La Red de Cooperación para la Protección de los Consumidores (Red CPC) puso en marcha actuaciones coordinadas contra nueve empresas de videojuegos para exigirles mayor transparencia en la venta de monedas y objetos virtuales. Entre los títulos señalados figuran Minecraft, Candy Crush Saga y Valorant.
La medida busca que los jugadores conozcan el coste real en dinero de gemas, esmeraldas o doblones de oro antes de pagarlos, según informó el Ministerio de Derechos Sociales, Consumo y Agenda 2030. La Red CPC reclama precios claros y el fin de sistemas de conversión entre monedas virtuales que compliquen calcular cuánto cuesta en realidad una compra dentro del juego.
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Qué deberán cambiar los juegos en sus precios
Las compañías tendrán que mostrar el precio real en dinero de los objetos y divisas virtuales necesarios para avanzar en el juego. Esto implica eliminar la opacidad que generan las conversiones entre distintas monedas internas, una práctica que dificulta que el usuario sepa cuánto gasta en euros reales.
La Red CPC también exige que se evite el uso de estructuras con múltiples objetos que oscurezcan el precio final de una transacción. El objetivo es que cualquier persona pueda calcular, sin operaciones adicionales, el coste de lo que está por comprar.
Otro de los puntos centrales es el diseño de los propios videojuegos. Las autoridades piden que no se utilicen mecánicas que empujen a una adquisición excesiva de objetos de pago para poder avanzar o disfrutar de la experiencia de juego.
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A esto se suma la obligación de ofrecer información clara y accesible antes de confirmar cualquier compra. Según detallan los principios aprobados por la Red CPC, dicha información debe ser fácil de entender y estar disponible de forma previa a la transacción, no después de haberla realizado.
Los usuarios deben tener derecho a desestimar la compra
La Red CPC recuerda que el derecho de desistimiento también aplica a las compras realizadas dentro de los videojuegos, tanto si se pagan con dinero real como con objetos virtuales. Los usuarios deben ser informados de que disponen de un plazo de 14 días para desistir de una compra.
Esta obligación incluye la devolución de los importes correspondientes a objetos virtuales que no hayan sido utilizados. Además, los términos y condiciones de los juegos deberán redactarse de forma justa y comprensible para quienes los aceptan.
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La protección de las personas vulnerables, con especial atención a la infancia, completa el listado de exigencias. Las empresas deberán garantizar que sus videojuegos incorporen mecanismos adecuados para evitar que este grupo de usuarios quede expuesto a gastos no controlados.
Para fijar un marco único en todo el territorio comunitario, la Red CPC aprobó una declaración conjunta que establece un enfoque común de protección de los consumidores aplicable a cualquier videojuego que opere dentro de la Unión Europea.
Cuáles son los juegos y empresas que deberán cumplir esta norma
Las actuaciones se dirigen a las compañías responsables de Hunt: Showdown 1896, Forge of Empires, Candy Crush Saga, Minecraft, Mech Arena, Gardenscapes, Valorant, Clash of Clans y For Honor. Se trata de Crytek, InnoGames, King.com Operations, Mojang, Plarium Europe, PLR Worldwide Sales, Riot Games, Supercell y Ubisoft EMEA.
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Estas medidas no surgieron de forma aislada. La Red CPC inició en 2025 un diálogo con el sector de los videojuegos para promover el cumplimiento de los principios clave sobre los objetos de pago virtual. Ese acercamiento no arrojó resultados satisfactorios, de acuerdo con el Ministerio de Derechos Sociales, Consumo y Agenda 2030.
Ante esa falta de avances, la Red llevó adelante un análisis de mercado que permitió identificar los videojuegos que requerían un examen más detallado. De ese proceso surgió la lista que hoy concentra las actuaciones coordinadas: los nueve títulos y las nueve empresas señaladas públicamente.
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