Algo queda claro: sabemos muy poco sobre el verdadero poder encerrado en esta planta de uso milenario. ¿Qué conclusiones ha logrado la ciencia hasta ahora? ¿Para qué enfermedades podría servir? ¿Qué oportunidades de negocios pueden generarse con sus derivados? ¿Quiénes y porqué hicieron lobby para prohibirla?

Infobae entrevistó a una de las grandes expertas mundiales en cannabis: Inbar Maymon Pomeranchik, doctora en ciencias de la planta con post doctorado del prestigioso instituto Weizmann.

La científica israelí lleva 15 años realizando investigaciones moleculares y genéticas sobre esta planta y hoy se desempeña también como consultora de nuevos negocios de medicinas, productos y dispositivos médicos a base de cannabis.

Pomeranchik vino a la Argentina en el marco de las Primeras Conferencias Internacionales "Sistemas Endocannabinoide y Cannabis Medicinal" que se realizaron esta semana en Buenos Aires con el apoyo de la Embajada de Israel en Argentina, la Universidad Hebrea de Jerusalem y el centro multidisciplinario de investigaciones Cannabinoides que contó con la presencia de destacados ciéntificos y la hístorica presencia en el país del doctor Yossi Tam.

Conferecia de Sistemas Endocannabinoide y Cannabis Medicinal que se realizó esta semana en Buenos Aires (MB)
Conferecia de Sistemas Endocannabinoide y Cannabis Medicinal que se realizó esta semana en Buenos Aires (MB)

¿Cuánto se conoce realmente sobre cannabis, sobre las sustancias que lo componen y su potencial?

— En 1960 el profesor Rafael Mechoulam en Israel encontró los dos componentes más grandes en el cannabis, que son el THC y el CBD. Pasaron 50 años. Hoy ya se sabe que hay 1.400 componentes en la planta, que se llaman "family effects". Todos ellos actúan sobre la persona cuando consume cannabis. Hace unos 17 años que se está investigando sobre sus beneficios en cáncer, Alzheimer, Parkinson y autismo. Y hay muchas enfermedades más en las que se está buscando entender cómo puede ayudar.

¿Qué hay en investigación médica con cannabis?

— Todavía no se sabe exactamente cómo actúa cada uno de esos componentes porque, en este caso se invierten los pasos de toda investigación médica. No es que se conoce cuál es la molécula. Empezás a ver qué pasa en ratones y después pasas a los monos y finalmente pasás a las personas. Acá lo que se tiene es la experiencia de la gente que consumió y que dice que el cannabis la ayudó. Sin embargo, hay que ver después cuál fue el cannabis que tuvo ese efecto positivo (porque hay muchas variedades) y saber específicamente cuál fue la molécula que ayudó y en qué enfermedad.

¿Qué se sabe sobre su poder curativo?

— Se sabe que existe un poder terapéutico pero lo que no se conoce bien aún es cuánto THC o CBD necesitás o cómo hay que combinarlos, entre ellos y con el resto de los componentes. Es decir, se conoce pero todavía no se sabe cómo se usa.

¿El uso de cannabis medicinal en enfermedades graves, como el cáncer, funciona como paliativo para el dolor, la relajación, aumento el apetito, etc?

— Hoy no se sabe nada de cannabis y cáncer. Todavía no encontraron que el cannabis cure el cáncer. Es algo que se investiga actualmente. Lo que sí se puede ver muy fácilmente es que el cannabis puede ayudar a los síntomas del cáncer y del Parkinson. Cuando la gente sufre dolores, contracturas, vómitos debido a los tratamientos con quimioterapia, el cannabis los ayuda mucho. Pero, otra vez, hay que entender qué cannabis, porque hay muchas variedades, en qué dosis y en de qué manera.

Inbar Maymon Pomeranchik, doctora en ciencias de las planta, habló con Infobae (MB)
Inbar Maymon Pomeranchik, doctora en ciencias de las planta, habló con Infobae (MB)

¿Para qué otras enfermedades puede servir?

— El cannabis ayuda en el autismo también. Esto sí se sabe. Hay un estudio clínico en Israel, el único hasta ahora, con 120 nenes, que todavía no se terminó, aún le falta un año de pruebas. Pero lo que se está viendo es realmente impresionante. Van a pedir que traten a sus hijos. El cannabis no cura a los chicos, pero tiene un poder asombroso sobre sus síntomas.
Pero atención, esto no quiere decir que los padres que tienen hijos con autismos tengan que salir a darle cannabis, porque eso sería muy peligroso. Es el equivalente a automedicarlos con un antibióticos que no saben lo que tiene y en las dosis que les ocurra. En este estudio que menciono, hay un cuerpo de médicos que analiza en profundidad el tipo de cannabis y la forma de administración en función de cada paciente.

