El gobierno de Estados Unidos acusó a la compañía china Moonshot AI de realizar el presunto robo de secretos relacionados con la inteligencia artificial.
Según informó la agencia AFP, las autoridades estadounidenses aseguran que la empresa asiática extrajo capacidades del modelo Fable de la estadounidense Anthropic para desarrollar su propio sistema Kimi K3. Esta declaración, divulgada en la red social X por Michael Kratsios, director de la oficina científica de la Casa Blanca, intensificó la disputa tecnológica entre Washington y Pekín.
El conflicto gira en torno a la técnica de “destilación”, un método ampliamente usado en la industria para entrenar modelos más pequeños a partir de las respuestas de sistemas avanzados. Aunque se trata de una práctica extendida, funcionarios estadounidenses afirman que empresas chinas la emplean masivamente para replicar sistemas estadounidenses protegidos.
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Según explicó Kratsios, Moonshot habría construido una plataforma interna sofisticada que facilita la destilación a gran escala contra modelos de Estados Unidos, lo que le permite alternar diversos métodos de acceso y eludir sistemas de detección.
Acceso a chips prohibidos y servidores en el extranjero
La preocupación de la administración estadounidense creció al detectarse que Moonshot AI habría adquirido servidores equipados con los chips Nvidia GB300, tecnología cuya exportación hacia China está restringida por controles estadounidenses.
Kratsios precisó que la compañía también logró acceder a servidores con ese hardware en Tailandia, presuntamente para entrenar sus modelos de IA, lo que sugiere un posible mecanismo para saltar las limitaciones impuestas por Washington. Esta maniobra, de acuerdo con la Casa Blanca, apunta a la búsqueda de ventajas competitivas por parte de empresas chinas en el desarrollo global de inteligencia artificial.
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En declaraciones difundidas por Fox Business, el secretario del Tesoro, Scott Bessent, advirtió que podrían imponerse sanciones a compañías extranjeras involucradas en la apropiación de tecnología estadounidense. “Si vemos, especialmente, que modelos extranjeros están robando a nuestras grandes empresas, tenemos la capacidad de sancionarlas por ese robo”, afirmó el funcionario.
Bessent remarcó que las autoridades han identificado “marcas de agua de nuestros modelos estadounidenses en muchos modelos chinos, y eso es inaceptable”.
La acusación contra Moonshot se produce en un contexto de creciente rivalidad entre Estados Unidos y China en el sector de IA. La controversia cobró fuerza luego de que el modelo Kimi K3 de la empresa asiática generó inquietud por su cercanía tecnológica con los desarrollos de firmas como Anthropic y OpenAI.
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Anthropic reveló que Moonshot utilizó sus modelos más de 3,4 millones de veces, infringiendo los términos de servicio y las restricciones geográficas que prohíben el acceso desde China. El modelo Fable, empleado presuntamente en la formación de Kimi K3, debutó en junio, lo que indica que la actividad habría continuado hasta fechas recientes.
Debate sobre modelos abiertos y riesgos de ciberataques
El caso también abrió un debate sobre el modelo de desarrollo en la IA. Mientras que en Estados Unidos predominan sistemas “cerrados” y de acceso restringido, desde China se impulsa el enfoque de “código abierto”. El funcionario Jacob Helberg, vinculado a la administración Trump, calificó las acciones de Moonshot como un “robo de propiedad intelectual invaluable de Estados Unidos”.
Sostuvo que “mentir, hacer trampa y robar no es innovación ni cooperación”, en alusión al discurso oficial chino sobre el beneficio mutuo en tecnología. Por su parte, Dean Ball, directivo de OpenAI, afirmó que los modelos chinos de código abierto representan un avance hacia lo que denominó “comunismo total de inteligencia artificial”.
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El aumento de la tensión coincide con la preocupación de la Casa Blanca por el avance de sistemas de IA capaces de ejecutar ciberataques sofisticados.