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Ataques con IA: cómo funciona esta nueva amenaza y qué pueden hacer las empresas para protegerse

Esta tecnología ha sofisticado enormemente los ataques a usuarios y empresas, pero la ciberseguridad también está evolucionando

La inteligencia artificial permite crear campañas de phishing más personalizadas y convincentes. (Reuters)

En los últimos años, lo que ya se conocía como ciberataque se ha vuelto cada vez más diverso y sofisticado. Una de las principales culpables de esta evolución es la inteligencia artificial.

Si bien la IA es usada por millones de internautas para responder consultas de cualquier tema o como asistente de tareas cotidianas, muchas de sus mayores capacidades están siendo explotadas para potenciar actos delictivos. Por ejemplo, las antiguas campañas de correos electrónicos engañosos (phishing) que resultaban muy obvios y generales, ya que contenían mensajes con faltas ortográficas, nombres de entidades mal escritos y alertas inverosímiles que solicitaban información privada.

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“Eran correos muy obvios y generales. Ahora, los nuevos ataques son más personalizados debido a la información del usuario disponible en internet. Entonces con la IA se hace más fácil diseñar correos atractivos y con mucho sentido para la víctima”, explica Pedro Romero, oficial de Ciberseguridad y Privacidad de Datos de Huawei para Colombia y Ecuador.

Los correos fraudulentos pueden incluir datos reales de compras, direcciones y servicios esperados por la víctima. (Europa Press)

De esta manera, una persona puede recibir un correo aparentemente proveniente de una empresa de mensajería con detalles precisos del producto que está esperando y datos como su dirección de domicilio, por lo que es más probable que acceda a brindar la información que se le solicita.

El phishing es solo la punta del iceberg. Los ciberdelincuentes que se enfocan en las empresas ejecutan ataques de malware para robar información valiosa, ya sean datos financieros de la compañía o de los clientes. Antes, las organizaciones se mantenían protegidas de estas amenazas mediante su propio equipo de especialistas en ciberseguridad, pero la inteligencia artificial lo ha vuelto más complicado.

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“Estos programas han aprendido a reconocer cuando están siendo monitoreados y empiezan a cambiar su comportamiento e incluso a veces se autodestruyen para no dejar rastro de su origen”, afirma.

El malware actual puede modificar su comportamiento si detecta que un sistema lo monitorea. (Europa Press)

Defensa con IA y respaldo de información

Sin embargo, esta tecnología también puede ser usada para la defensa, ya que la IA “reconoce patrones y comportamientos de usuarios”. En ese sentido, un sistema automatizado de ciberseguridad puede detectar acciones internas que no corresponden a miembros de la organización.

Desde la identificación de movimientos sospechosos hasta la confirmación de una amenaza, según detalla Romero, normalmente toma alrededor de cuatro minutos para un equipo humano. En contraste, un sistema de defensa con IA puede ejecutar este diagnóstico en solo 10 segundos.

Por lo tanto, se trata de una capa de seguridad que antes tampoco existía y que no se puede ignorar. Aún así, Romero no le resta importancia a la concientización de los miembros de la organización en cuanto a la ciberseguridad. No han sido pocos los casos en los que empleados han expuesto los datos de su empresa por ser víctimas de phishing u otra artimaña de ingeniería social.

Los sistemas de ciberseguridad con IA analizan patrones y detectan acciones inusuales dentro de una empresa. (Europa Press)

No obstante, debido al imparable avance de los modelos de inteligencia artificial, no es realista esperar que los sistemas de una compañía siempre serán invulnerables. Por ende, una empresa debe estar preparada para que suceda.

“La cuestión no es si me van a atacar o no. La cuestión cuándo y con qué me van a atacar”, sostiene.

En esa línea, resalta que una empresa debe tener un plan de respaldo de información. “No es lo mismo perder la información de cinco días que perder la de un año”. En este último caso, se trataría de un escenario nefasto. “El 60% de las empresas que sufre un ataque de ransomware (secuestro de información) quiebran. No porque no puedan continuar el negocio, sino que pierden la confianza de los clientes”, anota.

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