Tim Sweeney, director general de Epic Games, volvió a enfrentarse a Valve por la forma en que Steam regula la inteligencia artificial generativa en los videojuegos. En una serie de publicaciones en X, el ejecutivo calificó de “aborrecible” y “repugnante” la exigencia de declarar el uso de esta tecnología, y la comparó con un “ensayo político obligatorio”.
La disputa no es nueva, pero se produce en un momento en el que Epic Games se ha declarado abiertamente una compañía “AI first”, lo que ha puesto bajo la lupa la coherencia de las críticas de su propio fundador.
PUBLICIDAD
Qué dijo el CEO de Epic sobre la política de Steam
Todo comenzó cuando el desarrollador Matt Workman, vinculado a la plataforma de medios generativos Fal, calificó de absurdo que en 2026 todavía exista la obligación de declarar el uso de IA en las fichas de los juegos de Steam. Sweeney respondió con dureza.
“Obligar a los desarrolladores a escribir una declaración política que después pueda utilizarse en su contra por parte de una turba de haters que están ayudando a organizar es aborrecible”, escribió el CEO de Epic Games.
Horas más tarde subió el tono y comparó estas etiquetas con “forzar a los desarrolladores a listar su historial de voto para alimentar campañas de cancelación”. También introdujo un argumento económico: según Sweeney, Valve se queda con el 30% de las ventas y, a su juicio, una porción adicional del sustento de los estudios al exponerlos a la “turba anti-IA”.
PUBLICIDAD
Luego insistió en que la plataforma está “quemando los negocios de buenos desarrolladores” y pronosticó que, dentro de un año, el uso de IA será generalizado y los críticos actuales “fingirán que su turba no se equivocó, solo que fue malinterpretada”. Cuando un usuario sugirió que esta situación representaba una oportunidad para Epic Games si Valve no corregía el rumbo, Sweeney respondió con un escueto “Yep!”.
Un aviso de que un juego usó inteligencia artificial no equivale a un manifiesto ideológico: funciona como la misma letra pequeña que ya existe para advertir sobre las cajas de botín, y busca informar al jugador antes de la compra, no sancionar al desarrollador.
La respuesta y las cifras detrás de Valve
La política de transparencia de Steam está vigente desde el 10 de enero de 2024 y obliga a los estudios a explicar si usaron IA generativa durante el desarrollo y con qué propósito.
PUBLICIDAD
Valve justificó la medida como una forma de “mejorar nuestra comprensión del terreno y de los riesgos” de una tecnología que consideró “legalmente turbia”, tras conversar con estudios que ya la empleaban. La compañía se comprometió a revisar la norma cuando el panorama legal y la propia industria se clarifiquen.
Este año, Valve ya flexibilizó parte de sus exigencias: los desarrolladores dejaron de estar obligados a informar sobre el uso de IA en la escritura de código de programación.
La divulgación solo se mantiene para los casos en que se emplearon redes neuronales en la creación de recursos del juego, doblaje, traducción u otros elementos similares. Además, esa información aparece en la parte inferior de la página del juego, junto a las advertencias de contenido.
PUBLICIDAD
El volumen de lanzamientos explica parte del contexto: en 2024 llegaron a Steam 18.433 juegos, frente a los 1.100 que publicó Epic Games Store. Con esa diferencia de catálogo, el formulario de transparencia funciona más como una herramienta de control de daños que como un mecanismo de censura.
Tampoco hay un historial de Valve como opositora a la inteligencia artificial. Gabe Newell donó 20 millones de dólares a OpenAI cuando esta todavía era una organización sin fines de lucro, y sus declaraciones públicas sobre el tema no difieren demasiado de las de otros ejecutivos tecnológicos.
La crítica de Sweeney contrasta con las reglas de Fab, la tienda de recursos digitales para desarrolladores que pertenece a Epic Games. Esa plataforma también exige revelar información sobre el uso de inteligencia artificial, el mismo requisito que su fundador describió como “repugnante” cuando lo aplica Valve. Usuarios en redes sociales señalaron rápidamente esta contradicción tras sus publicaciones.
PUBLICIDAD
PUBLICIDAD