El cocinero Christian Petersen continúa con su recuperación y publicó un video remando: “Volviendo al río”

A 33 días del alta médica, el chef regresó a una de sus actividades deportivas favoritas y se mostró feliz

Christian Petersen, en otro paso de su recuperación, se mostró remando en el Delta del Paraná

El chef Christian Petersen atraviesa una etapa de reconstrucción física y emotiva luego de la crisis de salud sufrida durante una excursión al volcán Lanín. A treinta y tres días de recibir el alta médica tras una falla multiorgánica y casi un mes de internación, el cocinero atraviesa una etapa de introspección acompañado por su esposa Sofía Zelaschi, priorizando la recuperación diaria y el regreso paulatino a sus rutinas habituales.

Ahora, mostró un paso más en la vuelta a la normalidad, y se mostró en una actividad deportiva que está entre sus favoritas. Un video en blanco y negro que publicó en sus redes sociales lo retrata remando en un bote por uno de los canales del Delta del Paraná con la frase: “100 pulsaciones... un lindo ritmo y volver al río”. Poco antes de su internación, y en las últimas vacaciones en Brasil junto a su esposa, también se había mostrado practicando remo en una canoa en la localidad catarinense de Celso Ramos.

En imágenes recientes que Petersen compartió en sus redes sociales, también se muestra en una recuperación paulatina, por ejemplo bajando escaleras con precaución o realizando ejercicios físicos en su hogar. “Empezando de vuelta. Tratando de aprender”, escribió el chef en una de las publicaciones, como parte de un proceso en el que la actitud positiva y la paciencia son cruciales. Una escena cotidiana con termo y mate, publicada en Instagram, simbolizó el lento retorno a la normalidad, mientras que otra fotografía lo muestra en la cocina junto a Sole Martins, amiga y productora de Petersen Cocineros, la empresa familiar.

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El entrenamiento de Christian Petersen y Sofía Zelaschi

Los días posteriores al alta médica se desarrollaron en San Pedro, lejos del ritmo intenso de la gastronomía y la televisión. La naturaleza, el silencio del campo y la familia pasaron a ser elementos centrales en su recuperación, como evidenciaron los videos en los que se lo observa entrenando con Zelaschi. “En familia, todo es más fácil”, fue uno de los mensajes que acompañaron las imágenes. Petersen también recurrió a la literatura, citando a Henry David Thoreau: “Cuando estás tranquilo y preparado, encuentras una compensación en cada decepción”. Y profundizó sobre este momento: “La fresca soledad es estar tranquilo, que es lo que quería hacer, y eso tuvo consecuencias”.

El episodio que puso en pausa su carrera ocurrió el 12 de diciembre, cuando una excursión al volcán Lanín, en San Martín de los Andes, culminó en una descompensación grave. Su viaje surgió tras colaborar en el sur con una fundación dirigida por su tío Tommy Petersen, exjugador de Los Pumas. Los meses previos habían sido difíciles por la muerte de un socio y tensiones laborales, con alta exigencia física y emocional. “Fui a probarme con el Lanín. Yo no lo conocía”, relató el propio Petersen en una entrevista con La Nación. Durante el ascenso comenzó a sentir ansiedad y dificultad para respirar, lo que desembocó en un ataque de pánico. Una compañera de grupo logró calmarlo y, ya de regreso, la Prefectura advirtió su estado, por lo que fue trasladado al hospital.

La odisea médica que siguió incluyó síntomas complejos: posible intoxicación en Brasil, sospecha de dengue o zika, inflamación cardíaca, neumonía, sumados al impacto del estrés y la exigencia física de la montaña. El desenlace fue una arritmia grave y una falla multiorgánica, episodio que lo llevó a permanecer conectado a un respirador e inconsciente durante casi treinta días en el Hospital Alemán de Buenos Aires. “Me desperté sintiendo mucho amor. Mi familia entraba mucho a la terapia a darme energías”, recordó el chef.

A menos de un mes de salir del Hospital Alemán, Christian Petersen mostró cómo mejora de manera progresiva (Instagram)

En los primeros días de recuperación, Petersen reportó apenas un 5 % de su capacidad física y una pérdida de casi dieciocho kilos. “Voy mejorando casi un 10 % por semana. Ayer quise agarrar la bici y no la pude levantar, y yo hacía todos los días sesenta, setenta kilómetros. Hoy estoy al 20 %, aprendiendo a reeducar mis neuronas, mis nervios, mis músculos”, explicó a La Nación. El proceso incluyó temblores, movilidad reducida, y la decisión de bajar el ritmo laboral. “Trabajo menos, más tranquilo, y me tomo los fines de semana para descansar. Creo que estoy mejor que antes. Pero no tengo más rueda de auxilio”.

En sus agradecimientos, el cocinero destacó la labor de los médicos, en especial Víctor Perrone, y el apoyo de colegas y empresarios. “Tengo todavía mil mensajes sin contestar. Médicos que se ofrecieron, empresas que me hacían pronto pago porque sabían que estaba internado. Nosotros tratamos de que siempre hable nuestro trabajo. Tenemos más de cincuenta y seis años de trayectoria que empezó con mi madre. Yo ya llevo cuarenta”.

La travesía en el Lanín no tendrá réplica. “Las barrancas de San Isidro son las únicas montañas que voy a subir. ‘Volvemos el año que viene’, me dijo el guía. No vuelvo ni loco. Dejame al lado del río, de la barranca. Confirmé que soy un camalote, sanisidrense a morir”, sostuvo.

Hoy, el eje del día a día es la rehabilitación progresiva, la introspección y el sostén de sus vínculos cercanos. Junto a Zelaschi, sus hijos y el círculo más íntimo, Petersen atraviesa los desafíos del presente con la premisa de valorar cada avance, cuidar la salud y priorizar el bienestar emocional. La cocina, la familia y el aprendizaje personal guían el regreso, entre mensajes de gratitud y pequeñas victorias visibles a diario.

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