Comprar una PlayStation 5 o una Xbox Series X/S en Estados Unidos cuesta más que al comienzo de la generación, una situación que coincide con un retroceso en las ventas de hardware. Los datos de los primeros ocho meses de 2026 muestran un mercado con precios récord y con menos compradores dispuestos a renovar sus consolas.
El escenario importa porque rompe con una lógica habitual de la industria. Las consolas suelen abaratarse conforme avanzan los años, lo que permite que nuevos usuarios entren en el ecosistema. En esta generación, el camino ha sido el contrario: Sony, Microsoft y Nintendo han elevado precios mientras los componentes aumentan de costo.
PUBLICIDAD
PlayStation cayó un 25 % mientras el precio medio llegó a $ 597
Las ventas de consolas PlayStation en Estados Unidos bajaron un 25 % interanual entre enero y agosto de 2026. Según el analista de Circana Mat Piscatella, el volumen registrado en ese periodo fue el más bajo desde 2013, cuando PlayStation 3 se acercaba al final de su ciclo comercial y PlayStation 4 todavía no había llegado al mercado.
El descenso se produce pese a que los ingresos por hardware no retrocedieron en la misma proporción. El precio medio pagado por una consola PlayStation alcanzó $ 597, un 20 % más que un año antes. Los precios elevados ayudaron a compensar la menor cantidad de unidades vendidas.
Solo en agosto, el gasto en hardware de PS5 creció un 17 % frente al mismo mes del año anterior. Sin embargo, el número de consolas vendidas cayó un 11 %. Ese registro fue el más bajo para agosto desde 2013, una señal de que el aumento del precio sostiene parte de los ingresos, aunque no evita la caída de ventas.
PUBLICIDAD
Xbox registró su nivel más bajo en ventas de unidades
La situación de Xbox es aún más pronunciada. Las ventas de consolas de Microsoft bajaron un 33 % interanual hasta agosto y alcanzaron su nivel más bajo desde que existen registros, de acuerdo con Piscatella. Al mismo tiempo, el precio medio pagado por una consola Xbox aumentó un 26 % y llegó a $ 529.
La diferencia entre ingresos y unidades vendidas refleja un cambio en el negocio. Las empresas pueden obtener más dinero por cada consola, pero tienen dificultades para ampliar la base de usuarios. La consecuencia afecta a la venta de videojuegos, suscripciones, accesorios y servicios que dependen de que haya más dispositivos activos.
La PS5, Xbox Series X/S y Nintendo Switch 2 han subido de precio en algunos casos más de una vez. La situación contrasta con generaciones anteriores. En 2018, unos cinco años después del lanzamiento de PS4, Sony ofrecía un paquete con Marvel’s Spider-Man por $ 199,99. Hoy, PS5 se aproxima a su sexto año con un precio medio mucho más alto.
PUBLICIDAD
La inteligencia artificial compite por la memoria disponible
El encarecimiento del hardware responde a varios factores, pero uno de los más relevantes es la demanda de memoria y almacenamiento. Los fabricantes de consolas compiten con los operadores de centros de datos vinculados a la inteligencia artificial, que compran grandes volúmenes de componentes para servidores y sistemas de procesamiento.
Esa competencia reduce la disponibilidad para productos de consumo. Micron ha advertido que la escasez de memoria podría mantenerse, al menos, hasta 2028. La fabricación de chips también exige inversiones elevadas, especialmente en nodos de producción de 3 y 2 nanómetros, que requieren maquinaria especializada y capacidades disponibles en pocas compañías.
A esa presión se suman el coste de materias primas, las tensiones comerciales entre Estados Unidos, China y Taiwán, las restricciones a la exportación de tecnología y el encarecimiento del transporte. El mercado de hardware depende además de un número limitado de empresas en segmentos como procesadores, tarjetas gráficas y memorias.
PUBLICIDAD
Un estreno que podría alterar la tendencia a finales de año
La llegada de Grand Theft Auto VI en noviembre podría impulsar la demanda de consolas durante los últimos meses de 2026. Piscatella considera que un lanzamiento de esa magnitud puede reducir parte de la caída, aunque su efecto dependerá de los precios, el inventario disponible y el presupuesto de los consumidores.
Por ahora, el mercado estadounidense afronta una combinación de precios altos, menor volumen de ventas y presión sobre los costes de fabricación. Las consolas dejaron de abaratarse al avanzar la generación, y ese cambio limita la capacidad de Sony y Microsoft para atraer compradores antes de la llegada de la próxima generación de hardware.
PUBLICIDAD