En 2015 un niño de 11 años llamado Juan Sánchez, antes del furor que trajeron las redes sociales por los videos virales, conoció la fama (y el lado más desagradable de ella) en internet gracias a una entrevista en Telenoche, en su Bahía Blanca natal, donde aseguraba “me gusta el arte” y declaraba su fanatismo por el dibujante Liniers. Su caso sirvió para que comience a hablarse de ciberbullyng y el creador de Macanudo fue su acérrimo defensor.
Más de una década después, el historietista compartió con sus seguidores el entrañable encuentro que tuvo con Juan, quien hoy tiene 21 años, estudia ilustración y convirtió su devoción en su forma de vida. “Qué lindo encontrarnos anoche en Bahía Blanca con Juan Sánchez”, escribió Liniers. “Me puso en el mapa cuando tenía 11 años diciendo que le gustaba mi trabajo. Ayer me mostró sus dibujos y diseños: ¡Me gusta, Juan Sánchez!“, destacó el dibujante junto a una selfie que se tomó con su fanático y, ahora, colega.
El encuentro se dio en el marco de la gira por Argentina de Liniers con Kevin Johansen en el show que dieron este miércoles en el Teatro Don Bosco de Bahía Blanca. La publicación fue celebradísima por sus seguidores y en especial por reconocidos dibujantes de nuestro país como Ariel Olivetti y Decur, además de otras figuras como Lisandro Aristimuño, Clemente Cancela, Adrián Lakerman, Santiago Siri y Flor Ferrero, entre otros.
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Once años después de convertirse en un fenómeno viral, Juan Sánchez vive en Bahía Blanca, dedicado al arte y lejos de los focos digitales que alguna vez lo apuntaron. La exposición pública, que lo llevó a ser blanco de comentarios crueles en internet, no dejó huellas profundas en su vida cotidiana, según relató el propio Juan en Telenoche (Eltrece), en una entrevista hace dos años.
En la entrevista contó que cursaba la carrera de Ilustración y conservaba su pasión por las historietas y por el trabajo de Liniers, el caricaturista que lo inspiró desde niño. “No es una parte tan sustancial en mi vida. Sé que el video tuvo fama, pero el impacto en la vida diaria fue mínimo”, aclaró Juan, minimizando la importancia del episodio viral en su desarrollo personal.
La historia de Juan es recordada por el video donde expresó su fanatismo por los cómics de Liniers, lo que le permitió conocer a su ídolo en un recital de Kevin Johansen. Pero esa notoriedad también trajo un costado oscuro: su madre recuerda que, tras la difusión de la entrevista, en internet aparecieron burlas y agravios. “Había palabrotas, ‘put..., trol...’. Había otros mensajes que se notaba que tenían preparación un poco más adulta: ‘Debe ser autista’, ‘debe tener Asperger’. No podés bardear a un pibe”, señalaba la madre, quien se encargó de protegerlo de la exposición excesiva y del ciberacoso.
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Juan nunca percibió el alcance real de su viralidad. “Si fui famoso, no me di cuenta. No sé si me consideraría famoso”, aseguró. La ausencia de recuerdos negativos se debe, en parte, a la intervención de su madre. “Según mamá, dijeron muchas cosas, pero yo no vi nada”, contó el joven.
A pesar de que su imagen se transformó en un meme y fue utilizada en redes sociales, él insiste en que “no soy quien era y es medio como una molestia que todo el mundo base su percepción de mí en quien era hace 10 años”. Juan subrayó que solo apareció una vez en televisión y que nunca buscó la fama asociada a ese momento.
“Debería concientizarse sobre este asunto, pero no conmigo, no soy emblema de la situación universal con el asunto del ciberbullying”, señaló, marcando distancia respecto a su propia experiencia.
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