Graciela Alfano atraviesa una etapa de plenitud y sensibilidad, y así lo dejó ver en su reciente viaje a la Patagonia junto a su hijo Francisco Capozzolo, su nuera Natalia y su nieta Catalina. La imagen principal del recorrido es la que compartió la actriz en sus redes: un festejo íntimo de cumpleaños para Naty, rodeados de naturaleza, con la pequeña Catalina soplando la vela de la torta y la familia aplaudiendo y celebrando un nuevo año de vida.
La postal, con el mensaje “Feliz cumple, Naty”, fue solo una parte de una serie de momentos que reflejan el vínculo profundo y la alegría que Alfano encuentra en su familia. Atrás quedó la eterna sex symbol, la figura mediática de frases contundentes y polémicas; hoy, Graciela se muestra como una abuela orgullosa y agradecida, consciente de que cada instante con los suyos es un regalo.
En octubre de 2024, en diálogo con Teleshow, la actriz expresó su felicidad por la llegada de Catalina, la primera hija de Francisco y la tercera nieta de Graciela, que se suma a Nina y Maia, hijas de Gonzalo. “Es la tercera nieta mujer. El proceso fue muy lindo porque lo fueron contando despacito y lo fuimos disfrutando mucho todos. Además, yo tengo tres varones y ahora tres nietas. Pasé del mundo masculino de mis hijos, todo ese mundo de la pelota y el fútbol, a una segunda generación, que es un mundo totalmente femenino”, contó, con humor y ternura.
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Para Alfano, el nacimiento de Catalina tiene un valor especial. Francisco, su hijo, estuvo al borde de la muerte en 2009 tras un terrible accidente automovilístico en México. “Cuando chocó, yo digo que fue un milagro. Ahora que él mismo esté dando vida me parece un hecho increíble. Es fuerte. Tiene un impacto fuerte en toda la emocionalidad”, confesó. El recuerdo de aquel episodio, donde Francisco terminó en terapia intensiva y debió atravesar una larga rehabilitación, potencia la alegría de verla hoy con su nieta en brazos y compartiendo la cotidianeidad de la crianza.
En el viaje al sur argentino, Graciela Alfano no escatimó en gestos de abuela presente. “Ser abuela es como que te crece el corazón. Cuando creés que ya quisiste todo en la vida, esto te lleva a otro estadio”, reflexionó. Catalina, como sus otras nietas, despierta en ella una ternura y una entrega distinta a la que tuvo como madre. “Yo como madre era distinta. Era muy exigente. Les exigía buenas notas, que estudien. La educación corresponde a los padres y a los abuelos les corresponde la malcrianza. Como abuela soy tremenda”, reconoció, entre risas.
En las redes, la actriz compartió también imágenes de paisajes patagónicos, cielos grises, lagos y montañas, y postales otoñales con árboles de hojas rojas y naranjas. Las escenas, además de mostrar la belleza del sur argentino, transmiten el clima de calma y disfrute que Graciela busca en esta etapa. “Me encanta ese mundo del niño creativo, que esté aventurero y curioso. Por ejemplo, a la plaza que tengo al lado de casa vamos y construimos refugios con ramas y llevo al perro. Mi nieta más chiquita mira las hormigas y me gusta que estén en contacto con la naturaleza”, contó sobre las actividades que disfruta con las niñas.
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Como abuela, Graciela Alfano se da todos los gustos y privilegios. “Las malcrío dentro de lo que puedo, siempre respetando a los padres, pero trato de que se diviertan, que pinten, que se queden despiertas si hace falta, que vayan a la plaza, que se manchen”, admitió, reivindicando el rol de los abuelos como facilitadores de creatividad y aventuras.