tristeza. Allí había una supercomputadora diseñada para averiguar “la Respuesta a la pregunta definitiva sobre la Vida, el Universo y todo lo demás”.

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