Cada vez más enfocada en la práctica de los deportes extremos, Juana Viale completó una travesía en bicicleta que puso a prueba sus límites físicos y mentales, reafirmando la búsqueda personal que inició meses atrás cuando se volcó con decisión al ciclismo. “Es hermoso poder ver lo que el cuerpo puede. Siempre hay un poco más, lo di todo y aún así después seguimos pedaleando como 35 kilómetros más”, expresó al finalizar el recorrido, marcado por la exigencia y la intensidad de la ruta.
En esta oportunidad la conductora se le animó a los desafiantes paisajes de Nogolí, en la provincia de San Luis. El entorno natural se compone de sierras y formaciones rocosas, con el verde de la vegetación y un cielo despejado acompañando cada tramo del ascenso. Siempre atenta al glamour, todo parece tener un sentido y un equilibrio entre la prevención y el estilo: casco, lentes, maillot rojo y shorts de ciclismo, un look pensado para la comodidad y el desempeño, pero que también evidencia la preparación y el compromiso con la actividad.
Juana Viale adoptó el ciclismo como parte de su vida cotidiana hace menos de un año y parece haber sido amor a primera vista. “Lo que se siente recorriendo paisajes naturales, estando con uno mismo, compartiendo lo vivido, el descanso, el cansancio... un hermoso camino de ida”, relató a modo de resumen. La experiencia fue compartida con un grupo de ciclistas, a quienes definió como “delirantes preciosos, cada cuál con su cada qué”. La dinámica grupal sumó valor al desafío: “Lo más lindo fue compartir, no solo este ascenso, sino lo que fue este viaje. Gracias a cada uno, por las risas, los mates, la compañía, el apoyo, la organización, las charlas”, enumeró.
La travesía incluyó más de 100 kilómetros sobre la bicicleta, entre pendientes pronunciadas y tramos técnicos, y el desconocimiento previo que hacía más difícil la jornada. “Vamos a subir el Nogolí... ¿qué será? ¿Qué tan difícil puede ser? ¿Hay algún repecho? ¿Cuánto tiene de pendiente?“. El resultado llegó con la última gota de sudor y la satisfacción del deber cumplido: ”Dejé todo, no iba a abandonar. ¡LO LOGRé!”, describió así, en mayúsculas para enfatizar el resultado.
Para documentar el objetivo, la conductora se mostró de pie sobre el hito que marca los 2.020 metros sobre el nivel del mar, con el gesto de los brazos en alto y una sonrisa amplia, signo inequívoco de satisfacción y orgullo personal.
Cabe recordar que el ascenso al Nogolí no fue su único gran reto del último tiempo. En septiembre del año anterior, Juana Viale participó en el Ironman de San Pablo, una de las competencias de triatlón más exigentes de la región. En esa oportunidad, también recurrió a la reflexión para transmitir lo vivido: “Fue miedo, adrenalina y una certeza: puedo”. La experiencia del Ironman demandó nadar, pedalear y correr en un entorno desconocido, rodeada de atletas profesionales y amateurs. “Sentí que no llegaba, pero seguí. La mente juega, el cuerpo responde, el corazón impulsa”, resumió entonces.
Ambas vivencias se conectan por la búsqueda de superación y el descubrimiento de nuevas capacidades. Entre el paisaje montañoso de San Luis, el esfuerzo colectivo, las pausas para compartir mates y las charlas espontáneas en los descansos formaron parte esencial del viaje. La celebración del logro alcanzado incluyó palabras de agradecimiento para quienes la acompañaron y una invitación a repetir la experiencia: “Brindo por más rutas. Gracias. Gracias. Gracias”.
El recorrido ciclista de Juana Viale por Nogolí consolidó un proceso que ya venía desarrollando en el deporte de resistencia, sumando kilómetros, aprendizajes y nuevas metas. La ruta elegida, con su entorno agreste y su pendiente desafiante, funcionó como escenario para poner a prueba tanto la fuerza física como la determinación personal. El registro fotográfico, con paisajes de sierras y valles, testimonia el espíritu de aventura y la alegría del desafío cumplido.
El mensaje de Juana Viale tras la travesía resume el sentido de este tipo de retos: “No sabía a lo que iba en esta experiencia”. La incertidumbre, el esfuerzo y el compañerismo marcaron el tono de una jornada que, para la conductora, dejó una huella profunda y la motivación de buscar nuevos horizontes en el deporte y en la vida.