Las oportunidades de negocios

¿Cuál es la actitud del mundo científico y la industria farmacéutica, ambos necesarios para impulsar el uso medicinal del cannabis?

— Hoy, todos los científicos entienden que "hay algo" en el cannabis. Hay que comprender que no es una droga médica, es algo muy, muy específico. Primero hay que saber exactamente qué hay adentro, hay que estudiarlo. Y en eso estamos los científicos, investigando a la planta en todos sus aspectos, desde cómo cosecharla hasta cómo hacer medicinas con ella. También hay un campo de estudios en todo lo que tiene que ver con dispositivos médicos, o cómo tenés que aplicar el medicamento para no fumarla. Eso no es trivial, porque a los médicos no les gusta dar a los pacientes una receta que indique que tienen que fumar algo, porque es perjudicial para los pulmones. Entonces hay toda una línea de productos que busca resolver ese punto, como aceites, pomadas, caramelos, etc.

El uso medicinal de la marihuana está aprobado en algunos países (EFE)
El uso medicinal de la marihuana está aprobado en algunos países (EFE)

Y esos aceites, esas gotitas, ¿también producen el efecto característico de la droga?

— Sí, pero un poco menos. Porque cuando inhalás algo, tiene más efecto que si lo comes, por ejemplo.

¿Hay oportunidades de negocio vinculados al cannabis?

Sí, en todo el mundo hay una oportunidad muy grande. En Israel solamente hay más de 100 startups que trabajan desarrollando productos a partir del cannabis y que buscan entenderlo mejor.

Hace poco visité dos fondos de capital ventures (capitales de riesgo) en Israel, dedicados específicamente a productos y dispositivos médicos. Uno de ellos se animaba a incursionar en la medicina más alternativa. Pero ninguno aceptaba proyectos vinculados a sustancias prohibidas como el cannabis, LSD o MDMA. ¿Les resulta complicado a estas startups encontrar fondos para escalar el negocio?

— Sí, es difícil. En realidad te encontrás con dos situaciones opuestas: por un lado, la que vos describís; pero, por el otro, gente dispuesta a poner mucha plata en cualquier cosa, solo porque es "a base de cannabis". Sobre todo en Estados Unidos me llaman y me dicen "tengo 2 millones de dólares, quiero poner la plata en cannabis, decime dónde", pero no funciona así. Hay mucho desconocimiento a nivel global. Por eso ahora decidí dedicarme también a asesorar sobre dónde y cómo invertir. Veo lo que están haciendo en los laboratorios y se lo traduzco a los inversores. Cuando ven que hay un trabajo de investigación serio detrás, se animan a participar más.

La utilización de la hoja de marihuana es histórica
La utilización de la hoja de marihuana es histórica

El 14 de noviembre, en Las Vegas, habrá un congreso muy grande con 14 mil inversores que vienen a entender en dónde pueden poner plata para cannabis medicinal. Se darán cita allí 650 empresas que trabajan es eso.

La legalización

Dedicaste tu vida al estudio del cannabis ¿Cuál es tu postura personal acerca del consumo recreativo responsable?

— Yo creo que el uso recreativo va a ser legal en todo el mundo. Se puede ver que se está avanzado en este sentido, a nivel global. Si te hubieran dicho hace 10 años, que en la mitad del mundo se iba a poder usar cannabis medicinal, no lo hubieras creído. Hay muchos países que ahora permiten el uso recreativo.

Un usuario de cannabis fuma en plena Avenida 18 de Julio, en Montevideo (Adrián Escandar)
Un usuario de cannabis fuma en plena Avenida 18 de Julio, en Montevideo (Adrián Escandar)

¿Legalización del cannabis para uso recreativo?

— Y… mirá el alcohol. Si uno toma un vaso de vino en su casa con amigos está perfecto. Hoy se sabe que el alcohol es mucho más grave que el cannabis. Hicieron un estudio con dos chicos: uno tomó tres vasos de vino y el otro fumó cannabis. El chico que tomó estaba borracho, el otro estaba feliz. Luego los hicieron conducir. El chico que estaba borracho entró al auto y manejó como un loco y apretó el acelerador. El que fumó estaba feliz y tenía miedo de hacer daño así que manejaba muy despacio, con mucho cuidado y no pasó nada. No está bien fumar y ponerte mal, salir a conducir o cosas por el estilo. Pero fumar un poco con tus amigos, en tu casa, si te hace sentir bien, te relaja, te divierte, entonces está bien, como está bien compartir una copa de vino.

