Google anunció la conexión exitosa de Nuvem, un nuevo cable submarino de aproximadamente 7.000 kilómetros que atraviesa el océano Atlántico para enlazar Estados Unidos con Portugal.
La infraestructura forma parte de la estrategia de la compañía para fortalecer la red global que sostiene los servicios de internet, la computación en la nube y el desarrollo de aplicaciones de inteligencia artificial, en un contexto donde el volumen de datos que circula entre continentes continúa creciendo de forma acelerada.
El nuevo sistema une Carolina del Sur, en la costa este de Estados Unidos, con la ciudad portuguesa de Sines, al sur de Lisboa. En su recorrido también pasa por las islas Bermudas y el archipiélago de las Azores, consolidando un nuevo corredor digital entre Norteamérica y Europa.
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La puesta en funcionamiento de Nuvem refuerza una infraestructura que resulta esencial para el funcionamiento de internet. Aunque muchos usuarios asocian la conectividad con satélites, la realidad es que la inmensa mayoría del tráfico mundial de datos viaja a través de cables de fibra óptica instalados en el fondo del mar.
Un cable pensado para la nube y la inteligencia artificial
El nombre Nuvem proviene de la palabra portuguesa que significa “nube”, una referencia directa a la computación en la nube, uno de los sectores que más demanda capacidad de transmisión de datos.
Según explicó Google, este nuevo cable permitirá incrementar la conectividad entre América del Norte y Europa para responder al crecimiento de servicios digitales cada vez más exigentes, como plataformas de inteligencia artificial, centros de datos, videoconferencias, almacenamiento remoto y aplicaciones empresariales.
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La infraestructura cuenta con 16 pares de fibra óptica y una capacidad de diseño cercana a 384 terabits por segundo, una cifra que permitirá transportar enormes cantidades de información con mayor velocidad y estabilidad.
Esta capacidad será especialmente importante en un escenario donde la inteligencia artificial requiere mover grandes volúmenes de datos entre centros de procesamiento distribuidos en distintos países.
La infraestructura invisible que sostiene internet
Aunque pasan desapercibidos para la mayoría de las personas, los cables submarinos constituyen uno de los pilares de internet moderno.
Su historia comenzó en 1956, cuando entró en funcionamiento el TAT-1, considerado el primer sistema telefónico transatlántico mediante cable submarino. Desde entonces, la tecnología evolucionó hasta crear una extensa red de fibra óptica que conecta prácticamente todos los continentes.
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Actualmente existen cientos de sistemas submarinos que recorren miles de kilómetros bajo los océanos y permiten el intercambio de información entre países en apenas fracciones de segundo.
De acuerdo con datos citados por Reuters, más del 95 % del tráfico mundial de datos circula a través de estos cables, mientras que los satélites desempeñan un papel mucho menor en la transmisión de grandes volúmenes de información.
Gracias a esta infraestructura es posible realizar videollamadas internacionales, utilizar plataformas de streaming, acceder a servicios en la nube, procesar operaciones bancarias y consultar páginas web alojadas en cualquier parte del mundo.
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Portugal gana protagonismo como centro digital
La llegada de Nuvem también fortalece la posición de Portugal como uno de los principales nodos de conectividad de Europa.
El punto de llegada del cable se encuentra en Sines, una ciudad costera que en los últimos años ha ganado importancia dentro de la estrategia tecnológica del continente gracias a la instalación de centros de datos y nuevas conexiones internacionales.
Además de Nuvem, Portugal ya alberga otros importantes cables submarinos.
Uno de ellos es Equiano, también propiedad de Google, que conecta Europa con distintos puntos del continente africano y mejora las comunicaciones internacionales.
A esta infraestructura se suma EllaLink, un sistema que une directamente Portugal con Brasil y reduce la dependencia de rutas tradicionales que pasaban por Norteamérica para conectar ambos continentes.
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La incorporación de Nuvem amplía aún más esta red estratégica y consolida a Portugal como una puerta de entrada para el tráfico digital entre Europa, América y otras regiones.