La precisión de los wearables varía según la métrica que registran. Una revisión sistemática y metaanálisis sobre los relojes wearables encontró mejor desempeño en frecuencia cardíaca y pasos, pero errores amplios en calorías y una capacidad más limitada para distinguir etapas del sueño.
Los dispositivos de seguimiento de actividad física, como pulseras y relojes inteligentes que registran pasos, frecuencia cardíaca, sueño y calorías, se han vuelto habituales. Según la evidencia científica disponible, su precisión depende de qué métrica se mida.
Un estudio publicado en la revista npj Digital Medicine, de la editorial Nature, analizó la exactitud de 14 métricas de salud registradas por el reloj en una revisión sistemática y metaanálisis que abarcó 82 investigaciones y más de 430.000 participantes.
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Desde la Cleveland Clinic, el médico especialista en medicina deportiva Michael Dakkak señaló que, de todos los dispositivos de seguimiento disponibles comercialmente, solo el 11% ha sido validado para al menos una métrica. “Hay muchas más cosas que no sabemos que lo que sí sabemos sobre estos dispositivos”, afirmó según el comunicado de prensa de la institución.
Las métricas con mejores resultados
La frecuencia cardíaca es la métrica con mayor respaldo científico. El estudio analizó 38 investigaciones con 1.855 participantes y encontró que el sesgo promedio entre las mediciones del reloj y los métodos de referencia fue de apenas -0,27 latidos por minuto. Los mejores resultados se observaron en reposo; durante el ejercicio con movimientos irregulares, la precisión se redujo.
El trabajo también señala que los sensores ópticos de tercera generación, incorporados desde la Serie seis en adelante, mostraron rangos de concordancia más ajustados que los modelos anteriores. El conteo de pasos también mostró resultados moderadamente satisfactorios, aunque los estudios disponibles al respecto son pocos y se limitaron a las primeras generaciones del dispositivo.
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En la misma línea, el comunicado de Cleveland Clinic indica que el conteo de pasos y la frecuencia cardíaca en reposo son las métricas con mayor nivel de validación entre los wearables en general. Para Dakkak, estos indicadores pueden ser útiles como punto de referencia objetivo para quienes buscan seguimiento básico de su actividad.
Qué ocurre con la fibrilación auricular
La detección de fibrilación auricular, una arritmia cardíaca en la que el corazón late de forma descoordinada y que puede aumentar el riesgo de accidente cerebrovascular, también mostró resultados favorables, aunque con matices. Según el estudio, la especificidad fue de 0,91, lo que significa que cuando el dispositivo notifica la presencia de la arritmia, es probable que el diagnóstico sea correcto.
La sensibilidad fue de 0,79, un valor que indica que el reloj puede pasar por alto algunos casos reales. Además, en varios estudios, más de un cuarto de las mediciones resultaron no concluyentes.
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Las funciones con más margen de error
El panorama cambia con el gasto energético. Los errores en la estimación de calorías quemadas fueron, según el trabajo, “frecuentemente grandes e inconsistentes”. Todos los estudios que calcularon el error porcentual promedio reportaron valores iguales o superiores al 20% en al menos una condición de prueba; en algunos casos, el margen llegó al 151% durante la caminata.
Esta magnitud de error se explica, en parte, por la complejidad del cálculo: estimar calorías requiere integrar datos de múltiples sensores y los errores de cada uno se acumulan. La medición del sueño presenta un patrón similar.
El dispositivo distingue con bastante eficacia entre estar dormido y estar despierto, pero su capacidad para diferenciar entre etapas —sueño profundo, sueño liviano y sueño REM, la fase asociada a los sueños y la consolidación de la memoria— es moderada o pobre.
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El estudio encontró que el reloj tiende a subestimar el sueño profundo y a clasificarlo de manera errónea como sueño liviano. Dakkak advirtió en el mismo sentido: estas mediciones “requieren más detalle del que estos dispositivos pueden capturar”.
Para qué puede servir un wearable
Que un wearable no sea perfectamente preciso no lo vuelve inútil. Su utilidad depende del uso que se le dé. Para el monitoreo personal de tendencias a lo largo del tiempo, márgenes de error que serían inaceptables en un contexto clínico pueden ser suficientes para identificar patrones generales de actividad o descanso.
A escala poblacional, donde los errores individuales tienden a compensarse, este tipo de datos puede ofrecer información sobre hábitos y riesgos. Antes de adquirir un dispositivo, Dakkak sugirió hacerse algunas preguntas concretas: qué se quiere mejorar, si se necesita un seguimiento objetivo y si el dispositivo realmente se va a usar de forma constante.
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“Si no vas a ponértelo y no lo vas a tener puesto todo el tiempo, ¿cómo vas a obtener datos y qué vas a hacer con ellos?”, planteó el especialista, según el comunicado de la Cleveland Clinic. Para quienes decidan no adquirir uno, existen alternativas más simples: fotografías de antes y después o el registro manual de medidas corporales pueden cumplir una función similar de seguimiento.