Chiche Gelblung habló sin filtro de su última internación: “El tema no era perder el pie, era que perdiera la vida”

Tras una trombosis que derivó en una crisis cardiovascular, el periodista relató la pulseada entre médicos y la crudeza de los diagnósticos

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El periodista Chiche Gelblung sentado en una silla de ruedas, aborda su reciente internación y la compleja situación de salud que enfrentó, incluyendo la posibilidad de una amputación de pie

Comenzó como una internación por trombosis en el tobillo y terminó en “una batalla en simultáneo” entre médicos, donde la vida y la integridad física de Chiche Gelblung estuvieron en juego. Tras 29 días en el Sanatorio Mater Dei, el periodista regresó a la televisión, en silla de ruedas y con energía renovada, contó en primera persona el drama clínico, el conflicto profesional y las emociones que marcaron su recuperación.

Gelblung brindó un reportaje para su ciclo 70 20 Hoy a Mercedes Cordero, y lo anticipó en su programa Chiche en vivo por Net TV. Allí el periodista habló de manera cruda y honesta sobre lo que tuvo que transitar. “El primer médico que me ve me dice: ‘Estás golpeando las puertas del cielo’”. Esa frase, que aún le genera bronca, fue el inicio de una secuencia inesperada. “Yo ya tenía resuelto que si había que perder el pie, lo perdía”, admitió, y describió la dureza con la que los especialistas debatían sobre su futuro físico.

El cuadro arrancó con una trombosis que derivó en crisis cardiovascular. Al llegar al sanatorio, el periodista se enfrentó con un diagnóstico demoledor. “Después de escuchar esas palabras sentí que querían matarme. Sentí eso. Si me están diciendo que yo no tengo alternativa... porque el tema no era que perdiera el pie, el tema era que perdiera la vida”.

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Ante su perplejidad, preguntó: “¿Vos me estás hablando de la vida o de una pierna?“, y la respuesta que recibió fue tajante: “No, te estoy hablando de la vida”.

El impacto fue profundo: “Yo no creía que estaba golpeando la puerta del cielo. Yo no me sentía así. Cuando el tipo me recibe así, digo: ‘A la mierda, debo estar complicado entonces’”.

El periodista de 82 años regresó al canal donde realiza su programa y habló de su estado de salud (Video: Crónica TV)

La internación se transformó en una pulseada entre dos equipos médicos. “Era una batalla en simultáneo entre el cirujano vascular, que estaba tratando de salvar el pie, y el cirujano traumatólogo que tenía que sacar el pie. Y estaban decidiéndose si era abajo de la rodilla, arriba de la rodilla. Eso no era el pie, era la pierna”, recordó Gelblung, quien escuchaba cómo se discutía su destino físico mientras seguía el debate con “naturalidad”.

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Desde su perspectiva, la aceptación fue plena: “Yo ya tenía resuelto que si había que perder el pie, lo perdía. Con mucha valentía. La verdad, me sorprendí de mí mismo. Te lo digo sinceramente”. Ante la posibilidad de amputación, Gelblung incluso le anticipó a su entorno: “Yo creo que se va a perder el pie, pero bueno, y si es el precio para que salgan las cosas bien, ahí nos vamos”.

La cirugía se realizó con sedación, lo que le permitió ser testigo consciente del procedimiento: “Era una especie de cirugía en la que yo tenía conciencia de lo que estaba pasando. No tenía dolor, pero tenía conciencia. Y yo sentía que le estaba ganando la batalla. Sentía cómo se estaba abriendo la arteria”. Finalmente, el cirujano vascular logró salvar la pierna: “Acá estoy, tengo los dos piecitos”.

El alta médica no significó descanso. Sintió una obligación moral de volver a trabajar: “Me sentía en deuda. Sentía que tenía que responder al afecto que recibí a lo largo de todos los días, cierto, que se agravó supuestamente mi estado de salud”. Insistió en que su condición nunca fue tan grave como se transmitió, pero sí “complicada”.

