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Esta es la primera batería cuántica funcional: cómo es el invento que desafía la física tradicional

Con una batería cuántica integrada en un sistema de este mismo tipo, se podría avanzar mucho más rápido en el desarrollo de medicamentos

Entre más grande sea la batería cuántic, más rápido puede cargarse. ( CSIRO)

Una batería cuántica que se carga más rápido cuanto más grande es: ese es el objetivo que persigue el investigador James Quach, que dirige una propuesta que desafía una idea básica del mundo cotidiano.

En general, cuanto mayor es una batería, más tiempo tarda en cargarse: por eso puede llevar horas recargar una computadora portátil y, en el caso de un vehículo eléctrico, toda una noche.

En cambio, en el terreno de la infobae.com/tecno/2026/06/06/investigador-del-mit-predice-que-las-computadoras-cuanticas-seran-utiles-para-la-humanidad-en-menos-de-10-anos, la ciencia que estudia la materia a escala atómica y subatómica, Quach sostiene que esa lógica puede invertirse, según BBC.

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La computación cuántica tiene la capacidad de acelerar el desarrollo de medicamentos. REUTERS/Russell Boyce

Su equipo presentó en marzo de 2026 lo que describen como el primer prototipo funcional de batería cuántica: un dispositivo experimental que, en determinadas condiciones, puede absorber energía más rápido a medida que se le suman más “unidades” activas.

La apuesta de fondo es resolver un límite práctico: no solo almacenar energía, sino entregarla con mayor velocidad y control.

Esa promesa, si se confirma y se vuelve utilizable fuera del laboratorio, podría impactar primero en la computación cuántica, que contribuye, por ejemplo, al desarrollo rápido de medicamentos.

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Una batería cuántica sería aplicable en primera instancia en la computación cuántica. (Imagen Ilustrativa Infobae)

El proyecto es liderado por CSIRO (Organización de Investigación Científica e Industrial del Commonwealth) en colaboración con la Universidad de Melbourne y RMIT.

Para qué sirve una batería cuántica

Una batería cuántica sirve para entregar energía más rápido y con mayor control que una batería convencional, gracias a efectos de la mecánica cuántica.

La idea no apunta tanto a almacenar una enorme cantidad de energía, sino a poder cargar y descargar de una manera distinta, útil cuando un sistema necesita energía en pulsos muy rápidos o con una administración extremadamente precisa.

En una batería convencional, en cambio, la energía se obtiene mediante reacciones electroquímicas: ese mecanismo sostiene el flujo de enormes cantidades de electrones a través del dispositivo que se alimenta. Aunque la tecnología mejoró mucho, todavía depende de procesos investigados desde hace más de dos siglos.

Las baterías convencionales, como las de los carros, se cargan por reacciones electroquímicas. REUTERS/Rafael Martins TPX IMAGES OF THE DAY

La batería cuántica propone otra vía: aprovechar efectos cuánticos en lugar de reacciones químicas.

De acuerdo con el medio británico, Dario Ferraro, profesor asociado de Física en la Universidad de Génova (Italia), lo resume con una idea clave: el punto no es guardar una enorme cantidad de energía, sino entregarla más rápido y con mayor control.

En qué va el desarrollo de la batería cuántica

El desarrollo de la batería cuántica de James Quach está hoy en una etapa de prototipo funcional: su equipo ya mostró que el sistema puede cargarse a velocidades extremas y, más recientemente, que es posible extraer una corriente eléctrica, un paso clave para que la energía no quede solo dentro del experimento, sino que pueda usarse.

La primera batería cuántica del mundo, totalmente funcional y que sirve como prueba de concepto, ha sido diseñada por CSIRO y sus colaboradores, la Universidad de Melbourne y RMIT. (CSIRO)

El enfoque se basa en una microcavidad óptica, un montaje donde dos espejos diminutos se ubican a 100 nanómetros de distancia (un grosor alrededor de mil veces menor que un cabello humano).

En ese espacio, el equipo coloca moléculas de un tinte orgánico y las excita con un láser. Con ese método, la luz y las moléculas pueden acoplarse con fuerza y formar estados híbridos de luz y materia, lo que potencia la absorción y el almacenamiento de energía mediante un fenómeno llamado superabsorción.

Ese mecanismo explica el rasgo más llamativo del prototipo: en lugar de comportarse como “unidades” independientes —como suele asumirse en física clásica—, las moléculas pueden actuar en conjunto.

Para que la batería cuántica funcione, se deben ubicar dos espejos a una distancia que es menor al grosor de un cabello. (Imagen Ilustrativa Infobae)

Así, la tasa de absorción aumenta con el número de moléculas: cuantas más participan, más rápido se carga el sistema.

Según los resultados descriptos, el prototipo llegó a cargarse en femtosegundos (una cuatrillonésima de segundo) y pudo conservar la energía por nanosegundos, un lapso aproximadamente seis órdenes de magnitud mayor.

Quach y su equipo mostraron este logro en 2022 y, en marzo de 2026, sumaron un avance relevante: lograron extraer una corriente eléctrica del prototipo.

Aun así, el dispositivo está lejos de reemplazar una batería convencional. La limitación más concreta es que, por ahora, solo retiene una cantidad muy pequeña de energía (del orden de “unos pocos miles de millones de electronvolts”) durante nanosegundos. Para alimentar dispositivos comunes, haría falta almacenar mucho más y por mucho más tiempo.

Con una batería cuántica en funcionamiento, las moléculas se pueden cargar en menos de un segundo. (Imagen Ilustrativa Infobae)

Quach asegura que ya avanzó en un diseño nuevo y que trabaja en un artículo científico para publicar esos resultados.

Dario Ferraro advierte que las interacciones con el entorno pueden degradar los efectos cuánticos y limitar rendimiento y escalabilidad.

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