Desde líderes políticos hasta famosos artistas comparten un punto de encuentro al momento de visitar Buenos Aires. En la suite presidencial del Four Seasons se han hospedado celebridades de diversas idiosincrasias, como el Rey Juan Carlos de España o Fidel Castro, pasando por Michael Jackson, los Rollings Stones, David Bowie, Ricky Martin, Whitney Houston, Katy Perry hasta Jean Paul Gaultier, Carolina Herrera o Nicolas Sarkozy, por nombrar algunos.
Tratar con este tipo de personalidades, que no escatiman en gastos y comodidades, y que tienen la capacidad -inagotable- de convertir un día normal de trabajo en una aventura no es una tarea sencilla.
Eso lo sabe muy bien, Gabriel Oliveri, director de Marketing y Relaciones Públicas del hotel, quien en diálogo con Infobae recordó alguna de las anécdotas más extrañas que se realizaron en el edificio ubicado en Recoleta.
"Nada de lo que la gente venga a pedir a Four Seasons está mal. Nos ha pasado de tener a los Guns and Roses y que pidan máquinas de flipper. O en el caso de Mick Jagger necesitaba una silla de barbería antigua para poner en la habitación, o que alguien quiera mandar flores a otro país a una determinada hora. Todo lo más insólito que se te pueda ocurrir, se pide en un hotel".
Para cumplir con las peticiones más extravagantes trabajan con antelación, como por ejemplo así lo hicieron para satisfacer una de las demandas de Madonna, quien para su estadía pidió un gimnasio especial con un sistema de barreras gigantes. Y en caso de que el tiempo apremie, recurren a la improvisación en el momento, sin desaprovechar ni un instante.
"Tenemos un entrenamiento y una base de datos muy grande. Por ejemplo, cuando vino Elton John pidió que el pan sea de una receta especial, entonces el chef pastelero nuestro se lo preparaba a las tres o cuatro de la mañana para cuando él se despierte esté listo. Después quería una gaseosa descafeinada, que en ese momento no había, se habló con la empresa de gaseosa y se le hizo la gaseosa descafeinada en una lata común".
La suite principal del Four Seasons es la habitación por excelencia más elegida por las estrellas de todo el mundo cuando visitan el país. Esta lujosa suite, denominada "La Mansión", tiene un costo de U$S 11.000 por noche. El precio se condice con los 200 metros de expansión con vista al jardín, la piscina, la Torre y el Jockey Club. Y por si fuera poco cuenta con un baño completo de mármol italiano y canillas de oro.
-¿Qué artista trajo más cantidad de fanáticos a hospedar al hotel?
-Nadie superó a los Guns and Roses. Fueron los que más gente movieron en la historia del hotel. Pararon en La Mansión y eran 300 personas. Nunca hubo tanta gente. También cuando vinieron los Jonas Brothers fue increíble. Y el año pasado estuvo Ashton Kutcher, que tenía como 100 personas.
El trato cotidiano
Existe un prejuicio que recae sobre las personalidades destacadas con respecto a sus aires de divismo, que los lleva a ser catalogados de ególatras. Pero aunque muchos lo ameritan a no todos les cabe tal calificación y lo evidencian con gestos de amabilidad para con sus fieles seguidores, como los integrantes de la banda Coldplay, quienes firmaron CD's bajo la lluvia.
"Bono, cantante de U2, tenía como 100 fans bajo una tomerna torrencial y él salió y les dijo que se iba a sacar una foto con todos, pero con la condición de que se fueran a su casa porque si se mojaban se iban a enfermar. Después, en los días siguientes hizo que el hotel bajara un coffee break y lo pagaba para todos sus fans que estaban en la puerta".
-¿Con cuál de todos estos artistas conocidos te pareció más cálido el trato?
-Todos somos normales, somos seres humanos, entonces con todos establezco una relación. No le juego al fan a nadie. Hablo cualquier cosa de la vida, establezco cosas muy cálidas con todos. Me acuerdo que a Melanie Griffith le hicimos un desfile privado de toda la ropa de quería ver de diseñadores argentinos para comprar. Y al final terminó en patas sacándose una foto abrazada conmigo como si yo fuese el famoso. En general con toda la gente establecemos una relación muy agradable.
La privacidad como condición indispensable
Una de las principales condiciones para todo complejo hotelero es la de brindar intimidad a sus hospedados. Más aún cuando se trata de figuras idolatradas, que buscan un espacio para el alejamiento, tratando de evadir la persecución de una gran masa de fanáticos y curiosos con la que están destinados a convivir. Es así que el complejo cuenta con un sistema que proporciona la absoluta reserva a los huéspedes.
"Tenemos un estacionamiento 'secreto' al que la gente baja directo, hay un ascensor que sube directamente hasta donde está el restaurante. Podes circular dentro del hotel sin que nadie te vea para comer y también salir sin que nadie te vea. Nosotros hemos tenido grandes estrellas que se alojaron un fin de semana y que nadie se enteró porque todos los empleados del hotel tenemos un compromiso de confidencialidad absoluta".
Para finalizar Oliveri derribó el mito del canje con los famosos: "Yo tengo una frase que por ahí no es muy agradable, pero digo que este hotel tiene cinco estrellas, no queremos una más. No trabajo con el canje. Te puedo dar un precio si el artista amerita. Me interesa que vengan los escritores, la gente interesante, no importa el grado de fama o por qué tenes la fama. La gente interesante hace a los lugares interesantes".