También cuestionó la manera en que los médicos hablan de diagnósticos críticos: “No tengo perdón para ese tipo. Nadie le puede decir a un paciente: ‘Estás golpeando las puertas del cielo’. En todo caso, decirle: ‘Mirá, estás jodido’”.

Chiche Gelblung relata su difícil experiencia durante la internación, revelando que el riesgo era perder la vida, no solo un pie.

La internación prolongada puso en evidencia el apoyo del entorno. “Mucha gente que me acompañaba en esto, mucha gente que me deseaba de todo corazón que saliera bien. La verdad que me sentí muy, muy acompañado.” Subrayó el peso de ese acompañamiento: “Esa fuerza fue la que me ayudó a salir adelante”.

El rol del cirujano vascular fue central en la recuperación. “Encontré un médico maravilloso, que es el cirujano vascular que me hizo la operación y que iba peleando en simultáneo con el traumatólogo a ver quién llegaba antes, el que cortaba el pie o el que lo salvaba. La peleó conmigo y yo le dije: ‘Loco, ganamos’.” La emoción fue inevitable: “Yo sentí que estábamos ganando esa batalla. De hecho, salí sin dolor. Estuve con un dolor permanente, el peor dolor que se te ocurra. Por eso los dolores de cuando tenés cortada una arteria o una arteria tapada es lo peor que te puede pasar. Y yo sentí que se me estaba yendo. Se me fue el dolor. Hoy no lo tengo”.

El periodista destacó la comunicación permanente con colegas, funcionarios y oyentes: “Nunca me sentí solo. Y me decían: ‘Lo que necesites, si necesitás esto, lo que necesités’. Yo no necesito nada... que los médicos no se equivoquen”.

Chiche Gelblung tambíen volvió a su programa en Crónica TV

El cariño del público también lo conmovió: “De la gente: ‘Fuerza, Chiche, dale, Chiche, peleala, Chiche’. ¿Y cómo no lo vas a agradecer eso? ¿Cómo no vas a salir? A la primera que voy, a la radio, porque la radio todos los días te decía: ‘Volvé, Chiche, te estamos esperando’”.

La experiencia lo llevó a repensar su vínculo con el sentido de la vida y la fe. Reconoció el impacto de la lectura de Viktor Frankl: “Siento que ese libro (‘El hombre en busca de sentido’) me cambió la vida y se le ha cambiado a mucha gente”. Sin embargo, aclaró: “No creo en la fe como elemento religioso. Creo que tenemos la obligación de sentirnos profundamente agradecidos a la vida que nos da. Es el hecho de sentir que tenés gente que te desea salud, que tenés médicos que se la juegan sin conocerte”.

Sobre su carrera, se diferenció de otras figuras del medio: “Yo no le di mi vida al público. Yo le di mi laburo, mi vocación por hacer este trabajo lo mejor posible”. Y añadió: “No he dejado nada de lo personal. No puedo endulzar esa soberbia. Yo hice mi trabajo del mejor modo posible, pero no me parece que yo le haya dado la vida”.

Frente al afecto recibido en la calle, concluyó: “Algo dejó, ¿no? Por eso cuando me dice la gente: ‘¿Hasta cuándo?’ Y... hasta cuando aguante. Yo salí de esta internación, te juro, con diez años menos”.

La mayor satisfacción, según Gelblung, es simple y contundente: “Estar vivo. La verdad que lo que más disfruto es eso. Cuando yo salí de ese quirófano y sentí que no me dolía más lo que me había dolido hasta un minuto antes, la verdad que sentí mucho placer de eso”.

La experiencia con el primer médico quedó como una herida pendiente: “Ese médico no me volvió a ver nunca más, te aviso. Desapareció. Tenía que haber venido a pedir perdón. A dar la cara. Tenía que haber venido, pero no vino. Se lo perdió él”.