Sofía Gonet es una de las influencers argentinas que construyó su comunidad a partir de mostrar su vida cotidiana sin demasiados filtros: las compras, las salidas, los planes de fin de semana y los elevados gastos que este estilo de vida implican. Sus seguidores, que la siguen bajo el apodo “la Reini”, ya saben que un día a puro consumo no es una excepción en su feed, sino parte de su propuesta habitual.
La primera parada fue en Zara. Sofía llevó a su comunidad y a un amigo de compras para armar un total look para una cita y fue probando prendas una por una ante la cámara. “Me van a acompañar a comprarme un total look en Zara para tener una cita”, arrancó, y desde el primer momento dejó en claro que el nivel de entusiasmo era alto: “Me quiero llevar todo”.
Entre las prendas que llamaron la atención de la influencer aparecieron suéteres “tipo Napoleón”, vestidos y una campera de cuero. No todo pasó el filtro. Un vestido que le gustaba quedó descartado: “Este es el vestido, pero lo voy a descartar porque me queda un poco incómodo”. Otra prenda cayó por una razón distinta: “Me la bajo un poco que la veo grandota y que sé que la tienen muchas personas”.
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También hubo un descarte contundente. Al llegar a una bufanda, la reacción fue directa: “Esto no se lo regalo ni a mi peor enemigo”. Pero la versión cuello del mismo accesorio sí la convenció, aunque finalmente se inclinó por la bufanda original. “También tenemos la versión cuellito, pero creo que me gusta más la bufanda”, explicó.
Al cierre del recorrido por el local, la selección quedó definida: el peludo, la campera de cuero, la bufanda y la camisa. Y antes de irse, Sofía dejó un consejo para su comunidad: “Mi recomendación, compren online que tienen mucho más stock que yendo a un local. Yo de acá me voy a comprarme online todo lo que no vi”.
La segunda parte del día tuvo otro tono. Al vivir sola en la Ciudad de Buenos Aires y sin planes para el domingo, Sofía decidió llamar a su padre e invitarlo para compartir una comida. El destino elegido fue el famosísimo restaurante Don Julio. La elección tenía una carga afectiva: “En honor a todos los asados que me hizo mi viejo durante toda mi vida, dije: ‘Hoy lo llevo a mi parrilla favorita en Capital’”.
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La visita arrancó con un recorrido por la cava del restaurante palermitano, donde, contó, tienen vinos de más de 100 años valuados en hasta 25 millones de pesos. Probaron tres de los más clásicos antes de volver a la mesa a pedir la comida.
El menú fue extenso. De cortesía llegó un puré de hierbas con endivias para dipear. Después pidieron una degustación de achuras, provoleta de queso de cabra, ensalada con palta y remolacha al rescoldo. “En este restaurant absolutamente todo es orgánico y lo fabrican ellos mismos”, destacó Sofía.
Para la carne eligieron vacío y T bone, el corte con hueso, acompañados de papas fritas y ensalada de rúcula con cheddar estacionado. El punto, bien jugoso. Los postres cerraron la mesa: flan mixto, panqueque de dulce de leche y todos los sabores de helado disponibles.
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La cuenta, que Sofía mostró en cámara, quedó en $508.000. El vínculo que unió los dos momentos del día fue la cocina: “Si hay algo que tenemos en común con mi viejo es la pasión por la cocina y por comer muchísimo”, cerró la influencer antes de pedirle a su comunidad que le recomienden la próxima parrilla a visitar.