Maxi López volvió a quedar en el centro de la escena, pero esta vez no por su paso por MasterChef Celebrity (Telefe) ni por su renovado vínculo con Wanda Nara, sino por una fuerte polémica vinculada a uno de sus proyectos empresariales en el fútbol suizo. En las últimas horas, Ezequiel Schelotto, excompañero suyo y parte del FC Paradiso, lanzó durísimas declaraciones en las que lo acusó de haberse ido de un día para el otro del club, dejándolos en una situación crítica y con pérdidas económicas. Frente a ese escenario, el exdelantero decidió dar su versión de los hechos.
La controversia se desató a partir del testimonio de Schelotto, quien señaló que López se había desvinculado de manera abrupta del proyecto que compartían en el FC Paradiso, institución suiza en la que el exjugador había adquirido el 40% de las acciones en abril de 2025. Según relató, la salida del ex River generó una crisis interna, al punto de que debió poner dinero de su propio bolsillo para asistir a futbolistas que habían quedado en el aire, sin certezas ni respaldo económico. En ese contexto, el excompañero de López llegó a plantear que el exfutbolista “desapareció” del proyecto, mientras él debía hacerse cargo de una situación que lo sobrepasó en lo financiero y en lo personal.
Con ese escenario como telón de fondo, Maxi accedió a una entrevista con A La Tarde (América TV) para responder a las acusaciones. Lejos de mostrarse evasivo, buscó reconstruir desde el inicio cómo desembarcó en ese club y por qué terminó alejándose. Contó que fue el propio Schelotto, a quien conoce desde hace 15 años y con quien compartió equipos en Italia, quien lo acercó al proyecto junto al presidente del club. Según explicó, la propuesta llegó en un momento en el que acababa de mudarse a Suiza y todavía estaba acomodándose a su nueva vida, por lo que al principio prefirió observar antes de comprometerse. Sin embargo, tras varias conversaciones, terminó aceptando sumarse a una iniciativa que le presentaron como seria, ordenada y con aspiraciones de crecimiento.
De acuerdo con su relato, los problemas aparecieron una vez adentro. “Me plantearon un proyecto de una manera, cuando empecé fue completamente diferente”, resumió. A partir de allí, describió que empezó a encontrarse con situaciones que no le habían sido informadas con anticipación, entre ellas conflictos personales entre el presidente y Schelotto, además de deudas y movimientos que, según dijo, no figuraban en los libros contables del club. El episodio que más lo impactó fue enterarse de que uno de los jugadores, justamente el capitán del equipo, había prestado dinero al presidente para afrontar cuentas de la institución. Para López, esa situación encendió todas las alarmas.
En su versión, lo que siguió fue una convivencia cada vez más tensa dentro del club. Intentó mediar entre las partes para ordenar el conflicto, pero aseguró que no encontró voluntad del otro lado para encaminar la situación. También describió al presidente como una persona con una forma de manejo que no compartía, especialmente en el trato hacia empleados, jugadores y cuerpo técnico. En ese contexto, consideró que no estaban dadas las condiciones mínimas para continuar. “Si no están bien las cosas, no están las bases, no puedo tener un socio así”, expresó con firmeza.
Lejos de hablar de una huida repentina, Maxi planteó su salida como una decisión tomada luego de comprobar que el proyecto no coincidía con los valores que él pretendía sostener. “Hago solamente los proyectos que me hacen sentir bien y que tienen los valores que yo creo que son los que corresponden”, sostuvo. También admitió que la experiencia le dejó tristeza, no solo por el tiempo y la energía invertidos, sino también por el dinero que perdió en el camino. Cuando le preguntaron de manera directa si había perdido mucho dinero, eligió una respuesta sobria pero contundente: “Las cosas cuando no salen bien, no salen bien”.
A pesar del escándalo, López intentó bajar el tono respecto a su vínculo con Schelotto. Remarcó que la amistad entre ellos no está rota por completo y que siguen hablando, aunque dejó en claro que laboralmente la relación no funcionó. “Mi amistad con mis amigos es siempre nuestra”, afirmó, diferenciando el plano personal del empresarial. Aun así, reconoció que el desenlace fue triste y frustrante porque el proyecto deportivo que imaginaban nunca pudo concretarse como se lo habían planteado al comienzo.
En paralelo a esta crisis, Maxi también aprovechó la entrevista para contar el presente que atraviesa, muy distinto al de su etapa como empresario del fútbol europeo. Dijo que este 2026 lo encontró en un punto de inflexión y que decidió cambiar de rumbo. El eje, aseguró, hoy está puesto en su vida personal. Después de más de dos décadas fuera del país, tomó la decisión de instalarse en la Argentina para estar cerca de sus hijos y armar una nueva rutina junto a su pareja, Daniela Christiansson, y el bebé de ambos. “Hoy puedo tener a mis hijos todos juntos y ese es el valor y por lo que luché los últimos años”, explicó, y añadió: “Yo decidí enfocarme en mi familia, enfocarme en mí mismo y tratar de hacer cosas para mí, porque trabajar con esa persona, no funcionaba”.
En esa misma línea, habló del impacto que tuvo en él la experiencia en MasterChef Celebrity, un espacio que, según reconoció, le permitió mostrarse desde otro lugar. Dijo que sabía que el programa iba a tener repercusión, pero no imaginaba hasta qué punto le abriría nuevas puertas. A partir de esa exposición, reveló que comenzaron a surgirle proyectos en la televisión argentina: desde un ciclo deportivo en el stream de Telefe hasta un reality para otra productora y una futura ficción también con Telefe, en la que trabajaría junto a Wanda Nara. “Se abrieron un montón de proyectos”, contó, entusiasmado con esta nueva etapa.