El telón se alza para un homenaje cargado de memoria y pasión: Anita Martínez se sumerge en el universo del tango para encarnar a una de sus figuras más icónicas. “Es un show tanguero con una historia que cuenta sobre la vida de estas cuatro mujeres del tango. María Nieves, que bueno, se murió hace muy poquito. Libertad Lamarque, Nelly Omar y Tita Merello. Yo soy Tita, con la orquesta adelante, bailarines, coreografías, a todo”, describe la actriz, visiblemente emocionada por el desafío.
Anita Martínez en una charla con Teleshow cuenta que ella está acostumbrada a los escenarios del humor y la palabra, confiesa que la cautivó la intensidad de la puesta del espectáculo, Ellas son tango: “Este show no te da tregua, te permite reconectar con tu historia, con lo que te venía de tu vieja o de tus abuelos”, dice, dejando entrever que, más allá del aplauso, el tango también convoca a las raíces y los recuerdos. El espectáculo transita la historia de Tita Merello, interpretada por Anita Martínez, Libertad Lamarque, por Marisol Otero; María Nieves por Andrea Ghidone y Nelly Omar por Vanesa Butera.
—¿Cómo es el regreso a este espectáculo y qué lo diferencia de otros trabajos tuyos?
—Es un espectáculo bien distinto, al menos de lo que yo venía haciendo. Yo trabajo haciendo monólogos, stand up, obras de teatro. Este es un show tanguero con una historia que cuenta sobre la vida de estas cuatro mujeres del tango. Hay diferentes escenas, muchos tangos que te remiten a la historia de cada uno. Por ahí vos decís, hace cuánto hace que no escuchaba un tango que te vino de tu vieja, te vino de tus abuelos. Te permite reconectar también con ese lugar que por ahí vos no tenías muy presente, pero que está en tu historia.
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—¿Cómo se desarrolla la historia en escena?
—Vamos contando la historia de cada una de ellas, es muy poético también. Este es un sueño imaginario que tiene un muchacho que maneja un bar. Las imagina a las cuatro juntas. En ese encuentro de esas cuatro monstruos de la escena nacional, empiezan a interactuar cada una con su rasgo, Tita Merello con su fuerza, Libertad Lamarque, una dama, una lady, María Nieves con ese pisar escénico, esa fuerza tanguera, Nelly Omar con todo lo que ella tenía, esa mezcla de fuerza, poesía, drama.
—¿Qué impacto tiene el espectáculo en el público?
—La verdad que el show es hermoso. Los tangos, que son los tangos clásicos, pero vos decís... la pucha, es inevitable que no te conmueva. Y más allá de que estén iluminados y todo, sentir el bandoneón tan cerquita, instrumentos tan hermosos, los violines, todo!!
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—¿Es la primera vez que interpretás a Tita Merello?
—Exacto, esta es la primera vez, o sea, lo hicimos a partir del año pasado, es un laburo hermoso. Tengo un sentimiento tan lindo, es un dulce personaje, tan fuerte, argentina, mujer, y tan mina. A pesar de haber tenido una infancia durísima, era analfabeta hasta los veinticinco, aprendió a leer con un diccionario. Una mina que vivió en el campo, que tuvo que hacerse abajo, que tuvo que pedir permiso. Y ella pudo hacerse de una vida que nos dejó a todos conmovidos.
—¿Qué aspectos de Tita te conmueven más como actriz?
—Ella tenía como mucha comedia, a pesar de ser tan trágica. Porque tenía como la tragedia y la comedia juntas. Estos personajes me parece que todos pasaron un poco por ese dualismo. Un poco de ser trágicas y también tener una vida donde hay cosas que eran tremendas, pero que a la vez eran maravillosas.
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—¿Creés que el desamor es un rasgo común en estas mujeres?
—Las atraviesa sin decirlo, pero las cruza totalmente. Es una línea que corre por... un velito muy delicadito que va por delante de ellas, que sí tiene que ver con el desamor. Esa idea de que a pesar de haber sido los monstruos que eran, el amor fue su tema.
Vida y legado de Tita Merello
—¿Qué descubriste sobre Tita Merello al investigar para el papel?
—A mí lo que me gustó mucho fue que Antonio Carrizo le hace una nota a ella, una entrevista muy larga y muy linda, donde ella se revela mucho a sí misma. Se ve que se sentía muy confortable con él y era una mina muy sencilla. Sentada a hablar, sin pelos en la lengua. Vos sentís que es esa tía que vos querés recibir en tu casa para que te diga la verdad. La posta. Entonces, me parece que esa fuerza que ella tenía fue lo que más me cautivó de ella.
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—¿Qué otra faceta te sorprendió de Tita?
—Trabajar también esa sensibilidad, porque era una mina muy conmovida por los animales, en algún punto desprotegida, y que la fuerza era de ella misma. Ella que agarró un diccionario y dijo... bueno, yo no sé leer, lo voy a aprender yo.
—¿Cómo creés que la adversidad marcó su vida y su arte?
—Ella cuenta la historia de cómo muere su papá que le decía la negrita. Ella cuenta de lo poco que pudo disfrutar ese hombre que la amó mucho, que fue su papá. Que murió cuando ella era muy chiquita y tantas cosas que le fueron pasando, que cuando vos ves una artista que se transforma en eso, sentís, sin que te lo cuente, sentís cómo las cosas la atravesaron, cómo le fue pasando la vida. Lo que muestra el espectáculo es que estas minas, a pesar de todo, ahí cuando estaban y te cantaban sus verdades, cantaban Se dice de mí, Milonga y yo, El choclo, Uno, Balada para un loco, todos los que vos escuchás que son todos hits, están en algún punto enmascarando un montón de cosas. Cada una de nosotras le fue poniendo su impronta, fue conectando con lo que le pasaba con el personaje. Sin hacernos las sabiondas, con una humildad que me parece que eso también se agradece.
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