Después de varios días de preocupación y un cuadro de salud que mantuvo en vilo a su círculo íntimo y al ambiente artístico, Coca Calabró ya está en su casa. La noticia llegó a través de la palabra de Marina Calabró, una de sus hijas, y que rápidamente se replicó entre quienes venían siguiendo de cerca la evolución de Aída Elena Picardi, tal como figura su nombre real. “Ya está en su casa. Estamos felices con el alta”, aseguró Marina a Teleshow, celebrando el regreso de su mamá al hogar tras una internación que se extendió durante más de dos semanas y que tuvo como diagnóstico una pericarditis, una inflamación de la membrana que recubre el corazón.
En las últimas horas, se había sabido que Coca estaba mostrando signos de mejoría. Según informó Laura Ubfal en su programa de streaming La Linterna (Bondi Live), la mamá de Iliana y Marina ya no tenía colocada la bigotera de oxígeno y se encontraba sin fiebre y sin asistencia respiratoria, un dato clave después de 15 días de internación en la Trinidad de Palermo. En ese mismo reporte se destacaba que, aunque todavía no había una fecha confirmada de alta, Coca había pasado la tarde del lunes “feliz” y rodeada de familiares y amigos, compartiendo un momento simple que, en el contexto de una internación, adquiere otro peso: un té con galletitas. La escena, cotidiana, era a la vez un síntoma de recuperación y una postal esperada por todos.
En paralelo, se remarcaba que las hijas de Coca no se habían despegado del sanatorio y que el acompañamiento familiar fue constante durante todo el proceso. Iliana, mientras ensayaba para salir de gira con la comedia “Viuda e hijas” junto a figuras como Nora Cárpena, María Valenzuela y Paula Morales, se hacía lugar para estar presente en cada momento posible. Marina, por su parte, también se organizaba entre sus obligaciones de la televisión y la radio para visitarla en sus ratos libres. La conclusión era clara: Coca estuvo siempre acompañada.
En ese marco, el mensaje que Marina envió confirmando el alta se leyó como la noticia que faltaba para llevar tranquilidad definitiva. Porque si algo había quedado marcado en los últimos días era el clima de cautela alrededor del cuadro, con actualizaciones que hablaban de evolución favorable, pero también de estudios pendientes y un desgaste físico propio de una internación prolongada.
De hecho, en información previa sobre el tema se había detallado que, tras estabilizarla, los médicos estaban evaluando resultados de estudios que podían incidir en la continuidad del tratamiento y el tiempo de permanencia en la clínica. También se había mencionado la preocupación lógica que suele rondar estos casos: el riesgo de complicaciones durante una internación, más aún cuando se trata de una persona mayor y con un cuerpo debilitado por tantos días de reposo. En ese contexto, que hoy haya podido regresar a su casa representa un paso importante, no solo por lo médico sino por lo emocional.
Coca Calabró es una figura querida, incluso más allá de su bajo perfil mediático, por su historia vinculada al mundo del espectáculo argentino. Fue compañera de vida de Juan Carlos Calabró y madre de dos hijas que, cada una desde su lugar, se convirtieron en personalidades centrales de la escena: Iliana, con una extensa trayectoria en televisión y teatro; y Marina, una de las voces más reconocibles del periodismo, con presencia constante en medios y una fuerte conexión con el público. En estos días, el tema generó empatía también por el costado familiar: la imagen de las hijas “yendo y viniendo” del sanatorio, sosteniendo la guardia y esperando novedades, se repitió en las crónicas y en los comentarios de colegas y seguidores.