Cami Homs y José Sosa disfrutan sus vacaciones europeas: calles de ensueño, playa turquesa y relax al atardecer

Junto a su pequeña hija Aitana, la modelo y el futbolista continúan con su periplo por el Viejo Continente y se mostraron en la región de Puglia

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Cami Homs continúa disfrutando de sus vacaciones junto a José Sosa y su hija Aitana

Dispuestos a vivir a pleno su amor, Cami Homs y José Sosa extendieron su escapada europea hasta el sur de Italia. La modelo y el futbolista, con su hija Aitana de cuatro meses, dejaron atrás Madrid por un destino más acorde al verano, y lo documentaron cuadro a cuadro en las redes sociales de la influencer.

Las imágenes que publicó Cami en su cuenta de Instagram muestran una familia en modo pausa: sin agenda apretada, entre la naturaleza y el casco urbano, disfrutando la gastronomía típica y con la beba como gran protagonista de la travesía.

José Sosa y su hija menor Aitana en la paleta increíble de colores del Mediterráneo

El viaje a Italia no fue el punto de partida sino la segunda escala de una travesía por Europa que arrancó en Madrid. Allí, la pareja celebró los cuatro meses de Aitana con paseos por el centro, salidas gastronómicas y recorridas por boutiques de moda.

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Desde España, la familia cruzó hacia Italia y se instaló en Ostuni, en la región de Puglia, ese talón de la bota italiana donde los pueblos están construidos casi enteramente en piedra caliza blanca y el mar Adriático y el Jónico compiten en tonos de turquesa.

El look de Cami Homs para pasear por Ostuni

El destino no es casual para una pareja acostumbrada a moverse por Europa. José Sosa desarrolló gran parte de su carrera en el fútbol del Viejo Continente y allí también vivió Cami Homs durante su relación con Rodrigo De Paul, el padre de sus hijos mayores. Ese vínculo con la geografía europea se traduce hoy en una forma de viajar que mezcla el turismo con la vida cotidiana, sin itinerarios forzados.

Una de las fotos más cuidadas de la serie muestra a Cami parada en una escalinata de piedra caliza, en un callejón angosto flanqueado por paredes encaladas, macetas con plantas y ropa tendida entre los balcones. Lleva un top marrón ajustado, un pantalón amplio a cuadros en tonos claros, botines con flecos y una cartera tejida de Miu Miu colgada del brazo. Anteojos de sol de marco rectangular y el pelo largo suelto completan el conjunto, que equilibra comodidad de viaje con una estética deliberada.

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José Sosa y Aitana antes de cenar en un restaurante típico de la región de Puglia

En otra toma, es José quien protagoniza la escena urbana. Camina por un callejón aún más estrecho, con una Vespa blanca adelantándose en el encuadre, mientras empuja el cochecito de Aitana con una mano y mira a cámara con la otra en la cadera. La imagen condensa en un solo fotograma la textura de Puglia: el scooter, el adoquín, las fachadas sin color y, en primer plano, un padre de vacaciones con su hija recién nacida.

Puglia tiene dos costas y las dos aparecen en el imaginario colectivo del verano italiano por la misma razón: el agua. Las fotos de playa que compartió Cami muestran un mar de color esmeralda intenso bajo un cielo despejado, con arena clara y oleaje suave. Para la playa, la modelo eligió un bikini blanco de encaje con tiras finas atadas a los costados.

José Sosa, protagonista inesperado de una postal típica del sur de Italia

La otra postal de playa es la más íntima de toda la serie. José Sosa está de espaldas a la cámara, sosteniendo a Aitana en brazos. La bebé lleva un gorro de tela rosa con flores que la protege del sol. Padre e hija miran juntos el horizonte sobre el mar turquesa, y la frase es .

La jornada en Puglia cerró con una cena al aire libre y al atardecer: la luz natural todavía alcanzaba para iluminar las paredes blancas, pero las guirnaldas de lamparitas ya estaban encendidas y una enredadera con hojas redondas caía sobre la escena desde arriba.

La tierna postal de José Sosa

José ocupa el centro del encuadre con Aitana en brazos. La bebé, vestida con un mameluco blanco y babero a tono, mira hacia un costado con los ojos muy abiertos mientras recibe un beso de su padre. Sobre la mesa, una tabla de madera con fiambres y vegetales y un aperitivo en base a naranja, que transmite el inequívoco murmullo de una noche de verano en el sur de Italia.