Luego de anunciar su separación de Claudio “Peluca” Brusca, Laurita Fernández eligió tomar distancia de la rutina y embarcarse en las primeras vacaciones junto a dos amigas. El escenario elegido fue Brasil, un destino de playas soleadas y vegetación tropical que le permitió reconectar con el disfrute y la alegría, y también compartir con sus seguidores el proceso de encontrar equilibrio en la nueva etapa. A través de un carrete repleto de imágenes, Laurita mostró cómo la espontaneidad, la naturaleza y los pequeños detalles transforman cualquier viaje en una experiencia única.
Su aventura comenzó en paisajes que transmiten relax y libertad: sonrió de perfil en un terreno de césped que se fundía con la playa y el mar, enmarcada por verdes colinas y el fondo azul del Atlántico, vestida con un corto vestido verde floreado y el cabello rubio suelto. La publicación, acompañada por la frase “Prainha te robaste mi corazón”, resumió el tono veraniego, luminoso y esperanzador de estos días.
Las postales alternaron instantes de contemplación y sabor: una copa decorada con naranja y romero sobre una mesa frente al mar, una barca en miniatura y lentes de sol captaron el espíritu costero y el placer de las pausas compartidas. Laurita se tomó su tiempo para lo sencillo: se balanceó descalza en un columpio de madera, con los ojos cerrados y el vestido verde bajo las hojas de la selva tropical, evidenciando una búsqueda de calma y juego lejos del bullicio laboral.
El ritmo y la emoción de la playa llegaron de la mano de una icónica postal brasileña: Laurita posó en un Volkswagen Escarabajo amarillo, primero en bikini verde y top amarillo con la leyenda “Brasil Rio de Janeiro”, luego junto a una amiga, ambas con el coco en la mano y la vegetación como fondo. Los detalles de vestuario, las pilas de frutas frescas en mercados abiertos, las calles de tierra y la paleta veraniega terminaron de reforzar la atmósfera de autenticidad y desconexión.
La secuencia se completó con planos en movimiento: Laurita, de perfil, caminó alejándose del auto clásico con un coco en la mano; en otras imágenes, se la vio recostada al sol, con gafas naranjas y una actitud despreocupada, disfrutando los sabores y los colores del trópico. Las escenas alternaron el bullicio de las ferias, los momentos de playa y la simpleza de compartir con amigas, en un registro continuo de disfrute genuino y puesta a punto personal tras la separación.
Mientras tanto, Peluca, su expareja, quedó a cargo de Miel, la mascota que comparten, evidenciando una organización cotidiana pensada para cuidar las rutinas y el afecto tras la ruptura, sin perder la cooperación y el respeto. Tanto es así que el productor compartió las fotos de las mascotas y la conductora le dejó su “me gusta”. Así, Laurita Fernández puso en evidencia que la reconstrucción y el rearmado tras una etapa difícil también pueden estar repletos de momentos de ligereza, mar y aventura, transformando el viaje en una celebración íntima de su propio bienestar y un recordatorio del poder del entorno, la amistad y la libertad para cambiar el ánimo y la perspectiva.
El viaje de Laurita Fernández a Brasil no fue solo una simple escapada turística, sino una oportunidad para reconectar consigo misma y replantear desde lo cotidiano la idea de bienestar tras un cambio importante en su vida. Cada imagen y cada pequeño ritual compartido con amigas reflejaron su decisión de priorizar el disfrute, la calma y el reencuentro con la alegría simple, a la vez que demostró que es posible reconstruirse y abrazar lo nuevo sin perder el encanto por lo esencial: el mar, la amistad y la libertad de empezar otra vez.