Bárbara Hoffmann decidió pronunciarse luego de que la Sala I de la Cámara en lo Contencioso Administrativo de Tucumán rechazara la demanda que la familia presentó contra el Ente Autárquico Teatro Mercedes Sosa por la muerte de su padre, el cantante Sergio Denis. Lo hizo a través de un extenso mensaje en sus redes sociales, donde cuestionó el sistema judicial, aclaró los motivos reales del reclamo y cerró con una frase que condensó siete años de proceso: “Luchar es amar”.
La sentencia, firmada el 19 de agosto de 2026, determinó que la causa directa del accidente que le costó la vida al artista fue su propia conducta. Esa noche, el 11 de marzo de 2019, Denis —cuyo nombre real era Héctor Omar Hoffmann— se presentó en el Teatro Mercedes Sosa de San Miguel de Tucumán en un espectáculo organizado por la Asociación de Trabajadores de la Sanidad Argentina (ATSA) para conmemorar el Día de la Mujer.
El músico había sido contratado por el gremio por $80.000 pesos. A unos 30 minutos de iniciado el show, bajó del escenario por una pasarela tendida sobre el foso de orquesta, se acercó al público y al regresar caminó de espaldas sin dejar de mirar a la audiencia. Al tercer paso, avanzó al vacío y cayó al foso, de aproximadamente 3 metros de profundidad.
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Las lesiones fueron graves. Denis fue trasladado de urgencia con traumatismo encéfalo craneano grave, neumotórax derecho, fracturas de clavícula y de varios arcos costales, hemorragia subaracnoidea bilateral, edema cerebral y contusiones múltiples, entre otros diagnósticos. Derivado primero al Hospital Ángel C. Padilla de Tucumán y luego al Sanatorio Los Arcos de Buenos Aires, pasó sus últimas semanas en el centro de rehabilitación ALCLA. Murió el 15 de mayo de 2020, a los 71 años, tras 14 meses de agonía.
La demanda fue presentada en febrero de 2022 por los tres hijos del cantante —Federico Patricio Hoffmann, Bárbara y María Victoria Hoffmann— contra el Ente Autárquico Teatro Mercedes Sosa, contra ATSA y contra el ex titular del ente, Raúl Francisco Armisén. El tribunal rechazó la totalidad del reclamo. El eje del fallo fue la figura jurídica de la “autopuesta en peligro”, prevista en el artículo 1729 del Código Civil y Comercial de la Nación, que opera como eximente de responsabilidad cuando la propia víctima adopta voluntariamente una conducta que genera el riesgo del que deriva el daño. El jefe de sonido del teatro, José Antonio Alarcón, había declarado en la causa penal que el artista “camina dos o tres pasos hacia atrás, se acerca demasiado al borde, pisa en el aire, pierde el equilibrio y se cae hacia la fosa”, y que al día siguiente cambiaron las cintas de la pasarela porque había otro evento, no como consecuencia del accidente.
Bárbara se enteró de la resolución por los medios, no por los abogados. Ese detalle fue uno de los primeros que mencionó en su posteo. “Siento una necesidad muy grande de poner en palabras lo que siento”, escribió, y a partir de ahí fue directa sobre el punto que más le molestó de la cobertura pública del caso: la idea de que la familia buscaba una indemnización. “Lejos de buscar una indemnización, porque vi muchos posteos y comentarios que hubiera preferido ni ver, la causa se inició por la negligencia que repito cometió el Teatro Mercedes Sosa y la gente que estaba en su directiva”, sostuvo.
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La crítica al sistema judicial fue el núcleo del mensaje. “Hoy me duele ser argentina, me duele pensar en esta justicia que para tantos incluso es hasta mucho más inalcanzable que para nosotros”, escribió Hoffmann. Y fue más lejos: “Supimos desde el primer momento que entrábamos en agua sucia y no nos sorprende nada a esta altura de la justicia después de todo lo que nos tocó ver y vivir. La mano política impunemente cubrió todo desde el primer día”.
El fallo también tuvo consecuencias procesales adicionales para la familia. El tribunal declaró de oficio la falta de legitimación activa de los tres hijos para actuar en carácter de herederos dentro de la causa, lo que implicó una derrota en dos frentes simultáneos. Las costas quedaron distribuidas en su contra: deberán afrontar el 100% de las generadas por ATSA y por Armisén, el 85% de las del Ente Autárquico Teatro Mercedes Sosa y el 90% de las de la Caja Popular de Ahorros de la Provincia de Tucumán, citada en garantía como aseguradora del teatro.
A pesar del resultado, Bárbara cerró su mensaje sin arrepentimiento. “El desgaste fue enorme, la tristeza ni hablar pero me llevo lo bueno. Hicimos lo correcto y nosotros sí podemos dormir en PAZ”, escribió. Y eligió terminar con el legado artístico de su padre: “Papá quiso quedarse un poco más gracias a todos ustedes también, así que GRACIAS. Y si esto terminó, nos quedan sus canciones y toda su obra que es ENORME como ÉL”.
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