¿Estás a favor de que también se pueda investigar el uso medicinal de otras drogas prohibidas, pero sintéticas, como el LSD o MDMA?

— Cada cosa que pueda ayudar a la gente es perfecto y debe estudiarse. Hay que ser muy cuidadosos, serios y dejar esa tarea en manos de los científicos. Hasta la cocaína fue un remedio, hace 70 años era una droga normal que se vendía en las farmacias. Pero hay que investigarlas, usarlas bien, con prescripción médica y sin abuso.

Cogollos de marihuana (Adrián Escandar)
Cogollos de marihuana (Adrián Escandar)

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-¿Es una planta difícil de cultivar?

Y…el Cannabis no es un tomate que lo plantás y después lo comes y no pasó nada, porque a lo sumo está un poco más duro o un poco más feo. Con el cannabis tenés que saber exactamente qué pones, qué te sale de la planta y cuándo lo cosechás. Hay muchas compañías que entienden muy bien la genética de la planta, incluso antes que tener una sola semilla. La tecnología molecular está sumamente avanzada, es alta tecnología. Israel tiene las tecnologías más avanzadas del mundo. Así que hay muchas que usan este tipo de plantas y que la estudian.

¿Provoca algún tipo de daño?

— Sí, hay estudios que señalan que puede generar adicción (nunca como la adicción a la cocaína, por ejemplo). Es por el THC, que es el componente que te pone más high, más arriba. Por eso los remedios no tienen esa sustancia, así que si lo tomás como medicación no te va a hacer daño.

¿Es cierto que el cannabis produce daño neuronal?
— No.

¿Por qué se lo considera entonces una droga peligrosa que hay que prohibir?

— Hace 8 mil años que existe el cannabis. Siempre se usó como una medicina. Se vendía en las farmacias de todo el mundo. Se sabía que si la fumabas o hacías un ungüento con ella, te sentías mejor. Eso hasta 1920 cuando Estados Unidos decidió prohibirla tras una serie de conspiraciones.

Manifestación a favor de su consumo (Nicolás Stulberg)
Manifestación a favor de su consumo (Nicolás Stulberg)

¿Quiénes, cómo y por qué conspiraron contra el cannabis?

—La historia es así: con la planta de cannabis se pueden hacer hilos. Tiene una fibra similar a la de la madera que te permite fabricar papel con ella. En aquel entonces, el negocio del papel estaba monopolizado, había solo dos papeleras, una de ellas muy grande y poderosa que era Dupont. Las empresas de papel que no quisieron que el cannabis entre a competir en el negocio de ellos y empezaron a hacer una campaña de desprestigio para instalar que era malo. Incluso allí, en 1930, es que se le cambia el nombre de cannabis a "marihuana" / "marijuana" que es una palabra mexicana que significa algo malo, oscuro. Hubo una campaña en EE.UU que sostenía que la marihuana era mala porque hacía que la gente se case con negros, que "las mujeres que fuman cannabis se casaban con los negros y se volvían malas". Imaginate, de ahí venimos. Con ese tipo de fundamentos ridículos es que se volvió ilegal y la sacaron.

Nota: La historia cuenta que Andrew W. Mellon, principal inversionista de Dupont, se convirtió en Secretario del Tesoro de Hoove y nombró a un pariente suyo, Harry J. Anslinger, como director de la Oficina Federal de Narcóticos y Drogas Peligrosas. Tras una serie de reuniones conspirativas, lograron que se declare oficialmente que el cáñamo era "peligroso" y fue prohibido.

Esta maniobra fue acompañada por operaciones en la prensa y una serie de películas como "Locura de porro" (1936), 'Marihuana: El asesino de juventud' (1935) y 'Marihuana: La hierba del diablo' (1936) que lograron demonizar a la planta que amenazaba sus negocios multimillonarios.

O sea que la conspiración viene de la industria del papel y no de la farmaceútica…

— No, no, aquí el lobby de las farmacéuticas no tuvo nada que ver, por el contrario, siempre fue una industria que vio con cierto interés y buenos ojos al cannabis

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