El chocolate es, para quienes lo amamos, un absoluto placer que nos deleita en cualquiera de sus formas. Por eso, le rendimos homenaje a través de uno de los dulces más famosos y deseados del mundo: el brownie. Se trata de una receta típica americana y su origen se encuentra en un error culinario, ya que el cocinero que la preparó olvidó poner levadura a la torta de chocolate que estaba elaborando y, por eso, quedó con una masa tan compacta.
Este fallo originó lo que hoy conocemos como brownie, que dio como resultado una fabulosa textura crujiente por fuera con una tierna preparación en su interior. En la actualidad, existe una gran variedad de este tipo de preparación. Algunos traen nueces, almendras, avellanas, pistachos o nueces de macadamia. Otros, varían en cuanto a sus diferentes coberturas: pueden ser de dulce de leche, chocolate amargo o de leche.
Pero cuando las temperaturas se incrementan y prender el horno es un poco incómodo, no hay nada mejor que la receta de brownie “raw” (que significa crudo o sin cocción). Este aporta una cantidad de energía que el organismo utiliza par a realizar todas sus funciones. Además, una porción contiene fibra, proteínas y minerales esenciales. El sabor de este dulce es increíble sin ser empalagoso, ni pesado. Además, es saludable, vegetariano y apto para celiacos.
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La raw food, o alimentación viva, es un modelo de alimentación que se basa en el consumo de alimentos crudos o cocinados a baja temperatura. “Al cocinar cualquier alimento, este pierde gran parte de sus nutrientes y las más preciadas enzimas que ayudan a digerir los alimentos que ingerimos haciendo que nuestro organismo se ‘desgaste’. En cuanto a textura y sabor, tanto un brownie con cocción como uno raw pueden ser excelentes”, sostuvo en diálogo con este medio el cocinero Mauro Massimino.
Hace 14 años, Massimino inauguró el restaurante Buenos Aires Verde donde instauró el concepto de “alimentación inteligente” de la mano de recetas vegetarianas, veganas y raw elaboradas con ingredientes naturales y libres de agrotóxicos. Su menú ofrece preparaciones artesanales, nutritivas y sustentables para toda hora del día, con una destacada propuesta de pastelería orgánica.
“Una manera de hacer un brownie más sano es utilizar ingredientes no refinados y en lo posible orgánicos o agroecológicos. Por ejemplo, en vez de utilizar harina común, elegir una integral que nos aporte fibra y nutrientes; y en el caso de la azúcar, reemplazarla por una integral orgánica. En cuanto a las grasas, podemos suplantar la manteca por una grasa vegetal como aceite de coco o de girasol, utilizar huevos de gallinas de libre pastoreo y un chocolate con alto porcentaje de cacao”, detalló el chef.
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Massino recomienda usar un chocolate con un 80 u 85% de cacao y bajo en azúcar. “Si buscamos hacer un brownie vegano, podemos reemplazar los huevos (que cumplen la función de ligue) por harina de arroz, chía, lino, amaranto o de almendras; y la manteca, por grasas vegetales. De esta manera conseguimos versiones con gran sabor y una textura súper tentadora, siendo un producto saludable y nutritivo para el organismo”, agregó.
“Al utilizar productos orgánicos, dejamos de incorporar a nuestro cuerpo elementos agrotóxicos y genéticamente modificados. Los productores orgánicos utilizan métodos que minimizan la contaminación del suelo, aire y agua, manteniendo la integridad y pureza de los alimentos y contribuyendo al cuidado del medioambiente. Además, si hablamos de productos orgánicos, hablamos de productos de estación que han estado el tiempo necesario para absorber de la tierra todos lo nutrientes que necesitan; por ende, al consumirlos, nos estaremos alimentando y nutriendo mejor”, finalizó el cocinero.
Receta del lingote de brownie “raw” (sin cocción)
Por Mauro Massimino, chef y creador de Buenos Aires Verde
Ingredientes:
(Para 8 porciones)
- 400 g de castañas de cajú
- 60 g de cacao amargo en polvo
- 40 g de harina de almendras
- 240 g de almíbar de azúcar orgánico
- 2 pizcas de sal
- 20 g de aceite de coco neutro
- 4 cc de esencia de vainilla
Procedimiento:
Hidratar las castañas de cajú de un día para otro. Pasado el tiempo, colar y procesarlas hasta que queden finamente picadas. Reservar.
Realizar un almíbar clásico. Para esto, colocar 250 g de azúcar orgánico y 250 ml de agua en una sartén u olla y calentar a fuego bajo, sin remover, hasta que se disuelva el azúcar.
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En un bowl, colocar las castañas picadas, el cacao tamizado, la harina de almendras, el almíbar, la esencia de vainilla, el aceite de coco y la sal. Mezclar cuidadosamente la preparación hasta integrar todos los ingredientes.
Pasar la mezcla a un molde de silicona y llevar a frío durante 2 horas aproximadamente. Una vez transcurrido este tiempo, retirar de la heladera y bañar con chocolate fundido. ¡A disfrutar!
Un tip: es importante elegir productos de alta calidad, pero es indispensable contar con un buen cacao y una buena harina de almendras que le darán estructura y sabor a nuestro brownie. Por último, puede sumar usar frutas desecadas, como dátiles o pasas de uva, porque aportan buena consistencia y dulzura de manera natural y saludable.
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